¿Cómo abordamos los problemas?

En unos tiempos en los cuales parece que estamos viviendo en un continuo “problema”, la sensación de aturdimiento es algo que compartimos muchos. Nos cuesta abordarlos porque, en muchos casos, son inabordables. Su frecuencia, variedad y procedencia, dificultan el poder ponerlos en orden para establecer prioridades.

La literatura psicológica tiene una larga tradición en ayudar a conseguir esto que necesitamos; resolverlos. Podemos encontrar magníficos manuales para recuperar el orden necesario para ello. A mi, particularmente, hay algunos que me resultan muy útiles. Pero, quedando a su disposición para las consultas que requieran sobre ellos, hoy les quiero sugerir algo un poco diferente.
Ingrid Wickelgren en su blog en Scientific American nos propone un giro sobre la cuestión.

“Se ha empleado mucho tiempo y atención en ayudar a las personas a recordar cosas. Sin embargo, nunca he visto una lista de tácticas para ayudar a las personas a olvidar. Y olvidar es esencial para nuestra habilidad para pensar, para recordar lo que es importante para nosotros y estar en calma y felices”

La autora continua diciéndonos que la incapacidad para olvidar puede impedir la recuperación emocional en las personas victimas de un trauma, además de estar asociado con trastornos como el déficit de atención por hiperactividad.

La propuesta que hace consiste en aprender algunos “trucos” que simplemente nos permitan olvidar o apartar de forma efectiva problemas que están, literalmente, entorpeciendo nuestras vidas.

¿Problemas o retos?

Son estos.

Apártalo de tu cabeza. Si nos recuerdan algo sobre lo que no queremos pensar, simplemente rechacemos ir a ese lugar de nuestra consciencia. Dejemos la mente en blanco antes de permitir que se establezca la conexión. Puede parecer ridículamente sencillo, pero funciona y, lo que es más, la investigación muestra que la mayoría de nosotros podemos conseguirlo. Al principio puede resultar complicado, pero podemos utilizar el resto de propuestas para entrenarlo.

Una y otra vez. Entrenamiento para olvidar, ese podría ser el subtitulo, si queremos aumentar nuestra capacidad de olvidar algo. Se trata de “sacarlo” de nuestra consciencia diariamente. En un mes de práctica nuestra habilidad para conseguir apartar de nuestra cabeza aquello que no hace sufrir, se habrá incrementado notablemente. Las personas que han tenido que hacerlo para conseguir evitar el sufrimiento de la pérdida de un familiar o de una catástrofe, nos muestran que se puede conseguir.

Piensa en otra cosa. En lugar de tirarlo a la papelera, reemplacémoslo con algo mejor, que nos haga sentir más felices. Pensemos en lo rápido en que una sonrisa de nuestra hija pequeña corriendo hacia nosotros, nos hace olvidar el mal día que hemos tenido en el trabajo.
Anticípate. Hay momentos en los cuales los recuerdos amargos vuelven. Ser consciente de ello, contrarrestándolo o programando recuerdos agradables, es una magnífica estrategia para conseguir evitar el sufrimiento.

Estudia. Está demostrado que implicarte en una actividad intelectual, que te resulte atractiva, consigue que veamos los problemas desde otra perspectiva. No se trata de estudiar psicología, se trata de aprender cosas nuevas, que nos fascinen y que nos absorban literalmente.

Míralo desde otro lado. En muchas ocasiones, solo conseguimos ver los aspectos negativos de una situación. A menudo porque nos centramos en lo inmediato. Intentar buscar lo positivo, distanciándonos, puede conseguir, sorprendentemente, que olvidemos la preocupación.

Atraviesa una puerta. ¿Cuántas veces hemos hecho una lista mental en la cocina y al llegar al supermercado hemos olvidado una buena parte? Este efecto de “atravesar una puerta” puede resultar, como recoge el Huffington Post, muy útil para apartarnos mentalmente de un problema que nos agobia.

La pregunta que puede surgirnos después de leer este artículo es simple. ¿Es que olvidar nuestros problemas van a hacer que desaparezcan? Ciertamente no, pero como alguien dijo:

Si un problema tiene solución ¿para que preocuparse?, y si no lo tiene ¿para que preocuparse?.

Publicado originalmente el 27 Octubre de 2012

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