Según las cosas que a uno le proporcionen la felicidad, éstas conducirán a un juego en el que la suma siempre será cero: como una adicción, que requiere constantes dosis de adquisiciones y, a menudo que se tenga más de algo que los vecinos, nada de lo que se tiene importa demasiado.
Mihály Csíkszentmihályi

Según un reciente estudio, cuatro de cada diez personas en España, sería incapaz de estar más de estar un día completo sin su teléfono móvil. Esta necesidad de conexión se justifica por que, la mayoría de los usuarios, manifiestan utilizar este tipo de teléfonos para prácticamente todo lo que se nos pueda ocurrir. Esta conectividad va desde estar en contacto con otras personas, leer noticias o chequear redes sociales, hasta buscar direcciones, compartir localizaciones, leer libros o hacer fotografías.

Más allá de que estos dispositivos sean un compendio de muchas prestaciones que hace unos años, nos proporcionaban otros elementos, su uso intensivo se está consolidando como algo imprescindible para muchos de nosotros.
La pregunta es ¿podemos considerar al celular o teléfono móvil, un objeto de adicción?

¿Qué similitud tiene su uso intensivo, compulsivo u repetitivo, con otros tipos de dependencia? La misma encuesta revela que muchas personas se consideran adictas a ellos.

Pero lo cierto es que resulta complicado poder establecer que el modelo de uso que le damos al teléfono móvil, se pueda considerar, en si, una adicción. Si nos atenemos al uso lúdico -juegos, apuestas online-, podemos estar hablando de una ludopatía, si lo hacemos a su uso como acceso a páginas de sexo -de pago o gratuitas-, estaremos determinando otra dependencia, y así podríamos seguir.
Por esto, quizás deberíamos hablar con mayor propiedad cuando nos referimos a la adicción a los teléfonos móviles o, al menos, acotar la misma a quienes son actualizadores compulsivos de los modelos que vayan apareciendo en el mercado. Aún así, estos últimos entrarían en la categoría de compradores compulsivos.

En definitiva, los miniordenadores que la mayoría de las personas llevamos a todos lados, parecen más un facilitador o entorpecedor de conductas que un tipo de adicción en si. Pero, no nos equivoquemos: entra dentro de la costumbre humana de buscar un culpable a todas nuestras carencias o problemas, sin preocuparnos por encontrar la causa de ellos.

Seguiremos ahondando sobre ello en próximas entregas. ¡Atentos a su móvil!

One thought

  1. ,,,,,,,, calculando el resultado,,,,,, Me tengo en el banquito de los acusados,,pensando,,calculando,,intentando no mentirme,,si aguantaria un dia sin mi celular,,como les decimos por aca,,,, andando de vacaciones se que si,,lo he echo,,pero en un dia normal de labores,, pues creo que,,, tambien,,, afortuandamente,,no soy actualizadora compulsiva ni de celulares ni de otras cosas,,,,, mi celular nadamas lo uso para entrar a facebook,,,tomar fotos y subirlas a facebook,,y como soy vendedora mandar fotos a mis clientes de lo que puedo conseguirles o hacerles, llamarles a las personas que amo,,y hacer whatsapp con mi hija que vive en Africa,,,,asi,, en ese orden jajajajajajaaj ,,,no,,, al ravez ,,solo que cualquier modelo que cumpla con esos requerimientos es suficiente para mi,,,un dia de estos me tomare un dia sabatico de cuelular,,a ver si aguanto,,,y para no mentirme mas jajajajjaa,,,BUEN Y LINDO DIA 🙂

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