El poder del desorden

Los desafíos y problemas pueden hacer descarrilar el proceso creativo… o pueden hacerlo más creativo que nunca. En la sorprendente historia que hay detrás del álbum del piano solista más vendido de todos los tiempos, Tim Harford nos convence de las ventajas de tener que trabajar con algo de lío.

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Decidir

¿En cuántas ocasiones nos hemos quedado atascados por temor a decidir? Puede aplicarse desde una opción para ir a comer, alternativas a la hora de comprar un determinado producto o una decisión personal o laboral.

Estas indecisiones por miedo a no acertar, pueden conducir a algo mucho más indeseable. Quedarnos quietos y no hacer absolutamente nada. Aquí mueren muchos procesos creativos.

Sin embargo muchos proyectos brillantes, comienzan partiendo de lo que podemos considerar una mala idea. Los procesos creativos son así. No existe algo definido para ellos.

No podremos determinar si algo nos gusta, si no ponemos encima de la mesa todas las posibilidades, sin juzgarlas. Nos sorprenderíamos si supiésemos como muchas de las campañas publicitarias que más nos llaman la atención, vienen de ideas aparentemente disparatadas o que, en principio parecían demasiado simples. Y en muchas ocasiones dependen de que seamos lo suficientemente “atrevidos” para dejar de juzgarnos y proponer una idea que nos ronda la cabeza.

Dejemos de sabotearnos a nosotros mismos. Y atrevámonos. La próxima vez que tengamos una idea rondando nuestra cabeza, encontremos el coraje para aplacar a nuestro crítico interior, nuestro ego “perfecto” y empecemos escribiéndolo en un papel. Una vez lo tengamos frente a nosotros, veremos como nos impulsa a tomar un siguiente paso. Puede incluso que pensemos, en lugar de “es una idea estúpida”, ¿por qué no?.

Tanto si lo que queremos es que nuestros amigos “espabilen” y decidan un sitio para almorzar, como si lo que buscamos es no quedarnos con nuestras ideas “disparatadas” en la cabeza hasta que alguien las ponga encima de la mesa, decidámonos.
Hacerlo no es sencillo, lo se. Pero una vez dado el primer paso, todo resultará mucho más fácil.

¿Qué ocurre cuándo las ideas tienen sexo?

En TEDGlobal2010, el autor Matt Ridley explica como, a través de nuestra historia, el motor del progreso humano ha sido la unión y el apareamiento de ideas para crear ideas nuevas. La inteligencia individual no es tan importante, según él, sino que lo que realmente importa es cuan inteligente es el cerebro grupal.

El trabajo más allá

¿Hay trabajo en un futuro exponencial?, el ebook que nos propone cursos.com, nos muestra la realidad de un escenario laboral cambiante, distinto, en el que son muchas las amenazas u oportunidades, según lo enfoquemos, que podemos encontrar.
Hemos vivido ¿o quizás debería decir -estamos viviendo-? una época de grandes cambios sociales, con profundos desequilibrios socioeconómicos que generan problemas a todos los niveles. Estos cambios, desde un punto de vista psicológico, exigen comprensión, aceptación y preparación.

La comprensión del cambio resulta un aspecto esencial para entender que es lo que está ocurriendo con el mercado laboral y, por ende, con nuestro estilo de vida. Para ello, debemos dejar de lado muchas de nuestras ideas previas, estructuras de pensamiento y ser capaces de “pensar fuera de la caja”. En el libro que les propongo, podemos ver algunos de los hechos innegables que estamos viviendo en la actualidad y que nos llevarán a un futuro laboral totalmente diferente al actual. Son datos innegables que requieren mirar más allá de nuestros apegos y nostalgias para imaginar un mundo diferente. Y mejor.

Y este es el segundo paso del cambio que me sugiere este conciso y contundente ebook: la aceptación. En el sentido más literal de la palabra. Podemos añorar o resistirnos a salir de nuestra zona de confort, pensando en aquellos momentos de abundancia del pasado (que en realidad existieron solo para unos pocos), o podemos subirnos al tren de este cambio para caminar con él. Es un enfoque activo, necesariamente. No vale quedarnos a la espera para “verlas venir”; esto no sirve. Es, literalmente, convertirnos en unos expertos en nuestro propio cambio. Y abrazarlo como una forma de vida.
Indudablemente, este nuevo paradigma, nos conduce a unas nuevas necesidades, que no tienen nada que ver con el modelo educativo formal clásico. Un modelo que implicaba cubrir una serie de pasos hasta obtener un determinado resultado. Es decir, comenzábamos nuestra educación en la más tierna infancia, e íbamos navegando, con mayor o menor éxito, por diferentes etapas que nos llevaban a un final, más o menos previsto.

