Amo como ama el amor. No conozco otra razón para amar que amarte. ¿Qué quieres que te diga además de que te amo, si lo que quiero decirte es que te amo?
Fernando Pessoa
¿Hay conexión en el cerebro, entre el amor y el deseo sexual? Pregunta clásica dónde las haya. El primer estudio que examina las rutas neuronales implicadas, encuentra remarcables similitudes y claras diferencias entre ambos.
Los investigadores examinaron los resultados de 20 estudios que medían la actividad neuronal tanto en el amor como en el deseo sexual. Los participantes en estos estudios estaban mirando a imágenes, bien de sus parejas o sexualmente estimulantes.
Los resultados mostraron que determinadas redes neuronales bastante similares se activaban con ambos estímulos.
Uno de los autores del estudio, J. Pfaus, explica:
“Nadie había puesto estos dos estímulos juntos para ver que ocurría. No sabíamos que esperar, podría haber resultado algo totalmente contrapuesto. Pero parece ser que el amor y el deseo activan áreas cerebrales específicas cada uno, pero relacionadas.”
Las regiones activadas son las que encontramos en las emociones, motivación o pensamientos complejos. Estos hallazgos sugieren, además, que el deseo sexual es más que una emoción básica. Incluye motivación y pensamientos complejos también.
El amor se encuentra en lo más alto de estos circuitos, con un área clave que es el núcleo estriado del cerebro, típicamente implicado en el balance entre funciones de alto y bajo nivel cognitivo. Una parte del estriado está más relacionada con cosas inherentemente placenteras, mientras que otra parte lo está con el aprendizaje de las conexiones entre la conducta y las recompensas.
En otras palabras: aquí es donde aprendemos que es lo que vale la pena y comenzamos a saborearlo. En el núcleo estriado es donde se forma el hábito del amor.
“El amor se forma desde el deseo sexual cuando éste se ve recompensado. Funciona igual que cualquier hábito o adicción que adquiramos”, comenta Pfaus.
En conclusión parece que empezamos a comprender, al menos a nivel científico, como se forma el amor. O al menos esto es lo que parecen arrojar estos estudios.








