No hay celos buenos

No hay celos buenos. Los celos son una manifestación de desconfianza. Pero van mucho más allá. Son dependencia emocional. Y peligrosos.

Es inexplicable como no podemos ver como este fenómeno nos hace daño.

Es cierto que socialmente, los celos tienen una cierta buena prensa. Y esto es uno de sus mayores problemas.

Se asocia los celos con el amor. Sin ser conscientes que lo que realmente es es un sentimiento de propiedad. De control de la vida de la otra persona..

No se enamoramos de alguien por cómo es, pero lo primero que queremos hacer cuando comenzamos una relación, es cambiar cómo es esa persona. No te pongas esa falda, a donde vas con esos amigos o amigas …

Por esto es muy importante que aprendamos a detectar los primeros síntomas de celos. Expresiones como sin ti no puedo vivir, cuando tú no estás no soy nadie, la vida no tiene significado sin ti … y muchas otras no se están dando la clave de lo que nos puede esperar en esa relación..

Si tu chico o tu chica es celosa ¡Malo!

Es simplemente dependencia. Alguien que está buscando que la felicidad que no tiene se la proporcione otra persona. Eso no es amor. Y puede tener muy mal recorrido.

Cuanto antes nos alejemos de esa relación controladora mejor. No nos va a aportar nada.

Recuerda. No estás buscando una media naranja para completarte. Ya eres una naranja completa. Si encuentras otra, asegúrate que también lo sea.

¡Les espero la próxima semana!

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El coraje emocional

La psicóloga Susan David comparte cómo la manera en que manejamos nuestras emociones determina todo lo que nos importa: nuestras acciones, carreras, relaciones, salud y felicidad. En esta charla profundamente conmovedora, humorística y potencialmente transformadora de la vida, desafía a una cultura que aprecia la positividad por encima de la verdad emocional y discute las poderosas estrategias de la agilidad emocional. Una charla para compartirse.

Siempre positivo

La vida es dura, y tiene sus partes buenas, claro.

Yo creo que ya es hora que pongamos las cosas en su sitio. La felicidad no se consigue solo teniendo una actitud positiva, pensando en positivo, viendo el lado bonito de la vida, o cualquier otra frase que se les pueda ocurrir.

Ser feliz depende de muchas cosas.Y la vida, si la vida, no es fácil. Es cierto que enfrentarla de una manera activa, en este sentido, si positiva, cambia mucho las cosas.

Pero no es lo único que ayuda. La perseverancia, El esfuerzo, la tolerancia a los momentos difíciles a la frustraciones, la capacidad de ver un poquito más allá de donde estamos, de vivir en el presente teniendo claro que el presente es lo que va a cimentar nuestro futuro….

Todas estas cosas, y seguro que muchas más que ustedes se les puedan ocurrir, son las que construyen nuestra felicidad..

Pensar que, por arte de magia, por leer un libro determinado, por ver una película determinada, asistir a un taller de fin de semana, nuestra vida va a cambiar, no es realista. Y lo peor es que nos puede llevar a un lugar incluso anterior al que estábamos antes empezar. aparte.

Por eso para averiguar cómo encontrar nuestra felicidad lo primero es la sinceridad con nosotros mismos. Esto se llama aceptación. Empezar desde que lo que tenemos. Y a partir de ahí construir.

Seguiremos hablando de cómo hacerlo.

Muchas gracias. Les espero el próximo jueves.

La ciencia de la felicidad

Doctor en psicología y filosofía, Tal Ben-Shahar tiene el récord de la asignatura con mayor número de estudiantes de la historia de la Universidad de Harvard: más de 1400 alumnos por semestre. Gracias a su curso de Psicología Positiva, el profesor Tal Ben-Shahar se ganó pronto entre los estudiantes el apodo del “profesor de la felicidad”.

Sus lecciones desde la ciencia sobre cómo afrontar la vida con entusiasmo y alegría han saltado del aula para convertirse en bestsellers de éxito mundial. Ben-Shahar es autor de libros como “Elige la vida que quieres” o “Practicar la felicidad”, entre otros, en los que nos habla sobre las emociones que y el aprendizaje, la creatividad, la capacidad de innovación, y en definitiva, la mejora de la vida diaria de las personas.

Las relaciones sociales, la amistad, el manejo de las emociones negativas o las rutinas cotidianas para aumentar la felicidad, son algunas de las claves que comparte en sus clases sobre la ciencia de la felicidad en universidades como IDC-Herzliya (Israel) y en conferencias de todo el mundo. ¿Se puede aprender a ser feliz? La respuesta de Ben-Shahar es “sí, podemos cambiar nuestros niveles de felicidad”, pero va más allá y reclama que deberíamos enseñar en las escuelas a ser felices.

