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El Ámbito

 

La capacitación para el ejercicio de una labor profesional, debe ser la garantía para que dicho ejercicio se ejecute en las mejores condiciones. O, al menos, esta debería se la teoría.

Si, además, nos vamos al entorno de lo público, este aval debe estar contrastado.
Pero, desafortunadamente, no siempre ocurre así. Recientemente, hemos leído, en la presentación del teléfono de atención al acoso escolar en España, que este iba a ser atendido por profesionales del “ámbito de la psicología”. No existe tal cosa. O te has licenciado en cualquiera de las ramas de esta ciencia o, eres otra cosa. Como hemos comenzado, debe existir una competencia para atender un recurso de estas características. Y esas las tiene un licenciado o licenciada en psicología, no en otra profesión, por muy respetable que sea.

Si lo que se pretende es revestir a un recurso tan importante, de una aureola de seriedad, flaco favor le han hecho. Su credibilidad puede cuestionarse desde su presentación. Si la linea, es un teléfono de orientación, consejo o, incluso, intervención en una crisis, la capacitación para ello la posee quien ha estudiado (y finalizado), los estudios de psicología.

A nadie se nos puede pasar por la cabeza que en una llamada al teléfono de urgencias 112, las indicaciones para saber como debemos actuar ante una emergencia médica, no te las de un profesional de la medicina.

Este caso, no es más que un nuevo ejemplo de la poca concienciación que se tiene respecto a la salud mental. Como es algo que ocurre dentro de nuestra cabeza, no lo vemos. Y pensamos que cualquiera puede opinar sobre ello.

Como última aclaración, hago extensivo esta reivindicación profesional a quienes, de una forma u otra también se ven afectados en su ejercicio laboral. Y, un último recordatorio: tampoco existen en los currículums el apartado de “curso estudios de …”, eufemismo frecuentemente utilizado para alguien que se matriculó en una determinada especialidad, y no se licenció en ella.

Tengo depresión y trastorno de ansiedad

Este magnífico cómic de Nick Seluk, publicado por Bored Panda y traducido por el equipo de Cultura Inquieta explica porque es tan difícil luchar contra la depresión y la ansiedad, dos trastornos de la salud mental, que cada día afectan a más personas. Muchas personas no lo entienden, no saben identificarlo e ignoran por lo que está pasando quien lo padece.

El dibujante creo esta historia en cómic,  junto a Sarah Flanagan, una lectora que le envió su historia para explicar cómo enfrentarse a estas enfermedades es una lucha diaria.

Aunque muchos de nosotros podamos haber sentido ansiedad o tristeza, hay personas que sufren la depresión y la ansiedad de forma permanente. Conviven con ello. Y se ven, muchas veces, enfrentados a la incomprensión de quienes no son capaces de entenderlo y les dicen frases como “anímate“, “no te pongas tan nervioso” o “es cuestión de cambiar de actitud“, mostrando una total ignorancia sobre su situación mental.

Este cómic puede contribuir a un mejor entendimiento de ella.

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Trastorno Obsesivo Compulsivo

El Trastorno Obsesivo Compulsivo es uno de los trastornos de ansiedad más comunes. Según el Manual Estadístico de los Desórdenes Mentales (DSM-IV, 1994) publicado por la Asociación Americana de Psiquiatría (APA), este trastorno implica la presencia de ideas obsesivas y compulsiones que generan un nivel de malestar significativo en la vida de la persona que las experimenta, ya que son concebidas como excesivas o irracionales, representan una pérdida de tiempo importante cada día, al interferir con la rutina diaria en distintos ámbitos de la vida, tales con las relaciones interpersonales, académicas y laborales.

Probablemente te estás preguntando qué son las ideas obsesivas. Se trata de pensamientos, impulsos o imágenes, que tienden a ser recurrentes y persistentes en el tiempo, que se experimentan como intrusas e inadecuadas, y provocan elevados niveles de ansiedad o malestar emocional. La persona que las experimenta, intenta ignorarlas, suprimirlas o neutralizarlas, ya que reconoce que son un producto de su mente y las considera excesivas. (APA, 1994)

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¿Será depresión?

En la sombra, lejos de la luz del día, la melancolía suspira sobre la cama triste, el dolor a su lado, y la migraña en su cabeza.
Alexander Pope

Según la Organización Mundial de la Salud, más de 350 millones de personas en el mundo sufren depresión y sigue en aumento. La mayoría de nosotros no pensamos que nos pueda afectar. La sociedad sigue apartando este trastorno mental, tan común, de su reconocimiento. Pero lo cierto es que la incidencia de depresión y ansiedad se ha multiplicado durante las últimas décadas.

