Como abordar el odio

Todos estamos en contra del odio. Lo reconocemos como un problema, pero como un problema ajeno, no propio. Sally Kohn dice que todos odiamos –algunos de manera sutil; otros, de formas más obvias. A partir de una dura historia vivida en carne propia, Kohn comparte una serie de ideas para poder reconocer y cuestionar el odio instalado en nuestras instituciones y en nosotros mismos, y para curarnos de ese sentimiento.

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¿Qué es el bullying?

Tiina Mäkelä explica cómo reconocer y prevenir el acoso escolar.

La depresión que no es

La vida es muy simple, pero insistimos en complicarla.
Confucio

La patologización de la vida cotidiana está llegando a límites insospechados. Y quizás una de las muestras más claras de ello, muy popular en estas fechas, es el síndrome o depresión postvacacional.

Esta serie de emociones e incomodidades que muchas personas experimentamos, al volver de un prolongado periodo de vacaciones, no es un trastorno psicológico. Puede que sea molesto, que nos ponga tristes, que nos quite el sueño o que nos haga estar especialmente irascibles. Pero no responde a ningún criterio diagnóstico avalado por la comunidad científica.

Quizás es más producto de esta costumbre que hemos ido adquiriendo de buscar una causa externa a todo lo que ocurre en nuestro interior. E intentar solucionarlo, etiquetándolo como un problema de salud mental, para que sea tratado, con terapia o medicación.

Este modelo de comportamiento dependiente, termina consiguiendo que nuestra vida sea como una permanente huida de un problema externo a otro. Sin aceptar que la tristeza, la incomodidad o la dificultad transitoria para dormir es, sencillamente, un proceso natural de adaptación a una realidad más estructurada.

Si hay que poner una salvedad a esta situación. Es, cuando volver trabajo, nos produce una intensa angustia o ansiedad. Quizás provocada por una situación de acoso laboral o de estrés laboral. Pero esto, que si debe ser abordado, no es producto de la reincorporación. Es algo que sufríamos antes de las vacaciones. Y que en ellas, simplemente, olvidamos.

Especialmente preocupante puede ser esta situación si la observamos en los más pequeños. Si volver al cole, les produce miedo, o cualquier otro síntoma de ansiedad -más allá de la excitación de los primeros días-, deberemos plantearnos si puede existir alguna situación de bullying, sobre la que tengamos que intervenir.

Como hemos comentado al principio, volver al trabajo, es un proceso normal. Uno al que muchas personas quisieran tener la oportunidad de acceder.

A pesar del “síndrome postvacacional” de marras.

Les dejo mi intervención en Buenas Días Canarias, sobre este tema

Como manejar una relación difícil

Muchas veces no nos queda otro remedio que lidiar con situaciones complejas y, en cierta forma, tóxicas. Puede ser una persona de nuestra familia, un compañero de trabajo, alguien que es amigo de alguno de nuestros amigos. Nuestra tendencia natural -y lógica-, es a evitar este tipo de situaciones. Pero no siempre es posible. Para estas situaciones, espero que estas indicaciones pueden resultarnos de ayuda.

1. Acepta que estás en una situación difícil

Las opciones aquí son bastante limitadas, y, extrañamente, la aceptación es siempre la mejor opción. Podemos juzgar y criticar a la otra persona, pero esto probablemente lo que conseguirá es que nos sintamos tensos y solitarios. Podemos llegar a sufrir ansiedad o depresión. O pretender que no nos afecta o que, simplemente no están ahí, bloqueando sus emails o ignorando sus mensajes de texto.

Todas estas son tácticas de resistencia, y no nos protegerán. Irónicamente, permitirán que la otra persona esté más presente en nuestra cabeza.
Lo que funciona es aceptar que nuestra relación con estas personas es muy difícil, y que estamos tratando de hacerlo mas sencillo. Esta aceptación suave no significa que usted está resignado a que la situación nunca mejorará. Tal vez lo hará, y tal vez no lo hará. Aceptar la realidad de una relación difícil nos permite suavizarla. Y esto nos permite un cierto distanciamiento emocional en una situación que no es sencilla.

