Confesiones desde la depresión

Kevin Breel no parecía un chico deprimido: capitán del equipo, presente en cada fiesta, divertido y seguro de sí mismo. Sin embargo, nos cuenta la historia de la noche en que se dio cuenta de que, para salvar su vida, tenía que pronunciar solo dos palabras.

Anuncios

Insomnio

Qué buen insomnio si me desvelo sobre tu cuerpo

Mario Benedetti

El insomnio se ve, en ocasiones, agravado y confirmado por una serie de creencias falsas. No somos conscientes de ello, de lo que creemos acerca del sueño. Y cómo estas ideas disparan la ansiedad y compromete una buena noche de descanso. C. Carney y R. Manber, en su libro Calma tu mente y vete a dormir, nos muestran algunos de esto mitos y su influencia negativa sobre el sueño.

Todos necesitamos ocho horas de sueño para funcionar. Lo cierto es que hay una amplia gama de necesidades de sueño, y la media de sueño es menor de ese tiempo. En segundo lugar, la duración del sueño es solo uno de los determinantes de nuestro funcionamiento diario. La calidad de nuestro sueño es mucho más importante que el tiempo que le dedicamos.

Si hemos dormido bien, deberíamos despertarnos frescos. Al despertar, lo normal es que estemos alrededor de treinta minutos adormilados. Esto se denomina inercia del sueño o borrachera del sueño. Es un estado transitorio y depende del estadio del sueño en que nos despertemos. Por eso cuando nos levantamos de madrugada, por ejemplo para ir al aeropuerto, muchas veces no nos sentimos tan adormilados como cuando nos despertamos a diario.

Despertarnos un par de veces por la noche, incluso si nos volvemos a dormir rápidamente, seguro que nos está afectando negativamente. La verdad es que es normal que nos despertemos por las noches, brevemente en la mayoría de las ocasiones, y no lo recordemos. El número medio de veces que lo hacemos es de doce, ¡y de la mayoría no nos acordamos por la mañana!

Si estamos más tiempo en la cama, dormiremos más y nos encontraremos mejor el resto del día. Lo cierto es que estar más tiempo en la cama puede llevar precisamente a lo contrario. Además de interferir con nuestro ritmo natural de sueño y alterar nuestro ritmo biológico, incrementa la posibilidad de depresión.

El conocimiento de muchos de estos aspectos nos ayudará a comprender como dormimos y no caer en los estereotipos que a veces condicionan como creemos que debemos hacerlo.

Más que felicidad

Nuestra cultura está obsesionada con la felicidad, pero ¿y si hay un camino más satisfactorio? La felicidad va y viene, dice la escritora Emily Esfahani Smith, pero hallar sentido en la vida, servir a algo más allá de ti mismo y desarrollar lo mejor de ti, te da algo a lo que aferrarte. Escucha la diferencia entre ser feliz y hallar sentido de la mano de Esfahani Smith quien nos ofrece cuatro pilares para una vida llena de sentido y significado.

Calma

Siempre es un buen momento para mantener la calma

Cámbiate

No siempre es sencillo estar en calma. Puede que lo consigas la mayor parte del tiempo pero, en ocasiones, viene bien conocer algunos trucos para conseguir rebajar esos momentos de tensión que pueden surgir a lo largo de una jornada de trabajo.

Estos trucos no sustituyen un adecuado tratamiento de un proceso de ansiedad. Son simplemente una ayuda para salir de un momento difícil. Si continua durante un tiempo prolongado (una semana o más), sería conveniente buscar ayuda psicológica.

  1. Escucha música: La música genera biorritmos positivos y cambia el estado de ánimo.
  1. Sal a pasear: Camina 10 minutos. Mirar a las personas y observar las nubes hará que tu mente se despeje.
  1. Respira: Presta atención a cómo el aire entra y sale de tu cuerpo. Escuchar tu respiración y oxigena tu mente.
  1. Date un gusto: Come una naranja. Su contenido en vitamina C ayuda a disminuir…

Ver la entrada original 105 palabras más

Diálogo

Cuando se abre la puerta de la comunicación, todo es posible. De manera que debemos practicar el abrirnos a los demás para restablecer la comunicación con ellos.
Thich Nhat Hanh.

