10 Claves para la felicidad

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¿Sienten?

¿Qué pasa dentro de los cerebros de los animales? ¿Podemos saber qué piensan y sienten? Carl Safina cree que sí. Con el uso de descubrimientos y anécdotas que incluyen la ecología, la biología y las ciencias del comportamiento, enlaza historias de ballenas, lobos, elefantes y albatros para argumentar que así como nosotros pensamos, sentimos, usamos herramientas y expresamos emociones, también otras criaturas lo hacen, y mentes, con las que compartimos el planeta.

No todo vale

Cuando se trata de la salud mental, o quizás mejor, el bienestar mental, parece que se abre una veda. Una en la que cualquiera puede opinar, puede asesorar e incluso, tratar. Un camino peligroso que conduce a confusión a muchas personas y que, en el mejor de los casos, las deja en el mismo lugar emocional en el que estaban.

Leemos ofertas de talleres o seminarios sobre felicidad, emociones, mindfulness, meditación, … y así hasta el infinito, impartidas por formadores exprés, o ni eso. Si añadimos a esta oferta, todas las supercherías habituales ofrecidas por visionarios o espabilados al uso, el cuadro se complica todavía más.

No es algo que ocurra solo en el bienestar mental, ni tampoco es nuevo. La charlatanería lleva mucho tiempo haciendo estragos en la salud, en general. Y en los bolsillos, en particular. Somos muy incautos.

Podría continuar enumerando la infinidad de propuestas que tengo a mi alrededor, de soluciones mágicas, de loterías emocionales o de subidones de fin de semana, en las que podemos caer. Pero no me apetece.

Hoy es un día para reivindicar mi profesión, la psicología. La ciencia de la salud mental. El cuerpo de conocimientos que se dedica a conseguir que las personas sean más felices, superen los momentos complicados de su vida, aprendan a lidiar con las situaciones difíciles, manejen sus trastornos mentales de una forma normalizada, y consigan tener una vida plena y feliz … Y todo esto basado en la evidencia científica. Aquí si. Terapia basada en Mindfulness, Gestión Emocional, Psicología Positiva … que se añaden a ya larga lista de ofertas clásicas de la psicología cognitiva-conductual, Sistémica o de la Gestalt, por citar algunas.

Estos nuevos enfoques se han ocupado por acudir a quienes hace siglos practican meditación o mindfulness, para aprender. Para traer al ámbito de la evidencia científica algo que funciona hace muchísimo tiempo. Ese es el camino que asegura su aplicabilidad y su coherencia. Una mención especial la merecen quienes, desde su magisterio en meditación, están asesorando a la psicología con sus brazos abiertos, sin juzgar y con ecuanimidad.

Las diferencias esenciales entre el trabajo que proporciona la psicología y otras ofertas no basadas en la evidencia son muchas. Como muestra un botón:

Una es su contrastabilidad. Lo que ofertamos sea medible, Se puede apreciar por quien lo recibe, y que se puede realizar también por otros profesionales que se formen. No es un “don” dudoso que alguien nos dice poseer y que manifiesta curarlo todo.

Otra es su responsabilidad. La práctica de la psicología esta regulada y monitorizada por los Colegios de Psicología, que son los garantes de la eficiencia, eficacia y honestidad profesional de quien ejerce la psicología. Esto quiere decir que los profesionales y las profesionales que nos dedicamos a esto respondemos, en última instancia, ante los garantes del ejercicio honesto de nuestra profesión.

No es únicamente nuestra profesión, la que sufre la invasión de quien, con impunidad y sin vergüenza, se autodenomina experto en bienestar emocional. En el camino de reivindicar el ejercicio profesional responsable y avalado, me encontrarán.

Aprovecho par invitarles, desde este espacio  a la II Feria de la Psicología, que se celebra hoy, desde las 11.00 de la mañana, en la Plaza del Príncipe, de la capital Santa Crucera, en Tenerife ¡Allí nos vemos!

Ciencia y moral

Las cuestiones del bien y del mal, lo correcto y lo incorrecto se piensan comúnmente sin respuesta por parte de la ciencia. Sin embargo, Sam Harris argumenta que la ciencia puede, y debe, ser una autoridad en cuestiones morales, la formación de valores humanos y el establecimiento de lo que constituye una buena vida.

