Vivir a consciencia

Gracias a la vida que me ha dado tanto…
Mercedes Sosa

Puede que lean esto relajados en la playa o en una magnífica casita rural perdida. Si es así, seguro que se sentirán identificados con lo que propongo hoy en este espacio.

En un magnífico libro, el psicólogo clínico J. Kaplan, nos ofrece algunas claves para vivir mejor desde la conciencia y la atención plena. Define la atención plena (mindfulness) como ser consciente de tus pensamientos, sentimientos y acciones sin juzgarnos o criticarnos. También consiste en observar de forma abierta y sin automatismos lo que ocurre a nuestro alrededor. En definitiva, cambiar nuestra forma de relacionarnos con nosotros, con los demás y con nuestro entorno.

Este autor señala que, en ocasiones podemos encontrar a nuestros mejores entrenadores en atención plena en nuestra propia casa. Los niños se enfrascan en aquello que hacen, disfrutan plenamente de ello y es un verdadero placer observarles. Podríamos aprender mucho de cómo lo hacen. Jugar con ellos, sin mirar el reloj es una buena manera de comenzar. En vacaciones podemos comenzar este entrenamiento ¿no creen?. Se trata de “reaprender” a disfrutar de las pequeñas cosas, de los momentos que dejamos que pasen sin darnos cuenta, día a día. Este sería un primer paso.

Un segundo paso hacia nuestra propio bienestar mental está relacionado con el ejercicio. Y, más específicamente, con nuestra actitud hacia él. Desarrollar una actitud positiva hacia el ejercicio más que obligación de hacerlo, es la clave para integrarlo de una forma natural en nuestra vida.

Eso implica encontrar aquello que nos gusta, que disfrutamos, y no lo que está de moda. Y hacerlo. Una vez estemos en él es importante que lo experimentemos momento a momento, sin marcarnos metas inalcanzables, sean kilómetros o kilos. Estamos haciendo ejercicio porque nos gusta, en si. Lo aceptamos como una forma más de tener una vida plena. Si se convierte en una fuente de frustración, no sirve.

Un tercer paso lo constituye lo verde. No se asusten, no estamos hablando de comida, hablamos de pasear por el campo, por el parque, por sitios que tenemos en nuestras ciudades o cerca de ellas que nos permiten desconectar de los ruidos y de los pasos apresurados de lo cotidiano. Son muchas las investigaciones las que comprueban la influencia positiva de estos ambientes.
Cruzar el parque cercano, o caminar al lado del mar, provoca una sensación de quietud, que es difícilmente alcanzable en medio de una calle abarrotada.

Un cuarto paso lo constituye el conocimento. Incorporar cultura en nuestra agenda nos ayuda a conectar de otra forma con lo que nos rodea. Las exposiciones, conciertos, obras de teatro, tienen una influencia muy beneficiosa en nuestras vidas permitiéndonos, entre otras cosas, ver la vida como la ven otras personas. Esto nos acerca mucho más a nosotros mismos.

Conseguir vivir en el presente, disfrutando el momento, ¡de eso se trata!

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