Boca arriba, boca abajo, con la almohada entre las piernas, relajado, contando ovejas… nada. No hay manera de conciliar el sueño. Esta es una situación más que familiar para muchos.
Pero, ¿qué aleja al sueño? Y más aun, ¿cómo evitarlo?
A continuación le ofrecemos cinco sospechosos habituales responsables de quitarnos una buena noche de sueño, tan necesaria para la salud mental y física.
Un ambiente incómodo o ruidoso
En la medida que empezamos a dormirnos, nuestro tono muscular se reduce y las extremidades se empiezan a relajar. Es posible que nos sintamos somnolientos, pero nuestro cerebro se mantiene activo. Cualquier incomodidad o ruido puede dificultar el objetivo de caer rendido.
En la medida que vamos entrando a un sueño ligero, un área del cerebro llamado tálamo empieza a bloquear el flujo de información de nuestros sentidos al resto del cerebro. Pero todavía deja pasar los ruidos que nos pueden despertar.
PUEDES CONTINUAR LEYENDO ESTE INTERESANTE ARTICULO AQUÍ







