¿Tienes inteligencia emocional?

Travis Bradberry de @talentsmarteq nos propone revisar 18 señales para confirmarlo

Cuando se habló por primera vez de forma pública sobre inteligencia emocional, hizo las veces de eslabón perdido en un peculiar descubrimiento. En el estudio, las personas con un coeficiente intelectual promedio tenían mejores resultados que aquellos con un mayor coeficiente intelectual en un 70% de las ocasiones. Esta anomalía le dio una vuelta a la creencia popular de que un coeficiente intelectual alto es la única fuente de éxito.

Tras décadas de investigación, se ha descubierto que la inteligencia emocional es un factor crítico que distingue a los más brillantes del resto. La relación es tan importante que el 90% de las personas con mejores resultados tienen un nivel alto de inteligencia emocional.

La inteligencia emocional es algo que todos tenemos, es algo intangible. Afecta a la manera de gestionar nuestro comportamiento, de sortear las dificultades sociales y de tomar decisiones personales para conseguir resultados positivos.

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Educación emocional:primeros pasos

Ya hace años que conocemos la importancia de la inteligencia emocional en el desarrollo de la persona. Poco a poco, su educación en las escuelas se va implementando.

En esta infografía de Collell J.y Escudé (2003) se muestran sus elementos fundamentales.

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¿Qué te emociona?

Cuando digo controlar las emociones, quiero decir las emociones realmente estresantes e incapacitantes. Sentir emociones es lo que hace a nuestra vida rica.
Daniel Goleman.

No es algo que nos preguntemos con frecuencia. Es más, podemos decir que es todo lo contrario. Nos planteamos poco aquello que nos hace vibrar o que nos saca de quicio. Vivimos nuestra vida, la mayoría del tiempo, sin ser conscientes de ello. Y lo vamos olvidando.

Bien sea porque lo reprimimos, porque nos lo reprimen. O bien porque no nos enseñan o no aprendemos, las emociones siguen siendo las grandes olvidadas de la educación. ¿No será hora que esto cambie?

Preguntas que nos pueden surgir son, entre otras, ¿siempre ha sido así?¿estábamos hace siglos más en contacto con nuestras emociones que en la actualidad? Probablemente hace muchísimo tiempo, nuestras emociones estaban más a flor de piel. Eran más necesarias.

Respondían a instintos de supervivencia, de reproducción o alimentación. Pero, a medida, que han pasado los años -y estos instintos están más o menos resueltos o subrogados-, las emociones que nos hacían, paradójicamente, mas humanos, se han ido perdiendo.

Ahora nos enfrentamos a un importante desafío. Frente a los intentos de parcializar el entrenamiento emocional -ciñéndolo únicamente a las denominadas positivas-, con un movimiento que parece empujarnos a una visión edulcorada de la vida, se hace necesario un reconocimiento mayor de todas nuestras emociones.

Esto nos lleva a una necesaria reconducción de la educación emocional. Éstas son las que son, y el único camino para integrarlas en nuestra vida, es desde su aceptación. Comprendiéndolas, identificándolas, aprendiendo a dejarlas ir …

Porque sin el necesario balance emocional, seguiremos teniendo una pata que cojea. Quizás lo más certero puede ser saber que no hay emociones buenas o malas. Puede haber algunas que no nos gusten, y otras que si. Pero ambas son necesarias. ¿Qué tal si empezamos por ahí?

¡No eres tus emociones!

En la última década, la ciencia ha descubierto el rol que las emociones juegan en nuestras vidas. Los investigadores han encontrado que incluso más que el coeficiente intelectual, tu consciencia emocional y habilidades para controlar sentimientos, determinarán nuestro éxito y felicidad en todos los ámbitos de la vida, incluyendo las relaciones familiares

John Gottman

¿Cuántas has dicho, “estoy triste” o “estoy enfadado”? O muchos otros sentimientos o emociones que, sin pretenderlo, permites que se apoderen de tu “ser“. Para manejar mejor nuestras emociones, debemos empezar reconociendo que no somos lo que sentimos o como nos encontramos. Solamente lo experimentamos.

Nuestro cerebro no es, ni mucho menos, el órgano sumiso y racionas que muchos creen o pretenden hacernos creer. Más bien todo lo contrario. Nuestro cerebro puede sentir cosas incluso aunque nosotros no queramos, y no siempre es sencillo controlarlo. 

El primer paso para manejar estos desconocidos e inesperados sentimientos es reconocer que son. Y que no son tu personalidad. Ni siquiera tu estado emocional.

El neurocientífico A. Kobb hace una interesante distinción. ¿Si te rompes el brazo dices “estoy roto“, a la gente? Sin embargo cuando estamos enfadados nos identificamos inmediatamente con ese estado de ánimo, nos identificamos con él y se lo contamos a todo el mundo ¡qué quiera oírnos, claro!