¿Las razones? Probablemente muchas y muy individualizadas. Y la gran mayoría asociadas a nuestro estilo de vida. Nuestra salud mental no parece ser una prioridad. Y mientras cuidamos nuestro cuerpo, el cuidado de nuestro cerebro no parece ser una prioridad.

En un estudio, llevado a cabo en 2014 por J. Twenge, se muestra como los jóvenes de estos días tienen una probabilidad del 38% mayor de desarrollar depresión que las personas de su misma edad hace treinta años.

Los síntomas más comunes de depresión, desconocidos para la mayoría, incluyen: apetito pobre, problemas de sueño, dificultades de concentración, inquietud o sentirse abrumado.

A pesar de sufrir estos síntomas, no parecemos ser más proclives a admitir que estamos deprimidos, cuando se nos pregunta directamente. Lo que sugiere que, a pesar del incremento de la incidencia de este trastorno, admitir que lo sufrimos sigue siendo tabú

La depresión o la ansiedad siguen siendo, en pleno siglo XXI, una circunstancia incomprendida, que la mayoría que lo padece, oculta. Esta resistencia sigue dificultando el abordaje de este trastorno, y haciendo que muchas personas sientan estar viviendo una vida desgraciada, en soledad.

Si es tu caso, no temas contarlo a quien te puede apoyar. De la depresión se sale con tratamiento psicológico, no desaparece con el tiempo.

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¡Seamos serios!

Por bien que uno hable, cuando habla demasiado acaba siempre por decir una necedad.
Alejandro Dumas

 

Soy consciente de lo que pido. Pero les confieso que, en ocasiones, me cuesta mucho no opinar sobre el atrevimiento, la inconsciencia, falta de profesionalidad o, simplemente, caradura, de algunas personas.

¿A qué viene esto? Me explico. Siempre ha habido intrusismo profesional. En muchas ocasiones, provocado por charlatanes de la más diversa índole, que invaden los espacios profesionales de otras personas.

Desde implantes en peluquerías a masajes sin tocar a la persona, el ser humano es muy imaginativo en su capacidad para engañar y dejarse estafar. En psicología ocurre otro tanto de lo mismo. Estamos viviendo una invasión de pseudopsicología, sin precedentes. Hay quien da consejos con cursos de fin de semana, quien promete soluciones en un pis pas, y quien asegura que esto lo aprendió en la “universidad de la vida”.

Podríamos decir que cada uno es libre de opinar lo que le plazca o de ir a que le resuelvan su problema a donde quiera. No lo discuto. En absoluto.
Pero, y no nos equivoquemos, si ponemos nuestra salud mental en manos de quien no está preparado para manejarla, corremos unos riesgos que pueden ser fatales. Y no nos podremos quejar.

Por otro lado -y esto es una autocrítica-, desde nuestra práctica como profesionales de la psicología, también debemos ser muy conscientes de cuales son nuestros límites y compromisos.

Así como no podemos recetar medicación, tampoco podemos hacerlo con otras áreas del bienestar que no son de nuestra competencia. Por ejemplo, el ejercicio físico, el deporte o la alimentación. Recordemos que estas, y muchos otros aspectos de la salud, no son nuestra especialidad.

O dicho de otro modo ¡Prediquemos con el ejemplo! Siendo serios es de la única forma que podremos reclamar seriedad.

¿Quieres cambiar tu vida? (I)

En Cámbiate te proponemos lograrlo en un cuatro semanas. Siguiendo una idea de  Svetlana Pokrevskaya, traducida por Genial.guru te dejamos con la primera semana. A lo largo de las próximas tres, desgranaremos todo el plan. ¿Nos ponemos a ello?

Lo que te espera a mitad de este camino (no digo al final, porque este es un camino sin final) superará tus expectativas. Llevando a cabo estas (sencillísimas) instrucciones cada día y dándoles cabida en tu vida te sentirás en armonía, serás consciente de lo que puedes, verás la luz al final del tunel, y el sendero que va al camino correcto y que con el tiempo será tu camino.