Este modelo lleva olvidando hace muchos años el cambio, la necesaria adaptación y adecuación que necesita una formación continua. Así, cuando hemos llegado a una situación en la cuál muchas personas han tenido que dejar de trabajar en lo que habían hecho hace muchos años, nos hemos encontrado frente a un verdadero problema. O reto, como nos proponen en cursos.com.

Porque es indudable, que lo que estamos viviendo va más allá de una crisis económica. Es un cambio de modelo productivo. Muchos de los trabajos, como recoge el libro que les propongo, se han ido automatizando. Mientras hace unas décadas eran necesarias muchísimas personas para asegurar el mantenimiento, por ejemplo, de campos de cultivos, ahora no es así. Este trabajo está siendo controlado por sistemas informáticos que controlan el riego, las características del tiempo y muchas otras variables que, en el pasado, exigían muchas manos.

Ante esto, podemos negar el cambio, posicionándonos ante estos avances, o podemos ponernos a crear. A pensar a que podríamos dedicar nuestro tiempo, que nos diese para vivir y disfrutar de nuestra vida.

Es innegable que son dos posturas totalmente diferentes. Una viene determinada por el apego a lo que fue y queremos que vuelva; y la otra, ilusionante, que nos exige formarnos en nuevas disciplinas, modelos de trabajo o formas de producción.

Como se recoge en ¿Hay trabajo en un Futuro Exponencial?, los trabajos del futuro, vendrán determinados por tres características

  1. Su ubicuidad. Es decir, podremos trabajar (ya lo hacemos), desde cualquier lugar. Los espacios de trabajo estarán determinados por nuestra conectividad y capacidad de generar sinergías efectivas de desarrollo laboral. Podremos estar elaborando un informe, tanto desde nuestra casa, como desde un parque o, ¿por qué no?, al borde de una piscina.
  2. Su automatización. Es indudable que muchos de las tareas que era necesario cubrir con la intervención humana, se han ido sustituyendo por procesos programados. Aunque el grado de sustitución, siempre necesitará de una supervisión, el número de personas necesario es cada vez menor. Y su cualificación, más específica, dinámica y flexible. Los nuevos trabajos estarán, cada vez más basados, en la creatividad y la inteligencia interpersonal.
  3. La inteligencia emocional. Este último aspecto nos lleva a destacar lo que Daniel Goleman lleva señalando ya hace unos años: La importancia de la inteligencia emocional en el entorno laboral. Se acaban los tiempos de los líderes distantes para darle la bienvenida a quienes dominan la empatía y son capaces de “leer el ambiente emocional” de su grupo de trabajo.

Enfoques basados en la psicología positiva y el mindfulness, están contribuyendo a cambiar entornos laborales y convertirlos en espacios cada vez más creativos, donde la felicidad de quien trabaja en ellos, es un factor determinante en el éxito de la empresa.
Sin duda, todos estos cambios exigen formación y preparación, como la que se proporciona a través de modelos como el de cursos.com.

A grandes rasgos, la propuesta formativa estará guiada por la creatividad y las relaciones interpersonales. Si apostamos por formarnos enfocándonos en estas dos características, tendremos más posibilidades de realizar un trabajo con futuro.

En un mundo que se mueve con rapidez, la creatividad es innovación, capacidad de sorprender y de encontrar nuevas respuestas. Es, como comentábamos más arriba, la capacidad de entender el cambio y, en cierta forma, anticiparlo. Lo vemos en empresas innovadoras, que se han convertido en una parte esencial de nuestra vida. ¿Quién nos iba a decir, hace unos años, que íbamos a poder hablar por videoconferencia (así lo llamábamos), por nuestro teléfono móvil? ¿O qué, ese pequeño aparato, se convertiría en parte indispensable, de nuestra vida? Detrás de todas estas prestaciones, están “los creativos”, personas que se animan a montar y proponer una idea que, muchas veces, podría parecer disparatada y que termina convirtiéndose en un éxito.

Quien propone novedades, tendrá asegurado un trabajo en este nuevo escenario laboral. Y para esto es indispensable una formación continuada, nueva y original, como la propuesta de cursos.com.

Un segundo, y no menos importante, el trabajo en el futuro vendrá determinado por nuestra capacidad de relacionarnos. Desde la adaptabilidad a grupos o proyectos de trabajo, pasando por la capacidad de comunicación interpersonal, en sus diferentes plataformas, hasta la atención al público. A los humanos nos gusta sentirnos cerca de otros humanos. Y este es otro de los aspectos formativos que deberemos fomentar en nosotros para el futuro.