2. La otra persona probablemente te dirá que tú eres la causa

Esto no es verdad. No eres responsable de sus emociones. Nunca has sido, y nunca lo serás. No te hagas responsable de su sufrimiento; Si lo haces, nunca tendrán la oportunidad de asumir la responsabilidad por sí mismos.

3. Di la verdad

Cuando mientes (quizás para evitar molestarlos), te conviertes en cómplice en la creación y el mantenimiento de su realidad, que es venenosa para ti. Pero mentir es muy estresante para los seres humanos, quizás lo más. Los detectores de mentiras no detectan mentiras, sino el estrés subconsciente y el miedo que provoca la mentira. Esto no hará que la relación sea menos tóxica.

Así que, en su lugar, di la verdad. Asegúrete de decirles tu verdad en lugar de tu juicio, o lo que usted cree que es verdad para otras personas. Se trata de manifestar lo que tu crees, en lugar de usar lo que otros crees que creen.

Se necesita coraje para decir la verdad, porque a menudo hace que la gente se enfade. Pero probablemente lo estarán de todos modos, no importa lo que hagas. Es casi seguro que no les gustará esta novedad, y eso hará probablemente que lo eviten o te eviten en el futuro. No hay mal que por bien no venga.

4. Evita reaccionar

Es normal que quieras hacerlo. Que quieras responder para defenderte, pero recuerda que el enfado y la ansiedad te debilitan.

Cálmate. Respira. Y, en la medida de lo posible no reacciones. Sea a un mensaje, email o a una situación que se produce en persona. Mantén el silencio incluso aunque resulte embarazoso para las personas que te rodean. Tu no eres quien tiene la responsabilidad de ello. Si respondes, así será. Si es necesario, y puedes hacerlo, vete. Recuerda que no tienes porque aguantar la falta de respeto de nadie.

5. Perdona

Hazlo como una forma de cambiar la dinámica de la situación. Cambia radicalmente y, en lugar de seguir su propuesta tóxica de interacción, ofrécele un café, un descanso o un vaso de agua.

Se trata de salir de un estado mental de alerta defensiva. No de conseguir que la otra persona lo haga. Es incluso muy probable que esto la enfurezca aún más. Pero tu ya no estarás ahí. Al menos emocionalmente. ¿Recuerdas aquello de que dos no pelean si uno no quiere?

Es un paso muy radical. Que debe tomarse con una mentalidad compasiva. Quizás es lo más complicado de lo que te proponemos hacer. Se trata de entender el sufrimiento que hace que la otra persona actúe así. Es liberador cuando lo consigues, pero no es nada sencillo de hacer.

Presión

Estos son mis principios; si no le gustan, tengo otros
Groucho Marx

Esto es lo que parece ocurrir en esos momentos en los cuales, algunos personas, deciden mantener sus principios y postulados, a pesar de la insistencia de otras muchas, en que lo hagan.

En psicología sabemos mucho de esto. La presión de grupo, que llega a producir verdaderos giros en la forma de pensar y actuar de las personas. Y, en la mayoría de las ocasiones provocando un enorme malestar emocional en quien lo hace.

Porque, por mucho que podamos creerlo, ceder no es siempre sinónimo de paz. Al menos no de la que deberíamos aspirar. Cuando damos nuestro brazo a torcer, sin convencimiento, a regañadientes, y lo que es peor, dejando atrás parte de lo que nos define, es difícil que nos sintamos en calma.

Quienes pretenden que nos “bajemos del burro” y pensemos en el “bien común”, se están arrostrando la posesión de la verdad. Solo de esta forma es posible -nos dicen-, aunque a nosotros tampoco nos guste. Es lo que se debe hacer.

Este es el primer argumento. El de dejar a un lado nuestro supuesto egoísmo, para pensar en “la sociedad”.