Dialogar es un arte. En la mayoría de las ocasiones, uno que consigue que las personas se entiendan, convivan y se respeten. En un magnífico libro, La Canción del Misionero, John Le Carré, nos relata la vida de un intérprete en la Africa de entre siglos. Recoge como el protagonista, multiétnico, se las ve y se las desea para conseguir que las posiciones más enfrentadas, lleguen a consensos. Frecuentemente que salvan vidas, aunque ese no sea el principal objetivo de los que se sientan a una mesa.

Bruno Salvador, Salvo, es un jóven lingüista, hijo de un misionero irlandés y de la hija de un jefe tribal congoleño, que está casado con una periodista de una familia aristocrática británica, es la personificación de un diálogo maravilloso entre personas e, incluso, culturas.

El diálogo tiene algo de finalista. Su opuesto es la confrontación. No admite otra lectura. Y por esto resulta tan atractivo y complicado a la vez.

Atractivo porque puede alumbrar propuestas impensables y originales, en un principio. Complicado porque exige desproveernos del ego, los juicios y las expectativas. sin duda, los grandes demonios de nuestra convivencia y respeto a lo diferente.

Sentarse a dialogar es un ejericio de generosidad y compasión sin límite. Quien lo maneja, tiene la llave de la felicidad, de la satisfacción con la vida. De la contribución verdadera al bienestar de la mayoría de las personas.

No es algo sencillo. Y no está al alcance de cualquiera. Y, además, exige un aislamiento del ruido ambiental -de todo tipo-, no fácil de conseguir. Es por esto que el budismo lleva proponiendo retiros para llevar a cabo estos diálogos, desde hace siglos. En un mundo necesitado de este arte, quizás es el momento de mirar hacia los maestros del mismo.

Y aprender.

¿Qué salió mal?

La felicidad proviene más de nuestra actitud, que de factores externos

Dalai Lama

Si te casas hoy, la probabilidad de que tu relación no dure es del 60%. ¿Es tan complicado encontrar el verdadero amor o es otra cosa?

Un interesante estudio llevado a cabo en la Universidad Heriot-Ward y que recoge la página TinyBuddha, descubrió que muchos personas tienen una visión distorsionada de la relación perfecta o expectativas no realistas respecto a su pareja. Los autores culpan de esto a la cultura de las películas románticas.

“Estas películas nos hacen buscar a Cenicienta o al Príncipe Encantado que llenará nuestras vidas para siempre”, comentan los investigadores. Pero, ¿realmente podemos esperar que nuestras parejas nos hagan tan felices? ¿Es esto justo?

AlguienFelizProbablemente sí y probablemente no. Esperar que con quien hemos decidido compartir nuestra vida nos haga feliz si, pero descansar toda nuestra felicidad en esta esperanza no. Es incluso injusto. Pero a pesar de ello, este es el mensaje preferido de cualquier trama romántica. Y es una gran trampa.

Estamos viviendo un deseo de nuestro ego, que nos dice que algo falta en nuestra vida y que lo mejor es encontrar a alguien que llene este vacío. Es decir, estamos volviendo a la consabida media naranja.

Una de las razones por las que una relación puede no salir como nos gustaría es que estemos demandando en lugar de compartiendo, nuestro amor. Si lo que estamos esperando es que nuestra pareja nos haga feliz, estamos demandando amor. Si eras feliz cuando estabas solo, es más probable que lo seas en tu relación. Te centrarás en compartir y no en demandar.

Otra de las trampas del amor dependiente, la constituyen las expectativas. Son una ilusión de amor que frecuentemente acaban con la relación. No esperar no significa no confiar en tu pareja. Solamente significa que no dependes de ella para sentirte mejor contigo mismo. Es una relación de igual a igual. Si no estamos a gusto con nosotros mismos, no podemos esperar que alguien nos saque de esta situación. Y mucho menos mantener una relación saludable. Debemos querernos para ser queridos.

El verdadero amor se eleva por encima de la dependencia. Es una aventura de crecimiento en común, en donde las dos partes aportan bagajes similares y que, juntas, se convierte en algo de un nivel superior. Las parejas que entienden que este es el mejor regalo que se pueden dar, recibirán como regalo el amor verdadero.

¿Siempre lo mismo?