SEMANA 1: CUERPO Y HÁBITOS

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Levantarse temprano, Alrededor de las 6 de la mañana. Si lo haces el tiempo que te hacía falta y que nunca tienes durante el día para dedicarte a tí mismo aparecerá de inmediato. Ventajas: silencio y tranquilidad que te permiten concentrarte en tus asuntos mientras los demás duermen. Es un momento ideal para hacer ejercicios matutínos que te permitan disfrutar el día al 100%. La pereza y la falta de deseo de levantarte temprano no son un indicador de cansancio, en realidad podrían interpretarse como un indicador de que no quieres levantarte a vivir tu vida. ¿Para qué levantarse si te espera el metro, el tráfico, el trabajo…? Pero si en cambio el primer pensamiento fuera ”¡Qué bien, un nuevo día, hoy voy a hacer (lo que quieras que no sea dormir) para sentirme bien!”. muy probablemente será mucho más facil salir de la cama. Levántate temprano y dedícate tiempo. Si es dificil levantarse porque no duermes bien, acuéstate más temprano, tú puedes hacerlo si te organizas (más abajo hay consejos para eso).

Alimentación ligera. Para los cambios que se proximan necesitarás una gran cantidad de energía. Lo más probable es que toda la energía que tienes en este momento sea usada por tu organismo para seguir funcionando y contrarrestar la influencia del alcohol, cigarrillos, comida grasosa, pastelitos, dulces, etc… Cada quien tiene en su lista debilidades que hay que tachar. Puedes elegír el tipo de alimentación que te parezca correcto. El vegetarianismo es una opción para algunos, otros no podrían vivir sin la carne (y eso es normal), otros deciden eliminar los fritos, y así sucesivamente. Lo que sí es cierto es que el alcohol, las papitas, los refrescos dúlces, los embutidos y la comída chatarra no aparecen en ninguna guía nutricional sana, por eso lo mejor es eliminarlos. También sería prudente reducir el tamaño de las porciones y no comer hasta el hastío antes de dormir (y mejor aún, no comer en la noche). En lo que respecta al resto de la alimentación puedes escuchar lo que tu organismo o tu nutricionista quieran; lo más importante es no ponerse metas prácticamente inalcanzables para eliminar y/o metabolizar las toxinas, por el contrario sería mejor ayudarle al organismo alimentándolo con comída ligera, sana y deliciosa. Tendrás más energía y te sentirás físicamente mejor.

Deporte. Quizá lo más importante: tener un cuerpo tonificado (no necesariamente perfecto) y sano es una condición necesaria para disfrutar de una mente sana. El movimiento es vida por eso para despertar la vida que hay en ese cuerpo y mente cansados ¡hay que moverse!. No importa cómo prefieras hacerlo, lo importante es que sea a conciencia. Practicar yoga, trotar y bailar son opciones populares que producen gran placer; aunque también puedes ir al gimnasio, caminar al trabajo o sencillamente olvidarte del ascensor. Depende de ti, Lo importante es ejercitarse a proposito.

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¿Narcisista yo?

En general tendemos a pensar que las personas con rasgos narcisistas son fáciles de reconocer y, por lo mismo, de evitar. Sin embargo, muchas veces una persona narcisista puede pasar desapercibida en nuestro círculo inmediato de amigos y conocidos. Esto se debe a que, por un lado, sus características no son tan notorias como pensaríamos y por otro, puede que nosotros también lo seamos.

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Psicología por defecto

La terapia psicológica ofrece una solución orientada a la capacitación de la persona para la gestión de su propia vida. Es, a mi modo de ver, la opción por defecto a elegir. Quizás nuestra forma de vida dependiente, nos ha acostumbrado a buscar soluciones externas que “eviten” el problema, como es la medicación.

Se confunde su utilidad como un remedio, cuando es más bien un facilitador que puede ayudarnos a descubrir el origen de nuestras aflicciones.Estamos asistiendo a la normalización de la atención psicológica que, aunque queda mucho por recorrer, ha dado pasos de gigante en los últimos años. La psicología es una disciplina totalmente consolidada, aunque seguimos teniendo mucho por recorrer para su total integración dentro de los sistemas públicos y privados de salud.

Dentro de las nuevas opciones terapéuticas en psicología, destacan las llamadas Terapias de Tercera Generación, que parten de un planteamiento contextual, en el que no se ve a la persona como víctima de un trastorno o déficit, sino como alguien que actúa en función de un contexto determinado. Se trata de comprender la función de la conducta y no quedarse únicamente en su forma. Es decir, entender para qué le sirve al sujeto su comportamiento, por qué necesita actuar así o qué gana y qué pierde a la larga.

