La vida relativa

Yo he visto cosas que vosotros no creeríais. Atacar naves en llamas más allá de Orión. He visto Rayos-C brillar en la oscuridad cerca de la puerta de Tannhäuser. Todos esos momentos se perderán en el tiempo… como lágrimas en la lluvia. Es hora de morir.

Roy Batty (Nexus 6)

Los seres humanos vivimos en una continua fantasía. Y no es otra que la de nuestra invulnerabilidad. No hablo de deportes de riesgo o actividades objetivamente peligrosas, a las que algunas personas acuden como diversión o desarrollo laboral. Hablo del día a día. De nuestra -equivocada-, idea sobre lo que pasa todas las jornadas.

Pensemos. Nos levantamos con un techo sobre nuestras cabezas, con personas que nos quieren,  tenemos un trabajo, amigos … y así les dejo que piensen en todo aquello que acontece diariamente, y de lo que no somos conscientes. Tómense el tiempo que necesiten. A veces cuesta. No tenemos costumbre de hacerlo. Hoy es ese momento.

Hagamos un segundo ejercicio. Tomen aire. Como si lo hiciesen por primera vez. Manténganlo en sus pulmones durante unos instantes. Y déjenlo ir. Una rutina que hacemos inconscientemente es nuestro sustento vital. Sin respirar, no hay vida. Que se lo pregunten a quien tiene dificultades para ello, que lo vive como un regalo. Les contará como disfruta cuando puede hacerlo casi sin ayuda.

No apreciamos lo que somos, quienes nos quieren, lo que tenemos … hasta que estamos en riesgo de perderlo. O lo hacemos. Es algo perverso. No disfrutamos de lo bueno, hasta que no está. Se aplica a todo. Desde personas, el tiempo … o la salud. Es entonces cuando pasamos a echarlo de menos. A lamentarnos de no haberle dedicado más atención, más consciencia.

Aprendamos de quien, a la fuerza, se ve obligado a serlo. De quienes sufren una enfermedad, y la afrontan con ánimo y entusiasmo. De esas personas que la vida le da un vuelco y salen fortalecidos de él. Gracias Eugenio, por inspirar esta reflexión de hoy. Eres una de estas personas.

En definitiva, no esperemos a que vengan malas para apreciar lo buenas que son ahora. Pensemos un poco más antes de quejarnos. O no lo hagamos tanto. Este sería el tercer, y último, ejercicio de este sábado.

Antes de pensar en lo que no ocurre como creemos que debe hacerlo, pensemos como está ocurriendo de verdad. Nos pasa prácticamente con todo. Nuestras expectativas, juicios y ego, no nos permiten ver más allá de nuestros deseos. Vivimos presa de los “debería”. Algo que nos aleja más y más de lo que es. El deseo de un día de sol no nos deja apreciar la maravilla de la lluvia. O las expectativas de lo que la persona amada debe hacer, nos distancia de lo que realmente está haciendo. Y se nos va la vida. Sin vivirla.

Por esto es tan importante parar de vez en cuando para hacer un examen, como hemos dicho un poco más arriba, que nos permita apreciar el momento presente. En todos sus matices y riquezas. Las que componen nuestra existencia y que, la mayor parte del tiempo, dejamos escapar sin apreciarlas.

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¿Estás viviendo tu tiempo?

Manejar tu tiempo puede ser difícil: lo que es urgente y lo que es importante son habitualmente cosas diferentes y muchas veces no lo apreciamos así. Esto se refleja especialmente en tu salud, donde los temas importantes casi nunca parecen realmente urgentes aunque tu vida dependa de ellos.

No, ir al gimnasio hoy no es urgente, pero es importante para tu salud a largo plazo. No, no morirás de stress hoy, pero si no cambias este hábito pronto, quizás a largo plazo sí. No, comer comida real y no procesada no es necesario para que sigas viviendo hoy, pero reducirá tu futuro riesgo de enfermedades y cáncer.

¿Hay algo que podamos hacer al respecto? Si todos tenemos 24 horas en un día, ¿cómo podemos usarlas de manera más efectiva? Y todavía más importante, ¿cómo podemos manejar nuestro tiempo para vivir más saludables y más felices, para hacer las cosas que sabemos que son importantes y aún tener tiempo para manejar las responsabilidades que son urgentes? Estoy batallando para obtener una repuesta, tal como tú, pero en mi experiencia hay 3 consejos para manejar tu tiempo que funcionan en la vida real y te ayudarán a mejorar tu salud y productividad.

1. Elimina el trabajo a medias a cualquier precio

En nuestra era de distracción constante es realmente fácil dividir nuestra atención entre lo que debiéramos estar haciendo y las cosas con las que la sociedad nos bombardea. Usualmente, nos encontramos balanceando la necesidad de enviar  mensajes, e-mails, las listas con cosas por hacer y al mismo tiempo tratando de terminar cosas. Es algo muy raro que nos encontremos totalmente focalizados en la tarea que estamos realizando.

