¿Tienes confianza?

Son muchos los factores que pueden determinar la confianza que tenemos en nosotros mismos. Dependerá de nuestra educación y de las elecciones que tomemos en nuestra vida. Esto conforma la sensación que podamos percibir de la capacidad de cambiar lo que deseemos. La confianza puede parecer algo que algunas personas tienen y otras no. Pero la verdad es que todos podemos trabajar y multiplicar esta deseable cualidad. ¿No ponemos a ello?

Visualicemos. Creer que se puede es una poderosa motivación. Si sentimos dudas, intenta escuchar música que te gusta e imagínate a donde quieres llegar. Intenta verte a ti mismo consiguiendo eso que tanto deseas.

Crecimiento. Cuando crees que tus habilidades y herramientas pueden crecer, parte del camino está andado. No tires la toalla antes de empezar tu recorrido. Divide tus metas en pequeños objetivos alcanzables y vete recapitulando. Obtén la motivación que necesitas de lo que ya has conseguido.

Compasión. Acepta que puedes cometer errores. Forma parte del proceso y te hace valorar, aún más, lo que quieres conseguir. Una vez los superas y los entiendes, es un paso más de este aprendizaje.

Tips para la ansiedad

¿Quieres aprender a manejar tu ansiedad?

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¿Tienes ansiedad? Te proponemos unos sencillos ejercicios que te pueden ayudar a controlarla. Recuerda, no dejes de pedir ayuda si no puedes con ella. ¡No te hagas el fuerte!

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Tip #1
Escribe todos los pensamientos negativos y repetitivos que te surjan continuamente
Sl reconoces tus pensamientos negativos, podrás manejarlos y tus emociones cambiarán.

Tip #4
Fortalece tu autoestima
Haz una lista de tus cualidades. Usa frases positivas para ti mismo.
Ej : soy valioso, sólo estoy pasando un momento difícil.
Otra frase positiva : hago lo mejor que puedo en todo momento.

Tip #2
Escribe afirmaciones que resten valor a cada uno de tus pensamientos negativos
Hacia donde enfoques tu mente, así serán tus resultados. Cuando los pensamientos negativos que te generen ansiedad aparezcan, respóndeles con afirmaciones positivas.

Tip #5
Haz práctica regular de relajación Entre 15 o 20 minutos.
Haz ejercicio. Puede disminuir la ansiedad hasta por 4 horas.

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Más que gratitud

Solo hay dos formas de vivir la vida: una, es pensando que nada es un milagro y la otra, es creer que todo lo es.

Albert Einstein

Bien. Ya sabemos que la práctica de ver lo bueno, pequeño y grande, por lo que estás agradecido en tu vida, es bueno para tu felicidad. Que te hace consciente de ella y te permite ver el mundo -tu mundo- de una forma más balanceada. Te centras en lo que tienes en lugar de lo que no tienes.

Esto consigue que tu actitud diaria sea más constructiva y positiva. Y que, a la hora de afrontar tus retos, los veas como tales. No como problemas irresolubles e incontrolables. Esta pequeña estrategia de autoobservación diaria tiene efectos mágicos en tu día a día. Especialmente si eres consciente de tu contribución activa a ello.

Ahora vayamos un poco más allá. ¿Por qué estamos agradecidos? O, dicho de otro modo ¿por qué estas cosas en particular nos hacen sentir agradecidos? Esto es especialmente importante porque nos hace conocernos mejor. Saber que es lo que hace que nuestra vida tenga sentido y que valoramos especialmente. Ser conscientes de las razones y de su impacto en nuestra felicidad.

El siguiente paso en este camino de reconocimiento de la gratitud es saber que parte de responsabilidad tenemos nosotros en aquello que nos hace felices. Que gane nuestro equipo favorito un partido, nos hace felices. Podemos estar agradecidos de haber nacido en donde lo hemos hecho. Pero no ha ocurrido porque nosotros quisiésemos que fuese así. Es, algo externo, esta condicionado al azar. Depende de algo que nosotros no podíamos modificar en absoluto.

Pero si estamos agradecidos de contar con un buen ambiente en nuestra familia, trabajo o grupo de amigos, la cosa cambia. Aquí si podemos intentar averiguar y potenciar cual es nuestra contribución a ello. Es decir, estaremos agradecidos de poder ser parte de aquello que nos hace sentir que debamos estarlo.