Qué (no) es Psicología Positiva

Diferencias clave entre el Pensamiento Positivo y la Psicología Positiva

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El pensamiento positivo fue cobrando fuerza ya desde la década del 70 y podemos observarlo hoy en día en un sinfín de manifestaciones, desde libros de autoayuda, gurúes del desarrollo personal, empresas con slogans “Destapa la felicidad” “Drink positive” (bebe positivo, un juego de palabras con think positive: piensa positivo). La ley de atracción y sus múltiples variables, donde en algunas situaciones el simplemente pensar en positivo nos traerá cosas mágicas a nuestra vida. Vamos a reflexionar sobre la diferencia que tiene este tipo de pensamiento con la corriente psicológica desde donde trabajo.

La Psicología Positiva es una ciencia, la ciencia de la felicidad, la ciencia de aquellas cosas que hacen que la vida valga la pena ser vivida, la ciencia del florecer en varios aspectos. Como ciencia tiene tras de sí el sustento científico e investigador correspondiente. La teoría de la felicidad ha cambiado por la teoría del bienestar, hacia una ciencia que trabaja las emociones positivas, la esperanza, el perdón, las relaciones positivas, el compromiso, el sentido con la vida, la espiritualidad, entre muchos elementos más.

El pensamiento positivo se nos muestra como algo muy importante a la hora de curar una enfermedad (sic). La Psicología Positiva por su parte entiende que las emociones positivas, por ejemplo,  tienen un fuerte nexo con la salud, aunque muchas veces este se limita a la prevención. No podrá curar una enfermedad genética por ejemplo.

El pensamiento positivo nos dice que si no estamos donde queremos es porque algún pensamiento negativo nos está impidiendo alcanzar lo que deseamos.

La Psicología Positiva comprende que los pensamientos y sentimientos negativos existen, son parte de nuestra vida las emociones negativas en contexto son necesarias, tiene sentido sentir miedo cuando estamos siendo realmente amenazados, tiene sentido sentir un poco de ansiedad cuando nos tenemos que enfrentar a algún evento importante para nosotros.  No es necesario sentir emociones positivas todo el día, Barbara Fredrickson nos dice que lo ideal sería sentir 3 emociones positivas y una negativa, la negativa va a estar ahí en algún momento,  esto es esperable y hasta saludable.

Las afirmaciones utilizadas, las que debemos repetir como loros, no van a funcionar necesariamente. No hay que forzarse a estar bien, tenemos que darnos nuestro tiempo para sufrir, para hacer el duelo correspondiente a la situación que nos genera angustia.

El verdadero optimismo, es un optimismo inteligente, donde somos capaces de evaluar con coherencia y justicia qué cosas funcionan en nuestra vida y qué no.  Quizás uno de los beneficios más importantes del optimismo es la mera intención de permitirnos pensar distinto, de no siempre ver lo que nos falta, lo que no funciona. En algunas situaciones el pesimismo es necesario, en el sentido de que tenemos que entender que la vida tiene muchos vaivenes, que las cosas no siempre salen como esperamos. Tenemos que aprender a aceptar, tenemos que aprender a frustrarnos, lo cual no quiere decir que no podamos salir airosos,o al menos en paz, de nuestras batallas si aprendemos a desarrollar herramientas psicológicas para incrementar nuestro bienestar.

Lo positivo de la vida, el aprender a disputar pensamientos que son poco productivos basados en el miedo o una baja autoestima, es un tema muy complejo que requiere de mucho más que simplemente pensar en positivo. Día a día, investigación tras investigación, la Psicología Positiva intenta acercarnos a comprender la complejidad de nuestra vida y cómo ampliar nuestra perspectiva. No existen recetas mágicas para ser feliz, pero sí herramientas para construirnos y descubrirnos, estilos de pensamiento que contribuyen a tener una vida con sentido. Con paciencia, con realismo, entendiendo nuestras limitaciones, entendiendo que no somos perfectos y vamos a tener que pasar por malos momentos, podemos construir un verdadero optimismo que finalmente hará que nuestra vida florezca.

Artículo de Mariana Gálvez en psicologiapositivauruguay.com 

A quien le importa

Es mejor descomponer la felicidad en elementos
para poder cuantificarlos y estudiarlos científicamente
Martin Seligman

Vamos a ver las cosas desde otro punto de vista. Desde siempre, el trabajo de la psicología clínica ha sido, entre otras cosas, aprender a ver las cosas de otra manera. Estamos hablando de ansiedad, depresión, y muchos otros trastornos que sufrimos las personas, y que la psicología trata en consulta.