Permiso para estar tristes

De como nos empujan a tapar como nos sentimos. La tristeza no es algo malo. Es una reacción normal a la que todos los seres humanos tenemos derecho. Hoy en

Permiso para estar tristes. De como nos empujan a tapar como nos sentimos

La tristeza no es algo malo. Es una reacción humana normal a la que todos los seres humanos tenemos derecho.

Se produce, principalmente, ante una situación emocional difícil. Como una pérdida, una decepción o un fracaso. Que nos pongamos tristes es lo lógico.

Estar triste no es estar deprimido. Las personas tenemos emociones. Y están aquí por algo. Desde la psicología, y desde este espacio semanal especialmente, les ayudaremos a entenderlas, a aceptarlas y, si es posible, a controlarlas.

Lo cierto es que el mundo en el que vivimos, parece haber convertido a la tristeza en una emoción casi prohibida. Nos impulsan continuamente a que estemos alegres y contentos.

A que tengamos una sonrisa en la cara ante cualquier contratiempo que se nos presente. Difícil ¿verdad?. Si no lo hacemos, nos sentimos mal, incluso, culpables. Es algo alucinante.

Esto es lo que se podría llamar “la dictadura de la felicidad”, que bien poco tiene que ver con la psicología. Y mucho menos aún con la psicología positiva.

La tristeza, como hemos comentado, significa que algo nos importa. Que nos sentimos mal porque no está, porque se acabo o porque no lo hemos conseguido.

Esta sensación puede durar más o menos, según la persona o lo que le ocurriese. Y es esto, precisamente, lo que debemos aprender a respetar. En nosotros y en los demás.

Si no lo hacemos así, podremos estar contribuyendo a un malestar aún mayor. El que la persona puede sentir al percibir que como se siente, no es como debería sentirse.

Quien está triste no necesita que lo animen. Al menos no que le estén repitiendo, continuamente, que lo haga. Quien está triste necesita nuestro apoyo, comprensión y compañía. Solo eso.

El secreto de la felicidad

Algún día en cualquier parte, en cualquier lugar indefectiblemente te encontrarás a ti mismo, y ésa, sólo ésa, puede ser la más feliz o la más amarga de tus horas.
Pablo Neruda

El secreto de la felicidad no va de llenar nuestra cabeza con arcoiris o unicornios.

Tampoco lo es mirar el mundo con gafas de color rosa. Va de conocer, comprender y experimentar nuestras emociones -incluso las mal llamadas negativas-. Hacerlo con franqueza, entendiendo porque ocurren, es la mejor forma de conocernos y de aceptarnos. Y esto si nos hará más felices.

Un estudio reciente lleva la contraria a la linea tradicional que asocia la felicidad a las emociones placenteras. Los autores recuerdan a Aristóteles que sentenciaba que cuando más experimentemos las emociones que queremos sentir, más felices seremos.

“Querer ser feliz todo el tiempo no es realista”, señala la directora del estudio. “No querer sentir tristeza, enfado o miedo es, de hecho, un problema”. Si somos capaces de aceptar, e incluso celebrar nuestras emociones, sean del tipo que sean, es mucho más probable que estemos más satisfechos y seamos más felices.

Esto tiene una sencilla explicación. La búsqueda de la felicidad mediante la represión de una parte de nosotros, nos lleva a una pantomima muy alejada de quienes somos. Este enfoque simplón, que nos incita a poner siempre una sonrisa y echar a un lado la tristeza nos puede llevar, de hecho, a todo lo contrario.

La felicidad o más específicamente, nuestra felicidad, es algo individual. Y puede ser compartida, por supuesto, con otras personas, especialmente con aquellas que queremos o nos quieren. No es algo prefabricado que se consiga sin esfuerzo. Y lo más sorprendente, nunca será algo que podamos conseguir sin experimentar todas nuestras emociones, incluso las que no nos gustan, como la tristeza.

No me toques … mi tristeza

Muchas personas se están sintiendo presionadas por una especie de dictadura de la felicidad. Parece como si la tristeza fuese una emoción proscrita de la cual avergonzarnos. En este video espero ayudarte a entender un poco más el necesario balance entre nuestras emociones.

 

La historia de nuestras emociones

Las palabras que utilizamos para describir nuestras emociones afectan la manera en que sentimos, dice la historiadora Tiffany Watt Smith, y con frecuencia esas emociones han ido cambiando, a veces de forma muy drástica, en respuesta a nuevas expectativas e ideas culturales. La nostalgia, por ejemplo, que se definió por primera vez en el año 1688 como una enfermedad considerada mortal, hoy en día es vista como un mal considerablemente menos grave.

Esta fascinante charla sobre la historia de las emociones nos demostrará que el idioma utilizado para describirlas está en constante evolución, y nos enseñará también algunos términos nuevos usados en distintas culturas para plasmar esos fugaces sentimientos.