Cualquiera puede simpatizar con las penas de un amigo o una amiga. Simpatizar con sus éxitos requiere una naturaleza delicadísima.
Oscar Wilde
Imagina que te invitan a una fiesta o sales con algunos nuevos amigos de excursión. ¿Qué piensas?
Hay dos posibilidades: ¡Lo voy a pasar genial!¡Seguro que conectaremos! O ¡Espero no meter la pata!¡Ojalá no haga ninguna bobada!
Estas dos opciones representan nuestras expectativas sociales. Es decir, es lo que esperamos de nuestras relaciones. Pensamientos tales como esperar pasarlo bien maximizando los resultados positivos se denominan metas sociales de aproximación. Por el contrario pensamientos tales como esperar no hacer el bobo, que se focalizan en minimizar los resultados negativos de nuestra relación, se denominan metas sociales de evitación.
Tenemos metas sociales cuando empezamos una nueva relación pero también las tenemos para nuestras relaciones actuales. Si piensas en pasar un rato con los amigos puedes imaginar como se estrechan las relaciones o lo que te vas a divertir o, por el contrario puedes centrarte en pensar como evitar conflictos o rechazos. Esto ocurre en todos los ámbitos sociales o de pareja, independientemente de nuestras experiencias anteriores. Es como una seña de identidad.
Claro que muchos de ustedes pensarán ¡a mi me pasan las dos cosas por la cabeza! Y es así. La aproximación o evitación social no son excluyentes. Pueden darse al mismo tiempo y esperar pasar un rato divertido al mismo tiempo que no esperar que nos rechacen.
Investigaciones recientes han estudiado estos fenómenos y su impacto en las relaciones sociales, encontrando que según sea el tipo, aproximación o evitación, los resultados de la relación son bien diferentes. En otras palabras, si esperas, por ejemplo, que a tu pareja le guste como has planeado un viaje juntos, tiene un implicación muy importante sobre la felicidad en tu relación. Si lo que esperas es no disgustarle con tus planes, el resultado será bien diferente.
Las personas que tienen más metas de aproximación en sus relaciones están más satisfechas con su vida social y se sienten menos solos, como comenta Shelly Gable de la Universidad de California.
En otra investigación, del mismo equipo, más centrada en las relaciones románticas, las parejas que mostraban unos niveles de aproximación altos, es decir, anticipaban unas relaciones satisfactorias, experimentaban un descenso menor en el deseo sexual a lo largo de los años que aquellas cuyas expectativas estaban más centradas en no meter la pata o en que algo fuese mal. Si ambos miembros de la pareja tienen el nivel de aproximación alto, esto es, esperan pasarlo bien, las posibilidades de que ello ocurra son mucho mayores.
Estas personas están mucho más satisfechas con su relación, se sentían mas cercanos y pensaban menos en la posibilidad de que esta terminase. Y no solo eran ellos los que percibían estos beneficios, quienes los observaban también eran conscientes de la buena salud de la pareja.
Parece lógico pensar que las personas que intentan destacar lo positivo de sus relaciones se sientan mas satisfechas. Pero ¿que ocurre si lo que intentamos es minimizar lo negativo? ¿Esperar que nuestra relación no se deteriore a lo largo del tiempo nos beneficia o, al contrario, nos hace daño? Desafortunadamente, las personas que intentan evitar lo negativo, consiguen precisamente lo contrario; experimentar aquello que quieren conseguir que no ocurra. Los estudios llevados a cabo por el grupo de Shelly Gable parecen confirmarlo. Este modo de pensar consigue que las personas se sientan más inseguras y solas que aquellas que piensan en lo positivo para crecer en su relación.
Parece como si pensar en lo que puede ir mal nos deje atascados en ello inevitablemente; y esto también lo notan quienes nos rodean.
¿Qué podemos aprender de estos estudios? Parece estar claro que existe un continuo en lo que respecta a esperar algo positivo o negativo en relaciones nuevas o ya existentes. Pero si algo resulta esclarecedor es que la decisión sobre como queremos plantearlo, nos corresponde exclusivamente a nosotros.
La próxima vez que salgas con alguien nuevo piensa en lo bien que lo vas a pasar o lo que puedes y te pueden ofrecer. Seguro que la experiencia será positiva. El resto queda abierto a la imaginación.