Para ello, existe un inmenso cuerpo de investigación que, desde los entornos académicos y profesionales, se esfuerza en encontrar nuevas formas de aliviar el sufrimiento humano.

La psicología ha conseguido hace ya mucho tiempo encontrar su lugar en la sociedad, traspasando los complejos, los estigmas o los miedos. Por lo menos, en la mayoría de las ocasiones.

Es verdad que echo de menos que nuestro papel se manifieste un poco más en la toma de decisiones y en el día a día. Sabemos mucho de aliviar el sufrimiento, y estamos cada vez más empeñados en la promoción del bienestar mental.

Pero quedan muchos pasos por dar, los primeros probablemente en nuestra propia casa. Hemos de trascender de los conceptos limitantes que siguen preconizando el encorsetamiento de nuestra profesión y huir de los acercamientos pseudocientíficos que manejan como ninguno, el marketing.

Ahí está el camino. El que muchos y muchas profesionales hemos emprendido hace ya tiempo, conscientes de que nuestro papel en la sociedad puede y debe ser mucho más determinante y comprometido. Abriendo puertas a quien apueste por la rigurosidad de la ciencia y la acompañe del necesario atrevimiento y curiosidad que la caracteriza. Aunque nos equivoquemos, si somos capaces de entenderlo, algo nuevo habremos aprendido.

Sabemos ayudar a las personas. Queremos hacerlo. Este es nuestra potencia. Y yo, no voy a ser quien ponga puertas al campo. Al contrario. Saldré y me mancharé de barro. Me da que esa es la única forma que conozco de averiguar si ese es el sendero que me llevará a donde quiero ir.

¿Cómo funciona el amor?

En ese intento por desentrañar qué hay detrás del enamoramiento, los científicos han descubierto que el amor es un cóctel de hormonas (adrenalina, dopamina, serotonina, oxitocina y vasopresina), que ponen en funcionamiento tres regiones concretas del cerebro (el área ventral tegmental, el núcleo accumbens y el núcleo caudado).

Siguiendo las explicaciones de Helen Fisher, antropóloga de la Universidad de Rutgers (EEUU) y una de las personas que más han estudiado esta cuestión, cada una de las hormonas juega un papel clave en las distintas fases del amor (deseo, atracción y cariño), y son también las responsables de que las mariposas en el estómago evolucionen con el tiempo hacia sentimientos de pareja más pausados.

Según esta especialista, la primera fase del amor (deseo) está guiada por la segregación de hormonas sexuales tanto de hombres como mujeres: estrógenos y testosterona. O como añade Jim Pfaus, de la Universidad canadiense de Montreal, sustancias que inducen en el organismo sensaciones similares a las que sienten los consumidores de opiáceos. La adrenalina, por su parte, es la responsable de que el corazón se acelere, la boca se seque y las manos se empeñen en sudar por su cuenta, igual que en otros escenarios de estrés para el organismo.

Sólo en un segundo momento (atracción), se pone en juego la dopamina, la sustancia que segrega nuestro organismo en situaciones placenteras, como las relaciones sexuales, comer chocolate o un chute de cocaína. En el año 2000, un estudio de Arthur Aron (de la Universidad Stony Brook de Nueva York, EEUU) reveló mediante escáner que las personas que se encuentran en esta fase inicial del enamoramiento tienen una intensa actividad en el área ventral tegmental, una especie de ‘fábrica’ de dopamina.

heart-583895_640Los trabajos de Fisher han comparado esta etapa con un trastorno obsesivo compulsivo, debido a los pensamientos repetitivos que nos impiden sacar de la cabeza a la persona amada. Mientras que Larry Young, de la Universidad de Emory (EEUU), observa en el amor rasgos más parecidos a las adicciones que a otros sentimientos, como la rabia o el miedo: “exceso de energía, falta de sueño, euforia, ansiedad…”.

En su tarea de ‘enganche’ emocional con la persona amada, la dopamina tiene dos aliadas clave: la serotonina y la oxitocina. Estas dos hormonas son las encargadas de ‘estrechar lazos’ con el otro en el sentido más primitivo de la cuestión. Las madres, por ejemplo, segregan un caudal de oxitocina durante el parto que les ‘ata’ emocionalmente con sus crías.