La terapia no consiste tanto en la aplicación de unas técnicas diseñadas para desembarazarse de sensaciones o pensamientos desagradables sino de entender su malestar y modificar su forma de relacionarse con él.

Se propugna la despsicopatologización y desmedicalización de las terapias psicologícas. Así, el objetivo de la terapia no es tanto el tratamiento de los síntomas típicos del trastorno, sino otras metas como el ajuste psicosocial, la calidad de vida o la recuperación, por parte de la persona, de la capacidad para dirigirse hacia sus objetivos vitales y tener una vida plena.

Se profundiza en el papel de la relación terapéutica. El terapeuta trabaja con el paciente en equipo, como guía y opta por estrategias de cambio de carácter indirecto.
Entre estas terapias podemos destacar: Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT), la Terapia de Activación Conductual o la Terapia Cognitiva Basada en Mindfulness, entre otras.
Muchas de las nuevas terapias incorporan mindfulness al tratamiento. Esta adaptación de la meditación a la terapia, viene avalada por los estudios que comprueban, desde diferentes áreas de la neurociencia, los beneficios de la meditación para la salud y bienestar mental.

Su éxito radica en la capacidad que viene demostrando para hacer consciente a la persona de si misma, y de sus capacidades. En cierta manera se está presentando como una forma de reconocimiento de nosotros mismos en contraposición al modelo de paciente dependiente, que ha imperado hasta la fecha.

Como en cualquier oferta profesional, quien marca la efectividad de la misma, es la persona que acude a terapia. Para mi es importante que se experimente una buena conexión terapéutica desde el principio. La empatía y la sensación de personalización del tratamiento son esenciales para asegurar el éxito. Nuestro psicólogo o psicóloga nos debe inspirar confianza, estar abierto a establecer alianzas, saber explicarse, transmitirnos compromiso, seguridad y respeto. El buen profesional es flexible, se interesa por lo que le expresamos siendo sensible a como nos sentimos y transmitiéndonos optimismo.

Cuando alguien viene a terapia quiere saber lo que le ocurre y porque. Un terapeuta efectivo debe ser capaz de explicárselo, sea cuál sea el paciente.

Por otro lado hay que destacar que la práctica de la psicología está regulada y avalada por los Colegios Profesionales de Psicología (en España), que velan por la buena práctica de la profesión y que están a disposición de la ciudadanía para cualquier duda, infomación o denuncia.

La psicología presenta un enfoque basado en la persona y no en los síntomas que pueda tener. En la actualidad, la psicología, va mucho más allá del tratamiento de la enfermedad y se busca la capacitación de la persona para poder ser un gestor adecuado de su propia vida.

No es necesario estar enfermo para acudir a terapia psicológica.

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¿Qué NO es Mindfulness?

 

  • No es dejar la mente en banco: no se trata de no pensar en nada sino de que nuestros contenidos mentales no nos perturben aunque acontezcan.
  • No es buscar el éxtasis o la iluminacion, ni apartarse de la vida: Mindfulness no entra en conceptos religiosos o místicos. Es una práctica laica que permite no tener que escapar ni huir de nuestra realidad presente. No significa estar en trance, no se trata de alterar o abandonar la experiencia en este momento; en su lugar intentaremos ser uno con ella.
  • No es escapar del dolor, sino de la resistencia psicológica ante él la cual provoca una intensificacion del mismo convirtiéndolo en sufrimiento.
  • No es suprimir las emociones sino aceptarlas y tratarlas con bondad amorosa.
  • No es una técnica de control: se trata de alcanzar un estado mental más allá del miedo en el que no hay necesidad de controlar permantentemente.
  • No es una técnica de relajación: Aunque con la práctica va surgiendo la calma y la serenidad, lo que se persigue es una conciencia incrementada que permite no reaccionar conforme a los automatismos habituales.
  • No es “pensamiento positivo”: Vamos más allá de cualquier pensamiento y juicio de valor. Los pensamientos sean del signo que sean son tratados como meros eventos mentales pasajeros.
  • No es autorreferencial: Se puede ser muy consciente de sí mismo y no estar practicando Mindfulness, el cual se realiza sin juicio ni expectativas. Los momentos de Mindfulness no son conceptuales, no son verbales y no se enjuicia la experiencia. De hecho, a medida que se gana en conciencia y presencia uno se hace más atento y compasivo con todo lo que le rodea.

Fuente: Mindfulness en la práctica clínica. Miró, M.T.; Simón, V.