Si buscas resultados distintos no hagas siempre lo mismo.
Albert Einstein

A todos nos gusta tener buenas ideas. Y cuantas más mejor. Escuchamos infinidad de propuestas analogías acerca de como producirlas. “Piensa fuera de la caja” o “sal de tu zona de confort” son dos de las opciones que nos dan para “ver las cosas desde otro punto de vista”. Todas tienen validez, pero en la mayoría de las ocasiones se nos queda cara de tontos cuando nos lo dicen. Asentimos para no parecer raros y pensamos: ¿Y eso como se hará?, ¿qué caja será esa?, ¿a qué zona de confort se referirán?, ¿será que las ideas y la creatividad están sólo al alcance de unos pocos?. Es normal que se nos pase por la cabeza. Pero no es así. Sólo con unas pocas nuevas ideas podemos ser bastante más creativos de lo que jamás hemos sido. Y la buena noticia es que puede ser divertido.

El mayor problema viene de nosotros mismos. De nuestro cerebro. Es un vago. Y tratará de mantener los mismos patrones de pensamiento mientras sea posible y utilizando todos los trucos imaginables. De él vienen los “déjalo para mañana” o “total, si así lo he hecho siempre, para que cambiar ahora” o “no tengo tiempo de imaginar cosas nuevas”.

Y, por supuesto, pensar de la misma forma producirá siempre el mismo tipo de ideas. Desengañémonos, las ideas revolucionarias no llegarán. Simplemente no es posible. Y la razón de que esto ocurra, de que siempre mantengamos los mismos patrones de pensamiento es simplemente que estamos procesando, una y otra vez, lo mismo. El alimento que le damos a nuestro cerebro no lo variamos.

La segunda razón es todavía más sencilla. La cantidad de ideas que producimos. Cuantas más mejor, más probabilidades de que aparezca una genial, original. Este es otro mito que debemos derrumbar. No existen las ideas únicas que aparecen de la nada. Si no estamos pensando, trabajando, por mucho que nos esforcemos, no surgirán.

Ahora sabemos que para crear nuevas ideas necesitamos cambiar nuestros patrones de pensamiento y al mismo tiempo generar más ideas. Y esto lo podemos hacer de una vez. Debemos cambiar lo que entra en nuestro cerebro, si no lo hacemos estaremos bloqueados. Cuando lo hagamos, las nuevas ideas aparecerán a borbotones. Y les cuento un secreto, ¡no es complicado!

Les propongo cinco formas de hacerlo.

  1. Cambia la ruta hacia tu trabajo. Lo sé, lo han oido un montón de veces, pero, ¿lo han hecho? Puede parecer algo insignificante, pero buscar nuevas rutas provocará cambios, nos hará reactivar nuestra conducta de exploración, nos presentará nuevos retos.
  2. Pregúntale a un niño como lo haría. Los niños no están tan condicionados como nosotros. De hecho, para ellos, todo es posible. Nos ofrecerán ideas impensables para nosotros, muchas de ellas producto de la fantasía. Nos protegeremos diciendo que “no tienen todos los datos”. Pero, ¿ y si lo que ocurre es que nosotros tenemos más de los que necesitamos? Prueben. Funciona.
  3. Coge otra revista. Los informáticos compran revistas de informática, los psicólogos de psicología, los arquitectos de arquitectura… y así interminablemente. De esta forma, todos estamos sujetos al mismo flujo de ideas. Ir a un quiosco y coger una revista al azar, de costura o de viajes, es probable que consiga que abramos nuestra mente y veamos como un problema similar al que tenemos nosotros se soluciona en otro ámbito.
  4. Oblígate a hacer conexiones. Este es un pequeño juego que podemos practicar: Elije cosas aleatorias en tu casa o en un bolso y fuérzate a conectarlas con el problema que quieres solucionar. Prueba durante 10 o 15 minutos y, ¡a ver qué pasa!
  5. Ponte límites. Haciéndolo tu cerebro se verá obligado a trabajar más y a ser imaginativo, a salir de sus patrones. No utilizar la agenda del Smartphone e intentar recordar los teléfonos que usas todos los días puede ser un buen comienzo.

¿Y luego?

Las propuestas que te hemos presentado pueden ser mejoradas, cambiadas o refinadas. Siempre que lo que hagas te obligue a innovar, te beneficiarás de ello. Recuerda también que eres tú quien decide que ideas eliges. De esta forma tendrás un montón de ellas que además vendrán de un montón de fuentes diferentes. Y esa es la clave.