Junto a ellas, la vasopresina hace que los sentimientos iniciales de pasión y deseo evolucionen hacia una fase más sosegada, en la que prima la unión emocional y el sosiego. Como explica Young, otro de los grandes expertos en la ‘ciencia del amor’, esta estabilización del sentimiento tiene que ver con una cuestión evolutiva. Para poder criar a la descendencia y asegurarse la persistencia de la especie, es necesario que la lujuria y el amor romántico den paso a una situación más estable.

Sin embargo, no todo está perdido para la pasión. Un reciente experimento de la Universidad de Santa Barbara (EEUU) realizado por Bianca Acevedo con parejas ‘veteranas’ que seguían enamoradas como el primer día demostró que tenían niveles de dopamina similares a los de recién enamorados. Y aunque este fenómeno parece ocurrir sólo en un pequeño porcentaje de las parejas, para el resto de los mortales existe un modo ‘artificial’ de aumentar la dopamina: “Hacer cosas nuevas con tu pareja o realizar juntos cualquier actividad placentera puede desencadenar sentimientos de romanticismo y despertar la pasión”, aconseja Fisher.

Adaptado de El Mundo

¿Nos controla el inconsciente?

Nuestro organismo, como el de todos los animales, incluye una gran cantidad de conducta refleja y automática, controlada por el cerebro, de la que apenas nos percatamos. No obstante, nadie debería imaginar esa actividad inconsciente como un algo interior e independiente que controla misteriosamente nuestro comportamiento.

Si todo lo que hacemos habitualmente lo tuviésemos que hacer conscientemente, es decir, pensando en ello y decidiéndolo voluntariamente, es posible que fuésemos un desastre, pues continuamente cometeríamos errores y equivocaciones. Las máquinas y los artilugios técnicos automáticos, que trabajan todos ellos sin ningún atisbo de consciencia, son capaces de ejecutar funciones con un grado extraordinario de eficacia. No sólo lo hacen muy bien, sino que además no se equivocan nunca, salvo cuando se averían. Afortunadamente, casi todo lo que hace el cerebro lo hace también de ese modo, como un automatismo inconsciente. Nuestro organismo, como el de todos los animales, incluye una gran cantidad de conducta refleja y automática, controlada por el cerebro, de la que apenas nos percatamos. No obstante, nadie debería imaginar esa actividad inconsciente como un algo interior e independiente que controla misteriosamente nuestra conducta.

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¿Qué le hace la meditación a nuestro cerebro?

Los beneficios de la meditación son evidentes para quienes la practican. Pero para los más escépticos, esto puede ser simplemente una leyenda. Hoy día,  gracias al avance de los instrumentos de investigación cerebral, sabemos cuales son sus efectos a nivel cerebral y fisiológico.  Y en este breve vídeo preparado por ASAPScience, aprenderás cuales son los datos científicos del efecto de la meditación en nuestro cerebro y conducta y cómo puede ayudarnos con el estrés, la depresión,  la memoria y la regulación de la emoción.

Via: PsyCiencia

¿Tienen significado los sueños?

Para Sigmund Freud los sueños eran el camino para comprender el subconsciente. Éstos disimulan deseos prohibidos y ocultos. Para lograr dormir tranquilamente y que la naturaleza sexual y agresiva de los sueños no resulte demasiado inquietante diremos, sin embargo, que en 1971, un estudio reveló que durante las primeras etapas de los sueños, no hay símbolos, sino que las ensoñaciones reflejan actividades e inquietudes diarias, que durante el sueño profundo se puede producir contenido ilógico, pues el incremento de ciertos neurotransmisores genera que se creen sueños de manera aleatoria.

dreamNo existe una interpretación científica de los sueños. Pero en lo que si tenia razón Freud, fue en decir que los pensamientos y los sentimientos diarios si influyen en los sueños, al menos químicamente hablando, éstos carecen de significados que puedan interpretarse con un diccionario.

Los sueños no tienen un significado en si mismos. Uno sueña algo o situación que se grabó en la mente en determinado momento y de ahi el sueño progresa hacia otros derroteros. Los sueños son difíciles de “narrar”. Porque son caóticos. Cambian. Cuando uno despierta, el sueño se ha esfumado. Lo que viene después es una serie de interpretaciones e intentos por darle orden. Los sueños no significan nada en si mismos. Como están llenos de información, generan emociones y símbolos. La persona que lo soñó es la única que, de acuerdo a si misma, puede tratar de darle un significado.