Estas matizaciones al agradecimiento tienen una especial relevancia cuando hacemos esa lista diaria de lo que nos ha hecho felices. Explorando nuestra parte de responsabilidad en ello, de forma consciente. Para mejorarlo y degustarlo como un auténtico manjar emocional.

 

La Sociedad del Rendimiento: La sensación de ir a ninguna parte

¿A dónde vamos? Más rápido, más cosas, multitareas, rendimiento …
¿No nos estaremos alejando de nuestra propia felicidad?

EXCELLENCE MANAGEMENT

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Según explica Byung-Chul Han (2012) en su obra “La sociedad del cansancio, en nuestro siglo surge una nueva sociedad de rendimiento compuesta de gimnasios, torres de oficina, laboratorios genéticos, bancos y grandes centros comerciales. El individuo ha sobrevenido un individuo “del rendimiento”.

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Este  filósofo alemán  ya advierte de los peligros que supone vivir bajo el culto de la producción y el rendimiento. El mal propio de nuestra época es el cansancio. Este cansancio se deriva de la sensación y la creencia impuesta de poder con todo: “yo puedo”, o mejor dicho “ yo debo..”, “yo debo estar a la altura”, “ yo debo ser el mejor”, “yo debo conseguirlo”, etc.

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Uno acaba siendo un esclavo,  en un estado de extremada violencia contra sí mismo, víctima de un sistema que nos lleva a la auto explotación , a seguir exigiéndonos cada vez más, y nos lleva a la…

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Arrogancia

Hay personas tan arrogantes que no saben alabar a una gran persona a quien admiran, sin representarlo como un eslabón o un sendero que conduce a ellas mismas
Friedrich Nietzsche

Por lo visto, la arrogancia es un rasgo de personalidad que la sociedad valora y recompensa. No tenemos más que ver ejemplos en muchos campos como la política, las artes o el deporte.

Al parecer tenemos la tendencia a pensar que las personas con éxito son aquellas que tienen la capacidad de ponerse delante de los demás sin ningún tipo de consideración.

Sea conseguir más votos, más ventas, o más goles, muestras poco interés por quienes puedan dejar en el camino de su ascenso a la cima. Si has trabajado con alguien de estas características, sabes lo frustrante que puede llegar a ser que siempre sea la persona considerada cuando se trata de compensaciones o de ascensos en el ámbito laboral. Ya no hablemos si esta persona arrogante es tu pareja y siempre trata de tener razón o que se haga lo que el o ella dice.

Las investigaciones que, en psicología, se han realizado descubren que este tipo de personas tienden a buscar situaciones en las que destaquen frente a otras en las que no obtengan rédito personal. Esto les hace desestimar cualquier tipo de trabajo en equipo o esfuerzo conjunto. Su deseo es, por encima de todo, destacar por encima de las otras personas y esto último no entra dentro de sus planes para ello. Lo opuesto a la arrogancia es la afiliación, o el deseo de trabajar conjuntamente.

La pregunta parece sencilla ¿qué es más deseable para ti?¿y para la sociedad? Paradójicamente, la sociedad premia la arrogancia. Probablemente porque se percibe como una expresión de competencia. Pensamos que si una persona está donde está, y además nos hace saber que lo está, será porque tiene confianza en si mismo. Esto parece hacerle más deseable y popular.

Sin embargo, esta presunción lleva aparejada otra, que no parece sustentarse en la evidencia. La de que la persona más arrogante puede ser la más indicada para manejar una situación que no solo le afecte a ella. Será así, si esto conlleva reconocimiento y premios. O si no pone en riesgo su situación o estatus. En caso contrario, no contemos con que alguien arrogante, pueda hacer algo por los demás sin que sea evidente.

La arrogancia, desde un punto de vista psicológico combina algunos de los rasgos más indeseables en una persona como son el narcisismo, la psicopatía o la agresividad. Una combinación bastante alejada de la empatía y la compasión. Estas personas, están orientadas a ganar, no a encontrar acuerdos, lo que les hace bastante incómodos en grupos o actividades que requieran consensos o acuerdos.

En la adversidad podemos encontrarnos que una persona arrogante, que ha estado vanagloriándose de sus habilidades y capacidades, bien no las tenga o sea incapaz de ponerlas al servicio de los demás Especialmente si nadie está mirando.

Si eres arrogante, tu vida es una competición. Es muy probable que tengas muchos seguidores y muy pocos amigos.