En resumen, como nos señala este excelente ebook, si habrá trabajo en un futuro exponencial, pero para quienes se formen para ello.

En la mente de un maestro de la procrastinación

Tim Urban sabe que la dilación no tiene sentido, pero que nunca ha sido capaz de librarse de su hábito de esperar hasta el último minuto para hacer las cosas. En esta charla divertida y perspicaz, Urban nos lleva en un viaje a través de atracones de YouTube, festines de Wikipedia y vueltas al mundo a través de una pantalla… y nos invita a preguntarnos qué estamos postergando, antes de que se nos acabe el tiempo.

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¿Y si nos frustramos?

Los retos y problemas pueden romper tu proceso creativo … o hacerte más creativo que nunca. Esta es la historia del álbum de piano de jazz solista, más vendido de todos los tiempos. Tim Hartford puede convencerte de las ventajas de tener que trabajar con dificultades. Una gran charla TED para este domingo. Te gustará. 

¿DE DÓNDE VIENEN LAS IDEAS?

Si en un principio, la idea no es absurda, entonces no hay esperanza para ella.

Albert Einstein

¿Quién no se ha quedado fascinado con una creación artística o con una propuesta sencilla que nos facilita la vida? Un plato sorprendente y rompedor, un vino diferente o una nueva forma de abrir las puertas automáticas, pueden ser algunas de las cosas que nos hacen ver las cosas de otra manera. Y, en ocasiones, preguntarnos como no se nos había ocurrido a nosotros.

Intuición, comparación, trabajo, analogías … las ideas que tenemos o tienen otros, y como surgen han sido una continua fuente de estudio de la psicología. Nos fascina observar como hay personas que tienen una capacidad especial para ser originales y nos sorprenden con sus creaciones o propuestas.

Tendemos a pensar que las mentes creativas son otra especie -los llamamos genios-, que tienen repentinos ataques de inspiración u ocurrencias. No deja de ser una magnífica forma de apartarnos de este camino que no parece estar hecho para nosotros. Y nos quedamos ahí. No somos creativos, nos decimos.

Pero esto no es así. El primer paso precisamente para el surgimiento de ideas o de la creatividad es creérselo. Puede parecer de Perogrullo afirmarlo así. Pero todas las personas podemos tener ideas, si queremos. Es como la lotería. Nunca nos tocará si no compramos un boleto.

Citas21d.001Una vez establecido este punto de partida, una teoría de contrastada reputación sostiene que la clave de la creatividad está en la capacidad de hacer analogías. Y cuanto más alejadas mejor. Aquello de: ¿en que se parecen una hormiga y un elefante?, parece ser un buen comienzo para el proceso de aparición de ideas. Nos obliga a salirnos de nuestra “zona de confort” y recorrer caminos imaginativos. Las personas creativas están constantemente conectando viejos conocimientos y experiencias a nuevas situaciones. La historia de los inventos está llena de ejemplos de este tipo de pensamiento.

Otro componente esencial de nuestras nuevas ideas es el pensamiento lateral. La capacidad que podamos tener de evaluar situaciones comunes con una nueva forma de verlas. La idea central es que la tendencia a seguir un patrón natural o habitual de pensamiento limita las posibilidades. El pensamiento lateral permite cambiar este patrón rígido, lo que facilita obtener ideas mucho más innovadoras. Los caminos alternativos o desacostumbrados, permiten la resolución de los problemas de forma indirecta y con un enfoque creativo.

Si seguimos con las diferentes propuestas que los investigadores han planteado encontraremos, seguro, muchas más. Algunas como variaciones de las dos anteriores, otras realmente novedosas.

Pero hay otros aspectos que son centrales al proceso de la creatividad, y que no se encuentran asociados exclusivamente a los procesos que provocan que ésta aparezca. No por ello son menos importantes de considerar.

Las nuevas ideas pueden ser bloqueadas por nuestro ego. Si nos lo creemos o estamos preocupados por nuestros sentimientos de inferioridad, nuestras ideas no saldrán afuera. Es sencillo. No somos capaces de ver más allá de nuestras narices. ¿Cómo vamos a esperar poder ser creativos u ocurrentes?

Otro aspecto que parece central a la creatividad es el foco. Me explico. Aunque hemos dicho anteriormente que ésta se potencia por el pensamiento lateral o por ideas peregrinas, es necesario que mantengamos nuestra mente centrada en el aquí y ahora. Sólo esto nos permitirá observar lo que pasa por nuestra cabeza, sin juzgarlo. Y quien sabe si uno de estos pensamientos que otrora bloqueábamos, resulta en algo especial.