Esto nos hace profundamente infelices. Tu brazo levanta peso. Al igual que tu cerebro produce pensamientos. Es lo que hace. Y como todos sabemos, algunos de esos pensamientos son ridículos. No significa que sean lo que tu eres.

Aunque la distinción pueda resultar arbitraria, es la clave para manejar tus emociones. Si crees que eres tus emociones, no hay nada que hacer. Si tratas el estar enfadado, triste o frustrado de la misma forma que lo haces con un dolor de cabeza o un resfríado, sabrás que puedes conseguir aliviar el estrés que te pueden producir estas emociones.

Esta forma de pensar es clave para el abordaje del bienestar mental. Y de la consideración que tiene para nosotros. No esperemos que otros nos traten como nosotros nos gustaría, si no somos capaces de querernos nosotros mismos.

Emociones

Como seres humanos, todos queremos ser felices y estar libres de la desgracia, todos hemos aprendido que la llave de la felicidad es la paz interna. Los mayores obstáculos para la paz interna son las emociones perturbadoras como el odio, apego, miedo y suspicacia, mientras que el amor y la compasión son las fuentes de la paz y la felicidad.
Dalai Lama

Todos hablan de ellas pero nadie le pone el cascabel al gato. Ya hace unos cuantos años que Daniel Goleman, con su Inteligencia Emocional, nos abrió los ojos a una de las grandes olvidadas de la psicología: las emociones.

Hasta ese momento, al menos para el gran público y parte de la psicología, las emociones eran poco más que una casualidad, que no estaba sujeta a ninguna posibilidad de medición, reconocimiento o entrenamiento. Es verdad que el miedo, el asco … y en general muchas de las llamadas negativas, formaban parte de la terapia psicológica ya que podrían resultar enormemente incómodas o inadaptativas para la persona.

Pero no es hasta cuando nos empezamos a dar cuenta que, entre el estímulo y la respuesta, se producían infinidad de procesos, y que estos, a su vez, venían determinados por multitud de diferencias individuales, temporales o situacionales, de la persona, que empezamos a ver las emociones como un importante objeto de estudio de la psicología.

En estos tiempos ya nadie pone en duda el papel de como nos sentimos, para determinar como actuamos. Y la importancia de las mismas en el día a día.

Ahora solo queda que seamos conscientes de ello. Y que utilicemos su potencial para conseguir un mayor bienestar mental para todas las personas. El camino que queda es largo. La inclusión de la enseñanza emocional en nuestras escuelas es el primer paso.

Quedan unos pocos más por dar.

¿Tienes Inteligencia Emocional?

Te dejo quince características de las personas emocionalmente inteligentes. No son todas, por supuesto, pero si posees más de la mitad de ellas ya sabes la respuesta a la pregunta que te planteo

1. Te emocionas con lo que mueve a otros. Te fascina el comportamiento humano. Te gusta descubrir qué hace a cada individuo especial.
2. Practicas lo que predicas. En lugar de convencer con las palabras lo haces con el modelo.
3. Eres consciente de tus fortalezas y debilidades. sabes que eres tan débil como tu parte más débil; sino tan fuertes como tu parte más fuerte.
4. Estás en paz con tu pasado. No tienes tiempo para lamentarse. Sigues adelante en el presente, porque ahí es dónde ocurre el progreso.
5. No te asusta el futuro. No te obsesiona por los eventos del futuro que no controlas. La vida se supone que es una aventura emocionante.
6. Estás en el presente. Experimentas activamente los matices de cada momento en cada día de sus vidas.
7. Eres un atento y activo oyente. Sabes que “oír” y “escuchar” son dos cosas muy diferentes.

getty_rm_photo_of_happy_family 8. Eres capaz de darte cuenta qué te molesta. Buscas pistas que revelen por qué te sientes de la forma en que lo haces y, más importante, qué puedes hacer para mejorar.
9. Te sientes cómodo hablando con amigos y extraños. Las personas que poseen inteligencia emocional nunca conocen a un extraño que no les guste.
10. Eres ético en negocios y en relaciones. Sigues tus valores en los negocios y en la vida.
11. Sientes ganas de ayudar a los demás. No necesitas una razón para ayudar a otros. Te gusta hacerlo.
12. Eres capaz de leer a las personas como un libro. Puedes interpretar el significado de los gestos, expresiones y lenguaje corporal. Sabes que no puedes depender sólo del lenguaje, porque la presencia física de una persona a menudo no coincide con lo que dice.
13. Eres firme en tu deseo de realizarte. Apuntas al éxito, no importa cuánto te lleve. Estás dispuestas a lidiar con retrasos y solucionar deficiencias, porque no se pierde hasta que se renuncia.
14. Estás motivado por razones dentro de ti. Construyes una motivación que perdure. Te desconectas del resultado final y te enfocas en disfrutar el proceso.
15. Estás dispuesto a decir que “no” cuando tienes que hacerlo. Sabes que no puedes hacerlo todo, así que te fijas prioridades.

Vía Lifehack