Personas felices, empresas felices

El próximo día 22 en Las Palmas de Gran Canaria y en el incomparable marco del Restaurante “Embarcadero”, haremos un encuentro con comida incluida, para reflexionar sobre nuestra vida laboral … y nuestras emociones.

¿Te animas a venir? En el cartel puedes ver como inscribirte ¡Plazas limitadas!

Opinión

Es mucho más difícil describir que opinar. Infinitamente más. En vista de lo cual, todo el mundo opina.
Josep Pla

Cuando nos encontramos ante la tesitura de decir aquello que pensamos, deberíamos plantearnos, en primer lugar, para que lo hacemos. Solamente con esta sencilla pregunta, nos ahorraremos muchos malentendidos.

Me explico. En muchas ocasiones, emitimos opiniones, sin tener en cuenta que no han sido pedidas en ningún caso. Ocurre tanto con las relativas a la apariencia o las que se puedan referir a las acciones de otra persona. “Yo, es que soy muy sincero”, nos decimos. Para ocultar, tras ello, algo no solicitado, en ningún caso.

La sinceridad no es mala educación, ni invasión de la intimidad, ni emisión de insultos o desconsideraciones. Me quedo con aquello de, si no vas a decir nada bonito, mejor te callas. Y mejor aún, por si alguien no tiene claro lo que significa: hablar cuesta poco, enjuiciar sin que nos lo pidan, todavía menos. No tiene ningún mérito hacerlo. Es inmaduro y, en muchísimas ocasiones, irrespetuoso.

Un ejemplo gráfico ¿Se imaginan que pasasen dentro, sin invitación, cuando el vecino abre la puerta de su casa?¿verdad que es inconcebible? Pues es esto lo que hacemos cuando entramos en la intimidad de otra persona, comentando algo sin haber sido invitados a ello.

Todavía más. Si el vecino les invitase a entrar, ¿lo harían? Depende ¿verdad?

Estas valoraciones que hacemos en esta comparación son las mismas que tenemos que considerar con nuestra palabra. Pensar, antes de hablar, si lo que vamos a decir es más bonito -o valioso-, que el silencio. Así será mucho más sencillo saber si lo que vamos a aportar tiene algo de valor.

Qué ayuda y que no

Les invito a este Congreso Online, de Yuvalia.com, en el que participo. Ponencias gratuitas durante tiempo limitado. La mía la podrás ver a partir de hoy. Gratuito durante 48 horas.
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Abandono

Las personas mayores son abandonadas. Bien sea a solas en su casa, sin visitas de sus seres queridos, en centros también sin el calor de la familia o, lo que ya es algo inadmisible, en hospitales de los que no son recogidos tras darles el alta.

Una persona anciana, en estas condiciones, pasa por un proceso que puede llegar a ser fatal. Podríamos llamarlas las etapas emocionales del abandono. Se asemejan a las del duelo, con algunas características particulares.

Negación

No puede ser. Seguro que vendrán

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En esta fase predomina la incredulidad. Se niega la posibilidad que las personas queridas puedan no venir, abandonarle. A nivel psicológico es un período de estrés, de acentuación de los síntomas. De descompensación.

Ira

No me lo puedo creer. ¿Cómo me están haciendo esto a mí? Con lo que yo he hecho por ellos.

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En esta fase se comienza a creer que no van a venir o que no le van a llamar. Se produce enfado. Descarga de sentimientos de ira con los familiares. Comienza la desilusión y la conciencia de desagradecimiento.

Justificación. Autoconvencimiento.

Algo debe haber ocurrido. No es posible que me dejen aquí o que no me atiendan. No es posible que se olviden de mí.

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Preocupación por las causas de que no vengan. Tanto por las que supone relacionadas con el o ella (no he sido buen padre, madre, abuelo o abuela) o con posilbles enfermedades de los familiares.

Depresión. Inevitable.

Estoy solo. La vida no vale la pena.

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Ya es evidente que no van a venir a buscarle o a atenderle. Le invade una profunda tristeza que le lleva al autoabandono, a no comer e incluso a negarse a tomar su tratamiento.

En esta etapa se pueden acentuar los síntomas de sus enfermedades, psíquicas o físicas, lo que puede conducir al fallecimiento. Literalmente por pena.

Reflexionemos que estamos haciendo por quienes lo dieron todo por nosotros.