A esta división de tiempo y energía lo llamo “trabajo a medias”. Aquí hay algunos ejemplos de trabajos a medias…

Comienzas a escribir un informe, pero en un momento, paras para revisar su teléfono o sin ninguna razón abres Facebook o Twitter.

Intentas una nueva rutina de ejercicios, pero dos días después lees sobre una ‘nueva’ rutina e intentas un poco de esa también. No obtienes mucho progreso en ninguno de los dos programas y comienzas a buscar algo mejor.

Tu mente se pone a pensar en la bandeja de entrada de tu e-mail cuando hablas con alguien por teléfono.

Independientemente de dónde o cómo caes en la trampa del trabajo a medias, el resultado siempre es el mismo: nunca estás totalmente focalizado en la tarea que estás realizado, rara vez te comprometes con una tarea por periodos largos de tiempo y te toma el doble de tiempo el lograr la mitad de lo que quieres conseguir.

El trabajo a medias es la razón por la cual te es posible terminar más trabajos en los últimos días antes de irte de vacaciones (cuando realmente te concentras) que en las dos semanas previas (cuando estas constantemente distraído).

Como la mayoría de las personas, también lidio con este problema todo el tiempo y la mejor forma que he encontrado para superarlo es dejar una cantidad significativa de tiempo para focalizarme en un proyecto y eliminar todo lo demás.

Dejo un par de horas (o a veces un día entero) para sumergirme en un proyecto importante. Dejo mi teléfono en otra habitación y cierro mi e-mail, Facebook y Twitter.

Esta eliminación total de las distracciones es la única manera en la que puedo trabajar de manera focalizada y profunda, y evitar sesiones fragmentadas donde realmente estás haciendo todo a medias.

¿Cuánto más podrías lograr si hicieras lo que necesitas hacer, de la manera que necesitas hacerlo y eliminaras el trabajo a medias con el que lidiamos todos los días?

2. Haz las cosas importantes primero

El desorden y el caos tienden a incrementar a medida que pasa el día. Al mismo tiempo, las decisiones que tomas a lo largo del día tienden a llevarse parte de tu fuerza de voluntad: es menos probable que tomes buenas decisiones al final del día.

He descubierto que esto mismo se aplica en mis rutinas. A medida que voy avanzando tengo menos y menos fuerza de voluntad para terminar, o realizar tareas difíciles. Por todas esas razones, trato de asegurarme que si hay algo importante que tengo que hacer, lo hago al principio de mi día.

Si tengo un informe importante que escribir, tomo un vaso de agua y me pongo  a escribir apenas empiezo el día. Si haces lo más importante primero nunca tendrás un día donde dejaste de lado algo que realmente debías hacer. Al seguir esta simple estrategia, usualmente terminarás teniendo días productivos incluso si no todo sale acorde a tu plan.

3. Reduce el alcance pero sigue la programación

Ya he escrito sobre la importancia de una cierta programación. Hay ocasiones en las que las fechas de entrega tienen sentido, pero estoy convencido que cuando se trata de trabajo importante a largo plazo, seguir una programación es mucho más efectivo.

Sin embargo, cuando se trata del día a día, seguir un cierto horario no es tan fácil: Pregúntale a cualquiera que se propone ejercitar todos los lunes, miércoles y viernes y te pueden contar lo difícil que es realmente apegarse a ese plan  y no fallar.

Para contrarrestar las distracciones que salen de la nada y superar la tendencia de no hacer lo que tengo que hacer, planifica primero, día a día.  Así será mucho más sencillo saber cuanto te has podido separar de tu programa y reestructurar lo necesario para volver al camino trazado.

Por ejemplo, digamos que te despiertas hoy con la intención de correr 5 kilómetros en la tarde. Durante el día todo se disparata y el tiempo se empieza a acabar: Ahora sólo tienes 20 minutos para hacer ejercicio.

En este punto, tienes dos opciones: La primera es decir, “No tengo suficiente tiempo para correr hoy,” y ocupar el tiempo que te queda trabajando en otra cosa. Esto es lo que solía hacer.

La segunda opción es reducir el alcance pero seguir con tu rutina: en vez de correr 5 kilómetros, corres menos o haces 5 repeticiones cortas de velocidad: Te ciñes a tu planificación y ejercitas sin importar cuánto.  Esta última visión es mucho más efectiva que la primera. No importa cuáles sean las circunstancias o lo pequeño que sea el ejercicio que harás, sabes que vas a terminar lo que tienes que hacer hoy. Esa es la manera en que pequeñas metas se convierten en hábitos diarios en tu vida.

Termina algo hoy, incluso si el alcance es mucho más pequeño de lo que habías anticipado.

82 Consejos

G. I. Gurdjieff fue un maestro místico, escritor y compositor armenio. El se autodefinía como “un simple Maestro de Danzas”. De  personalidad misteriosa y carismática y con un agudo sentido crítico, y una elevada cultura tradicional, acaparó la atención de muchos, guiándolos hacia una posible evolución espiritual y humanitaria.

