pablo25022017

Tu peor enemigo

Quizás lo más sencillo es pensar que la culpa es de los demás. Y lo cierto es que la mayoría de las personas lo creen así. Podríamos decir que es la manera que tenemos de enfrentar el mundo.

Pero la verdad verdadera es otra, me temo. La mayor fuente de sabotaje hacia nosotros mismos somos ¡nosotros! Bien por impaciencia, descargando frustraciones en otras personas o causando estrés o conflictos innecesarios. En la mayoría de estas circunstancias el origen es el juicio. Esa costumbre insana de enjuiciar continuamente.

Con esto provocamos drama. Este trastorno social que parece rodearnos continuamente y que consigue que externalicemos cualquier tipo de responsabilidad que tengamos sobre nuestras vidas.

Algunas de las forma en las que creamos nuestras propias tormentas las comentamos a continuación.

Personalidad Tipo A.
Estas son las personas que se mueven por el mundo frenéticamente y tratando a los demás con hostilidad y desprecio entre otras formas de hacerlo. Estas personas proyectan agresividad y una nula empatía o compasión. Y no se plantean tener ninguna responsabilidad si algo no sale como creen que debe salir.

Parloteo negativo.
Es algo que hacemos casi inadvertidamente. Nos hablamos menospreciándonos. Pensamos que no seremos capaces, que no lo merecemos, que para que intentarlo … y así hasta una valoración propia que puede llegar al autodesprecio.
Son patrones aprendidos en la infancia y adolescencia y que están muy asociados a carencias afectivas que han minado nuestra autoestima y valoración propia.

Habilidades pobres para la resolución de conflictos.
Uno de los males de nuestro tiempo. O bien actuamos agresivamente porque carecemos de la seguridad en nosotros mismos para hacerlo con asertividad, o dejamos que otros pasivamente nos utilicen o no nos consideren por la falta de habilidad para decir no.
Los conflictos forman parte de la vida. Pero es como lo manejamos, lo que consigue definir nuestras relaciones con los demás y con el mundo. Una buena capacidad de resolución de conflictos es un gran protector de estrés y generador de resiliencia.

Pesimismo.
Si eres pesimista, puede que estés viendo las cosas peor de lo que son, que estés dejando pasar oportunidades para mejoras, veas problemas en lugar de retos y que te causes estrés de muchas otras formas. El pesimismo es más que ver el vaso medio vacío. Es una forma específica de pensar que minusvalora tu autoconfianza, perjudica tu salud mental, estrecha tu vida social, y muchas otras consecuencias.
Ser optimista no es ver todo de color rosa. Es ver lo negativo, y ser capaz de trabajar para encontrar lo positivo. Mientras uno es una visión pasiva del mundo, la otra es una en la que se cree en la posibilidad de marcar la diferencia y cambiar las cosas.

Demasiadas cosas.
Puede que sea el mal de nuestros tiempos. Hacernos cargo de demasiadas cosas. Una agenda repleta, que causa una vida con estrés. Estrés que además consigue que no seamos capaces de abordar nuestra abarrotada vida. ¿Les suena?
En muchas ocasiones, no llegamos a ser conscientes de esto, hasta que recibimos un aviso de nuestro cuerpo en forma de ataque de ansiedad o cualquier otro episodio, que nos lleva a urgencias hospitalarias.
Esto ocurre porque abordamos más de lo que podemos. Nos convertimos en adictos a la multitarea. Lo que termina consiguiendo una pobre ejecución en muchas de las cosas que debemos hacer. Con el consiguiente estrés que esto provoca.

Estas formas de actuar, que pueden tener una función adaptativa, para evitar el dolor, terminan consiguiendo lo contrario. Que vivamos una vida de la que no sentimos formar parte.

¡El amor no duele!

Cámbiate

couple-814825_640Es tan corto el amor y tan largo el olvido
Pablo Neruda

Oímos a menudo que el amor duele. Que, en ocasiones, este intenso sentimiento viene acompañado de dolor. Al estar implicadas emociones intensas, el riesgo de que esto pueda ocurrir es ciertamente alto.

Si además hablamos de una ruptura sentimental, la semejanza de lo que sentimos es muy similar al dolor. Parece que nos duele el corazón. Y, por supuesto, es muy normal que asociemos este sentimiento al final de nuestra relación.

Pero, ¿estamos yendo muy lejos al identificar el dolor producido por el amor con otros tipos de dolores, como el físico?

Un estudio llevado a cabo en la Universidad de Michigan confirma que el cerebro reacciona a una ruptura sentimental de forma similar que cuando sentimos dolor físico. El fin del amor duele. Y lo hace físicamente, no solo emocionalmente. Es lo que concluye el interesante estudio…

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pablo23022017

Morbo

¿Por qué nos atrae tanto la desgracia ajena?¿Somos morbosos por naturaleza?

Me permito compartir esta reflexión con ustedes tras varias experiencias personales que me han provocado estas preguntas. El morbo, o el drama, parecen ser apuestas seguras cuando lo que pretendemos es llamar la atención. O, aunque no lo pretendamos, la verdad.

