Amor y adicción

Así de contundente se expresaba el profesor de psicobiología de la Universidad de La Laguna en las pasadas III Jornadas de Psicología Positiva, celebradas en el campus universitario el pasado fin de semana.

Esta es una idea que, el autor, desarrolla en su libro, que les invito a leer, Amor y Origen de la Humanidad, y que le pone letra y música a algo que me ronda la cabeza hace años. Y seguro que a muchos de ustedes ¿La concepción del amor que educamos, promovemos, escribimos o cantamos, no estará contribuyendo a la violencia contra las mujeres?

Según este autor hemos confundido el amor romántico, con el amor y, al mismo tiempo, le hemos asignado a éste el status de emoción. Cuando, en realidad, es un impulso fisiológico. De hecho, son muchos los investigadores que han establecido la naturaleza impulsiva y motivacional de este fenómeno que, dicen, mueve el mundo. El funcionamiento del amor -o de lo que llamamos amor-, se parece bastante más a una adicción que a un sentimiento o emoción, algo que ya recoge Stanton Peele en el clásico libro, Amor y Adicción.

Más allá de estas consideraciones científicas, que corroboran la idea que la concepción del amor, puede estar, cuando menos confundida, nos da pie para soportar la afirmación que proponemos como cita.

La concepción social que tenemos de amor, la que está tras muchas de las manifestaciones que leemos o escuchamos, puede estar tras la violencia que se ejerce contra las mujeres (u hombres, en el caso de parejas homosexuales). Puede resultar difícil de aceptar, pero muchas de las expresiones como -sin ti, no soy nada; eres mi vida; no puedo ser feliz si no estás-. pueden estar escondiendo una dependencia emocional que, en ocasiones, lleva a la violencia y en otras a la inacción frente a la misma.

Amarse, como ya hemos comentado en otras ocasiones, solo es posible desde la libertad. Desde la propia felicidad y el deseo de compartirla. Si no, no es amor. Es adicción.

Música y emociones

En esta formidable charla, Michael Tilson Thomas analiza paso a paso el desarrollo de la música clásica a través del desarrollo de la anotación musical por escrito, el archivado y la re-mezcla.

 

Resaca emocional

No olvidemos que las pequeñas emociones son los capitanes de nuestras vidas y las obedecemos sin siquiera darnos cuenta

Vincent Van Gogh

Los sucesos emocionales pueden causar que nuestros neurotransmisores inunden el cerebro, afectando la forma en que recordamos dichas situaciones. Estas experiencias intensas nos pueden llevar a padecer lo que podríamos denominar “resacas emocionales”, que pueden medirse incluso cuando la situación hace rato que pasó. Estas resacas pueden tener una enorme influencia en la memoria de eventos posteriores.

Es lo que concluye la Dra L. Davachi, que especifica que la forma en que recordamos el mundo no es solo consecuencia de las experiencias externas que tengamos, sino que resulta fuertemente influenciado por nuestro estado interno. Y estos estados pueden persistir y colorear nuestras experiencias futuras, cambiándolas totalmente.

De hecho, cuando tenemos un intensa experiencia emocional, aquello posterior que no lleva una carga sentimental, lo recordamos con mayor facilidad. Como si se produjese un fenómeno de asociación que relaciona una circunstancia intensa con otras que no lo son tanto. En otras palabras, nuestro cerebro sigue “encendido”, aunque lo que ocurra luego no nos resulte tan excitante.

Por ejemplo, tras ver una película especialmente emotiva, la experiencia de una conocida vuelta a casa puede resultar totalmente diferente a la habitual. En otras palabras, nos dura el efecto de la “borrachera emocional” que hemos experimentado

La emoción es un estado mental y los resultados de las investigaciones de la Dra. Lavachi muestran una clara influencia de las mismas sobre nuestras cogniciones. Estos estado emocionales “alterados”, pueden persistir por mucho tiempo llegando a modificar totalmente las experiencias que las sigan.

Estos descubrimientos resultan de gran utilidad para comprender porque, en muchas ocasiones, habiendo vivido las mismas experiencias, éstas son recordadas de una forma totalmente diferentes por diversas personas.

Desde luego que una puesta de sol abrazados a la persona que amamos en un magnífico hotel, no será vista de la misma forma, por quienes trabajan en ese hotel, para los que la puesta de solo marca el comienzo del ajetreo para la cena.

Los circunstancias emocionales pueden, también, cambiar nuestra memoria de eventos acontecidos previamente, dándoles un significado diferente, según nos sintamos después.

¿Qué te emociona?

Cuando digo controlar las emociones, quiero decir las emociones realmente estresantes e incapacitantes. Sentir emociones es lo que hace a nuestra vida rica.
Daniel Goleman.

No es algo que nos preguntemos con frecuencia. Es más, podemos decir que es todo lo contrario. Nos planteamos poco aquello que nos hace vibrar o que nos saca de quicio. Vivimos nuestra vida, la mayoría del tiempo, sin ser conscientes de ello. Y lo vamos olvidando.

Bien sea porque lo reprimimos, porque nos lo reprimen. O bien porque no nos enseñan o no aprendemos, las emociones siguen siendo las grandes olvidadas de la educación. ¿No será hora que esto cambie?

Preguntas que nos pueden surgir son, entre otras, ¿siempre ha sido así?¿estábamos hace siglos más en contacto con nuestras emociones que en la actualidad? Probablemente hace muchísimo tiempo, nuestras emociones estaban más a flor de piel. Eran más necesarias.