El segundo de los argumentos de los abusones, (o bullies, en inglés), es el de una pretendida presión que también ellos o ellas, han sufrido. Es fácil. Si yo he sido capaz de renunciar a mis principios para que no nos castiguen ¿cómo no lo vas a hacer tu?

Y así se explican muchos disparates, en el mejor de los casos, o verdaderas tragedias, en otros.

Lo cierto es que, cuando alguien pretende que cambiemos nuestros valores no lo hace nunca por un interés solidario. No nos equivoquemos. Y tengamos por seguro que no van a estar ahí cuando las cosas vayan mal.

Alerta: CiberBullying

Las cifras son alarmantes, se estima que tres cuartas partes de la población estudiantil han sido víctimas de ciberbullying al menos una vez durante el año escolar. Un grupo menor de adolescentes, pero igual de alarmante afirma ser víctima de acoso una o dos veces al mes. Un porcentaje menor, un 3% de los adolescentes denuncian sufrir ataques todos los días. Estas cifras muestran que este es un problema que se no se debe tomar a la ligera y que afecta a muchos más adolescentes de lo que se piensa. El problema es que la mayoría no denuncia.

La tecnología ha conectado a la sociedad de una forma que nunca antes se había visto. También ha creado un entorno en el que los niños y niñas, no son capaces de alejarse de quienes los atacan. Son muchas las amenazas que este nuevo mundo digital puede presentar.

El ciberbullying es una de ellas. Las víctimas están expuestas al maltrato a todas horas, sin importar donde se encuentren. En muchas ocasiones el acoso se vuelve viral, más personas se unen y se multiplica el efecto de indefensión y vulnerabilidad que experimenta el niño o niña acosado.

Ante estos, muchos padres y madres, se encuentran indefensos. No conocen el medio y la forma de poder abordar una amenaza de estas características.

Es importante que como progenitores seamos conscientes de lo que nuestros hijos e hijas hacen tanto en el mundo real como en el digital. Debemos estar al tanto de cómo se relacionan y qué tipo de trato dan y reciben. No sólo debemos velar porque estén a salvo del ciberbullying sino porque no sean ellos agentes de ningún tipo de acoso.

Cuando compramos a nuestros hijos o hijas un smartphone se debe especificar cuál es el uso que se espera que hagan de él y dónde están los límites del mismo. También es importante mantener una supervisión constante sobre la actividad online, para detectar posibles conductas inadecuadas cuanto antes y prevenir un problema mayor.

Se les debe hacer partícipes de que todas las acciones que llevan a cabo pueden afectar a otras personas y que está en sus manos elegir si quieren influir o negativa. Se debe insistir a los adolescentes es que todo lo que publican en internet es susceptible de ser utilizado para perjudicarlos en un futuro, por lo que deben aprender a ser cuidadosos sin necesidad de vigilancia constante. De ese modo se sentarán bases sólidas de confianza con los hijos que serán muy beneficiosas a largo plazo.

La mejor forma de contrarrestar el ciberbullying es la educación

Enseñarlos a tener un buen comportamiento tanto dentro como fuera de la red es fundamental para luchar contra el acoso a los menores. Establecer normas claras sobre lo que se considera un mal comportamiento en Internet puede ser determinante a la hora de evitar que sean participantes activos de situaciones de ciberbullying.

Además, se debe enseñar a ser solidarios y empáticos, de forma que puedan ayudar a posibles víctimas de ciberbullying o, en caso de ser ellos las víctimas, ofrecerles las herramientas y el apoyo que necesiten para salir de esa situación sin sufrir graves consecuencias.

La educación es la clave para conseguir que el ciberbullying no sea un problema grave para nuestros hijos e hijas y para que tengan una interacción saludable y provechosa con Internet.

¡No te equivoques! Tod@s estamos en Internet, de una u otra forma. En la siguiente infografía podrás encontrar algunas claves de este fenómeno que es el ciberbullying y como afrontarlo.

Fuente: Psicoglobalia.com

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Infografía de @Andyfgarcia08