Ocurre tanto en programas de televisión que ven como sus audiencias se disparan, como en redes sociales que comparten imágenes o videos escabrosos o, simplemente cuando se paraliza el tráfico en una carretera cualquiera debido a un accidente en el sentido contrario.

A las personas nos gusta el drama porque nos gusta crear historias fantásticas. Imaginar lo que ocurre o ha ocurrido, tras ver solo un par de detalles, preferiblemente los más dramáticos.

El drama es mucho más excitante, especialmente si llevamos una vida aburrida. Es una apuesta segura que nos hace salir de nuestra monotonía, sin jugarnos nuestra zona de confort. Lo vemos de lejos, nos emocionamos, pero no nos comprometemos.

Quizás pensemos que esta adicción a las desgracias e importunos ajenos es libertad de expresión y que tenemos que respetar las elecciones de quienes lo hacen. Probablemente. Pero a mi me toca llamar la atención sobre el impacto que tiene en nuestra salud social.

Lo peligroso de esta forma de desenvolvernos, es que nos salimos de nuestra vida. Obtenemos un sucedáneo de emociones, que puede conseguir que tengamos programas de televisión en los que la personas participantes se casan o eligen novio o novia, en los que se ponen en situaciones extremas en las que exponen sus miserias …

Perdón, me dicen que esto ya ocurre hace tiempo.

pablo20022017

Postdata

Muchas personas se pierden las pequeñas alegrías mientras buscan la gran felicidad
Pearl S. Buck

¿Cuántas veces hubieses deseado tener una nueva oportunidad para poder decir o hacer las cosas de otra forma? Es como la postdata de una carta en la cual escribimos un último deseo o recordatorio.
Y, en ocasiones, se merecería todo el contenido. Lo mismo parece ocurrir en ocasiones en nuestra vida. Simplemente estamos escribiéndola, a veces sin pensar en lo que ponemos y, cuando nos damos cuenta se ha acabado. Tratamos desesperadamente, en un último instante, de cambiarlo todo.
¿Por qué ocurre esto? Simplemente porque no estamos presentes. Pasamos gran parte de nuestro tiempo mirando hacia otro lado, hacia otro tiempo. Mientras estamos en el presente, tratamos de solucionar el pasado con la esperanza de mejorar el futuro. Y conseguimos vivir en otro momento que no es el que querríamos.Se que puede resultar complejo, pero no lo es.
Debemos ser conscientes de las veces al día que miramos hacia atrás, que pensamos en lo que hubiésemos querido hacer ese mismo día, o el anterior, o la semana que pasó, y veremos la cantidad de tiempo que perdemos.
Sin embargo, si reenfocamos nuestra energía a vivir el día a día, a cuidar nuestro presente y todo lo que eso implica, a medida que pase el tiempo la necesidad de esa última frase desaparecerá. Estaremos escribiendo el ahora, con todo lo que eso comprende. De eso hablamos cuando nos referimos a mindfulness, una corriente dentro de la psicología más reciente, que abraza la sabiduría oriental y nos propone vivir la vida plenamente, en el momento presente.
En el caso de las relaciones personales esto implica conocer como estamos al momento. Así podremos plantearnos los cambios necesarios para modificar aquello que creamos. De esta forma no dejaremos que la rutina nos lleve a ver como pasan los años, sin tomar decisiones que debíamos haber tomado mucho antes.

TED2013. Long Beach, CA. February 25 - March 1, 2013. Photo: James Duncan Davidson

¿Cuál es la mejor forma de ayudar?

Si se tiene la suerte de vivir sin carencias, el altruismo es un impulso natural. Sin embargo, pregunta el filósofo Peter Singer, ¿cuál es la manera más eficaz de donar? Él nos habla sobre experimentos mentales sorprendentes, que nos ayudan a equilibrar emoción con un sentido práctico, para lograr el mayor impacto posible con lo que podemos compartir.

Singer nos habla del altruismo efectivo. Y como aplicarlo a nosotros mismos. Una visión que puede ser controvertida, pero que pone encima de la mesa algo que muchos de nosotros pensamos ¿Cómo podemos ayudar, bien, a la mayor cantidad de personas posibles?

pablo18022017

Fortaleza Mental

¿Recuerdas la última vez que te viniste abajo? No resultó sencillo recomponer los pedazos y seguir adelante ¿verdad? En ese momento te prometiste que serías más fuerte la próxima vez. Que no te iba a coger de sorpresa. Que estarías preparado. Pero ¿lo hiciste?¿o se quedó en una promesa sin trabajo añadido? No pasa nada. Es lo nos pasa a la mayoría de nosotros. Utilizamos esa promesa como una forma de recuperación. De salir de ese bache emocional. Pero cuando, con el tiempo y el devenir diario de la vida, parece que nos hemos recuperado, olvidamos la promesa. Y volvemos a ser vulnerables.

Les propongo una serie de consejos o trucos que pueden ayudar a reconstruirnos. Puedes llamarlo entrenamiento en resiliencia para principiantes.