Respondían a instintos de supervivencia, de reproducción o alimentación. Pero, a medida, que han pasado los años -y estos instintos están más o menos resueltos o subrogados-, las emociones que nos hacían, paradójicamente, mas humanos, se han ido perdiendo.

Ahora nos enfrentamos a un importante desafío. Frente a los intentos de parcializar el entrenamiento emocional -ciñéndolo únicamente a las denominadas positivas-, con un movimiento que parece empujarnos a una visión edulcorada de la vida, se hace necesario un reconocimiento mayor de todas nuestras emociones.

Esto nos lleva a una necesaria reconducción de la educación emocional. Éstas son las que son, y el único camino para integrarlas en nuestra vida, es desde su aceptación. Comprendiéndolas, identificándolas, aprendiendo a dejarlas ir …

Porque sin el necesario balance emocional, seguiremos teniendo una pata que cojea. Quizás lo más certero puede ser saber que no hay emociones buenas o malas. Puede haber algunas que no nos gusten, y otras que si. Pero ambas son necesarias. ¿Qué tal si empezamos por ahí?

Leonard Cohen

Hace ya unos días que se fue el que probablemente es mi poeta y músico favorito. El que me acompaña en los momentos de tristeza y que, paradójicamente con sus sombrías letras, consigue que remonte el ánimo.

Leonard Cohen tenía esa particularidad. Conseguir con su música empática que no nos sintiésemos solos. Algo que en literatura también logran, para mí, Paul Auster o Ian McEwan.

La música puede influenciar el estado de ánimo de muchas maneras, pero muchas personas valoran la música principalmente porque les anima. Particularmente nos gusta el hecho de que puede hacernos sentir mejor incluso cuando ya estamos bien. Pero incluso la música triste puede causar placer, porque mucha gente disfruta la contradictoria mezcla de emociones que crea.

Y esta es la magia de Leonard Cohen.

Y aquí pueden escuchar el discurso de aceptación del Premio Príncipe de Asturias. Un bellísimo texto de agradecimiento a un país y a su gente.

Lo que podía haber sido …

Las personas pasamos un montón de tiempo pensando acerca de las que cosas buenas que no ocurrieron pero pudieron haber ocurrido. Pero, ¿Qué pasa con las cosas buenas que si ocurrieron en las que no pensamos? Imaginemos que nunca conocimos a nuestra pareja, a nuestro mejor amigo o que no conseguimos ese trabajo. ¿Cómo sería la vida sin algunas de esas cosas que damos por hechas?
Pensar acerca de lo que no pudo haber sido puede ser tremendamente poderoso si se usa de la forma correcta. Este recordatorio de lo que somos, quienes nos quieren o que hemos conseguido aporta significado a nuestra vida además de ser un poderoso método  para estar en nuestro presente y disfrutar de él.
Te propongo un ejercicio para conseguirlo: extrae mentalmente algo o alguien bueno de tu vida. Imagina que no está … ¿Cómo sería tu vida? Es un buen momento para agradecerle a esa persona que esté en ella, o a ti por ser como eres para conseguir lo que aprecias.
La gratitud es una emoción poderosa que nos ayuda a disfrutar lo que tenemos,  por muy pequeño que sea. Practicarla incrementa la felicidad.
¡Qué tengas un magnífico día! Ahh ¡Y MUCHAS GRACIAS POR ESTAR AHÍ!

Mi derecho a estar triste

Cuando alguien que nos importa está triste, la respuesta típica en la sociedad occidental es decir, “todo va a ir bien”. Esto, creemos, atenúa la percepción negativa de la situación. De esta forma creemos conseguir que la persona reduzca su tristeza a un nivel que posibilite una salida emocional positiva.

Sin embargo, investigaciones recientes muestran que disminuir excesivamente la negatividad de una situación puede ser algo contraproducente. Cuando intentamos confortar a alguien mostrándole que las circunstancias no son tan graves como piensa, el mensaje implícito es que su nivel de dolor no es socialmente aceptable.

Si estuviese bien su grado de tristeza, no estaríamos tratando de animarle. Las expectativas sociales percibidas acerca de cuando podemos estar tristes provocan que las emociones negativas empeoren. De esta forma, cuando las personas se sienten tristes y perciben que los demás no creen que deban estarlo, sus emociones negativas se amplifican.

La conclusión es que puede ser bueno recordarle a alguien porque debería sentir triste. Obviamente, no nos podemos ir al otro extremo y hacer que alguien que este triste se sienta aún peor, pero recapitular sobre algunas cosas puede ayudar a que la persona triste entienda que eso es lo que se espera de ellos.

Esto es esencialmente lo que hacemos cuando perdemos a alguien. Durante el duelo se destaca lo buena que era la persona, los buenos tiempos que pasamos con el o con ella. De esta forma legitimamos los sentimientos de tristeza. Nos hace sentir que lo que estamos experimentando es realmente como debemos sentirnos. A largo plazo, estos nos hace sentir bien.

El sufrimiento es el otro lado de la felicidad. Recordar porque nos sentimos tristes cierra un círculo emocional y nos hace comprender porque lo estamos.

Cómo Validar las Emociones desde el Mindfulness

 

tumblr_m7zetacpy51qk8205-2i37ou1Cuando una emoción agradable o desagradable surge en nuestro interior de manera casi inmediata y automática la clasificamos. Por lo general, ese discurso interno que sucede es para negar o refutar …

Origen: Cómo Validar las Emociones desde el Mindfulness