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Su filosofía planteaba que estábamos en un estado de perpetua somnolencia. Para él, la sociedad actual se encuentra en este estado de manera generalizada.

Les dejo, a continuación, 82 consejos que le ofreció a su hija para poder vivir libremente:

1. Fija tu atención en ti mismo, sé consciente en cada instante de lo que piensas, sientes, deseas y haces.
2. Termina siempre lo que comenzaste.
3. Haz lo que estás haciendo lo mejor posible.
4. No te encadenes a nada que a la larga te destruya.
5. Desarrolla tu generosidad sin testigos.
6. Trata a cada persona como si fuera un pariente cercano.
7. Ordena lo que has desordenado.
8. Aprende a recibir, agradece cada don.
9. Cesa de autodefinirte.
10. No mientas ni robes, si lo haces te mientes y te robas a ti mismo.
11. Ayuda a tu prójimo sin hacerlo dependiente.
12. No desees ser imitado.
13. Haz planes de trabajo y cúmplelos.
14. No ocupes demasiado espacio.
15. No hagas ruidos ni gestos innecesarios.
16. Si no la tienes, imita la fe.
17. No te dejes impresionar por personalidades fuertes.
18. No te apropies de nada ni de nadie.
19. Reparte equitativamente.
20. No seduzcas.
21. Come y duerme lo estrictamente necesario.
22. No hables de tus problemas personales.
23. No emitas juicios ni críticas cuando desconozcas la mayor parte de los hechos.
24. No establezcas amistades inútiles.
25. No sigas modas.
26. No te vendas.
27. Respeta los contratos que has firmado.
28. Sé puntual.
29. No envidies los bienes o los éxitos del prójimo.
30. Habla sólo lo necesario.
31. No pienses en los beneficios que te va a procurar tu obra.
32. Nunca amenaces.
33. Realiza tus promesas.
34. En una discusión ponte en el lugar del otro.
35. Admite que alguien te supere.
36. No elimines, sino transforma.
37. Vence tus miedos, cada uno de ellos es un deseo que se camufla.
38. Ayuda al otro a ayudarse a sí mismo.
39. Vence tus antipatías y acércate a las personas que deseas rechazar.
40. No actúes por reacción a lo que digan bueno o malo de ti.
41. Transforma tu orgullo en dignidad.
42. Transforma tu cólera en creatividad.
43. Transforma tu avaricia en respeto por la belleza.
44. Transforma tu envidia en admiración por los valores del otro.
45. Transforma tu odio en caridad.
46. No te alabes ni te insultes.
47. Trata lo que no te pertenece como si te perteneciera.
48. No te quejes.
49. Desarrolla tu imaginación.
50. No des órdenes sólo por el placer de ser obedecido.
51. Paga los servicios que te dan.
52. No hagas propaganda de tus obras o ideas.
53. No trates de despertar en los otros emociones hacia ti como piedad, admiración, simpatía, complicidad.
54. No trates de distinguirte por tu apariencia.
55. Nunca contradigas, sólo calla.
56. No contraigas deudas, adquiere y paga en seguida.
57. Si ofendes a alguien, pídele perdón.
58. Si lo has ofendido públicamente, excúsate en público.
59. Si te das cuenta de que has dicho algo erróneo, no insistas por orgullo en ese error y desiste de inmediato de tus propósitos.
60. No defiendas tus ideas antiguas sólo por el hecho de que fuiste tú quien las enunció.
61. No conserves objetos inútiles.
62. No te adornes con ideas ajenas.
63. No te fotografíes junto a personajes famosos.
64. No rindas cuentas a nadie, sé tu propio juez.
65. Nunca te definas por lo que posees.
66. Nunca hables de ti sin concederte la posibilidad de cambiar.
67. Acepta que nada es tuyo.
68. Cuando te pregunten tu opinión sobre algo o alguien, di sólo sus cualidades.
69. Cuando te enfermes, en lugar de odiar ese mal considéralo tu maestro.
70. No mires con disimulo, mira fijamente.
71. No olvides a tus muertos, pero dales un sitio limitado que les impida invadir toda tu vida.
72. En el lugar en que habites consagra siempre un sitio a lo sagrado.
73. Cuando realices un servicio no resaltes tus esfuerzos.
74. Si decides trabajar para los otros, hazlo con placer.
75. Si dudas entre hacer y no hacer, arriésgate y haz.
76. No trates de ser todo para tu pareja; admite que busque en otros lo que tú no puedes darle.
77. Cuando alguien tenga su público, no acudas para contradecirlo y robarle la audiencia.
78. Vive de un dinero ganado por ti mismo.
79. No te jactes de aventuras amorosas.
80. No te vanaglories de tus debilidades.
81. Nunca visites a alguien sólo por llenar tu tiempo.
82. Obtén para repartir.