Rómpelo en pedazos. Cuando nos enfrentamos a una tarea, aparentemente, inabordable, tenemos la tendencia a escondernos bajo la manta, huir o asustarnos. Normal. Si nos dicen que tenemos que perder veinte kilos o terminar un informe para el lunes, solo vemos el objetivo final. Dividamos el reto en tantas partes sucesivas como podamos. Luego toca ordenarlo y asignarle tiempo a cada escalón. Después ¡manos a la obra!

Céntrate. Es el momento de poner en práctica los ejercicios de mindfulness que has aprendido. Al igual que el paso anterior, comienza con lo básico. Por muy avanzado que estés en tu práctica ¡respira! Dedica un buen rato ha hacerlo. Hasta que sientas que es lo único que tienes que hacer en ese momento.

Desatasco. Cuando algo malo nos ocurre, lo sobre analizamos, preguntándonos ¿por qué a mi? Pensamos que habremos hecho para que todo saliera tan mal, como no nos dimos cuenta a tiempo … En fin, perdemos un tiempo valioso, en lugar de replantearnos como podemos aprender de lo que nos ha ocurrido. Y aprender de ello. Paso a paso.

Lo bueno. Es precisamente en estos días en los que la vida nos vapulea, cuando se hace más importante ser conscientes de aquello que tenemos. De las personas que están a nuestro lado y nos quieren. De lo que hemos conseguido en nuestra vida y que, en muchas ocasiones, damos por seguro. Escríbelo tras leer este artículo. Y déjalo a mano para ir actualizándolo. Cuando llegue una bajona, puede ser de gran ayuda.

Objetividad. Los seres humanos tenemos la tendencia a maximizar lo negativo y minimizar lo positivo. Podemos recibir un aluvión de alabanzas por un trabajo bien hecho y quedarnos, paradójicamente con la única crítica. Al parecer esto se debe a que nuestro cerebro lo procesa como una amenaza y entiende que debe reaccionar ante ello.

En los momentos duros, este fenómeno se maximiza, probablemente por la cercanía temporal. Y olvidamos todo lo bueno para engancharnos en lo malo. Reviviendo la situación o  el contratiempo una y otra vez. De esta forma conseguimos multiplicar su efecto negativo. Ser objetivos con nosotros mismos es un nuevo reto.

Por encima de todo, recordemos que nuestra vida es un balance. Aprendemos y mejoramos. Y, en ocasiones, los momentos más duros, constituyen las mejores fuentes de aprendizaje. Nos define tanto lo que hemos conseguido, como lo que hemos superado.

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Más que un problema cerebral

La adicción a sustancias no puede reducirse a la consideración de una enfermedad mental

En los últimos años el enfoque, exclusivamente biologicista, de la adicción como una enfermedad mental, se ha hecho fuerte, minimizando la contribución de muchos otros factores a su aparición, mantenimiento o desaparición.

Este enfoque reduccionista, que recoge en un recomendable artículo el profesor Elisardo Becoña, ha sido potenciado por intereses que poco tienen que ver con la salud. En esta traducción de una carta, publicada en Nature por Derek Helm, y firmada por otros 94 investigadores en este campo, se resume esta preocupación:

La adicción a sustancias no puede separarse de sus contextos sociales, psicológicos, culturales, políticos o ambientales. No es solo un mal funcionamiento cerebral. Este estrecho punto de vista no tiene en consideración el enorme impacto que las circunstancias y elecciones que hacen las personas, tienen en la conducta adictiva. Trivializa los pensamientos, emociones y comportamientos de adictos actuales o de quienes lo fueron.

Asimismo, empequeñece el efecto significativo que las campañas de salud pública y la legislación ejercen en el abuso de sustancias.

La adicción es demasiado compleja para ser abordada solamente desde una perspectiva médica. Se requiere un abordaje basado en diversos niveles de análisis.

Nature507,40(06 March 2014)

La necesidad de entender este origen y mantenimiento multicausal es imprescindible para asegurar un trabajo eficiente y efectivo en este campo. En anteriores posts, hemos desarrollado esta idea, que también hemos compartido en el prestigioso blog Psicología y Mente.

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Adicción al amor

Cámbiate

Nos hicieron creer que cada uno de nosotros es la mitad de una naranja, y que la vida solo tiene sentido cuando encontramos la otra mitad. No nos contaron que ya nacemos enteros, que nadie en nuestra vida merece cargar en las espaldas con la responsabilidad de completar lo que nos falta
John Lennon

Hace unos días tenía la oportunidad de compartir con mujeres luchadoras de Alabente (Asociación de Anorexia y Bulimia de Tenerife), un rato de cambio y psicología con . Son momentos muy gratificantes, especiales diría yo.

En la ronda de preguntas, y supongo por mi experiencia en el campo de las adicciones, me volvieron a hacer la misma pregunta ¿Cuál es la droga más peligrosa? Confieso que estuve tentado de responder con alguna de las de siempre: el alcohol, por su facilidad y potencial destructor, la cocaína, por su imprevisibilidad, la heroína por … Todas las…

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