Las nuevas ideas surgen de la exploración. Y no hay mejor lugar para explorar que nuestra propia experiencia interna. Puede resultar algo paradójico. Pero lo nuevo viene de nuestro interior. Sólo debemos ser capaces de abrir la puerta adecuada.

Y dejarla abierta, claro.

¿Qué idea?

Las ideas no duran mucho. Hay que hacer algo con ellas. 

Santiago Ramón y Cajal

En algunas ocasiones, las ideas simplemente no llegan. Parece como si nuestro cerebro estuviese cerrado por vacaciones, ausente. Y suele ocurrir cuando más lo necesitamos, cuando debemos escribir un artículo o una importante reunión que preparar, que requiere que estemos especialmente innovadores u ocurrentes.

MoleskinaPor eso puede resultar especialmente útil disponer de un sistema que nos proporcione herramientas para mantener nuestro cerebro funcionando y creando.

Les propongo una serie de consejos y ejercicios para encontrar y generar grandes ideas, validas desde para ese blog que no llegas a empezar o la novela que te gustaría escribir hasta ese proyecto en tu trabajo o actividades divertidas con la familia.

Lleva una libreta contigo siempre

Es un clásico. Y resulta muy efectivo. Puede ser de papel o cualquiera de las apps de las que disponen los smartphones o tabletas. Yo uso Evernote, que es multiplataforma y permite sincronizar tus notas entre diferentes dispositivos.

Aunque confieso que una libretita Moleskine me sigue acompañando siempre.

Utiliza el alfabeto como inspiración

Una curiosa idea que nos obliga a pensar una idea para cada letra. Interesante forma de tener una lista de más de 25 alternativas para utilizar. Lo más divertido de esta técnica es que generarás muchas más opciones de las que esperabas.

Aprende algo nuevo todos los días

Puede ser buscar esa palabra que no habías oído nunca, o ese pintor que no conocías. También vale buscar información sobre una ciudad o país nuevo. La lista es inagotable y puede ser algo muy divertido. Yo lo llamo cultura Trivial (por el juego), y es fantástico para romper el hielo en conversaciones.

Repasa tus fotos

Estamos todo el día haciendo fotos y compartiéndolas en las redes sociales, pero ¿cuántas veces repasas las que haces en el día? Es un fantástico ejercicio que nos recuerda aquello que nos ha inspirado durante la jornada.

Estas y otras muchas técnicas o trucos consiguen que nuestro cerebro se active y produzca nuevas ideas, originales en ocasiones, disparatadas en otras. Esta es la mejor forma de innovar y conseguir algo distinto, especial. En esto consiste el cambio.

Las grandes ideas no aparecen de la nada, generalmente están ocultas entre otras muchas no tan buenas.

¿QUÉ IDEA?

Los problemas no pueden solucionarse con la misma forma de pensar que los originó

Albert Einstein

 A todos nos gusta tener buenas ideas. Y cuantas más mejor. Escuchamos infinidad de analogías acerca de como producirlas. “Piensa fuera de la caja” o “sal de tu zona de confort” son dos de las opciones que nos dan para “ver las cosas desde otro punto de vista”. Todas tienen validez, pero en la mayoría de las ocasiones se nos queda cara de tontos cuando nos lo dicen. Asentimos para no parecer raros y pensamos: ¿Y eso como se hará?, ¿qué caja será esa?, ¿a qué zona de confort se referirán?, ¿será que las ideas y la creatividad están sólo al alcance de unos pocos?. Es normal que se nos pase por la cabeza. Pero no es así. Sólo con unas pocas nuevas ideas podemos ser bastante más creativos de lo que jamás hemos sido. Y la buena noticia es que puede ser divertido.

El mayor problema viene de nosotros mismos. De nuestro cerebro. Es un vago. Y tratará de mantener los mismos patrones de pensamiento mientras sea posible y utilizando todos los trucos imaginables. De él vienen los “déjalo para mañana” o “total, si así lo he hecho siempre, para que cambiar ahora” o “no tengo tiempo de imaginar cosas nuevas”.

12547501-concepto-de-idea-el-empresario-cabeza-de-la-lampara-tiene-una-ideaY, por supuesto, pensar de la misma forma producirá siempre el mismo tipo de ideas. Desengañémonos, las ideas revolucionarias no llegarán. Simplemente no es posible. Y la razón de que esto ocurra, de que siempre mantengamos los mismos patrones de pensamiento es simplemente que estamos procesando, una y otra vez, lo mismo. El alimento que le damos a nuestro cerebro no lo variamos.

La segunda razón es todavía más sencilla. La cantidad de ideas que producimos. Cuantas más mejor, más probabilidades de que aparezca una genial, original. Este es otro mito que debemos derrumbar. No existen las ideas únicas que aparecen de la nada. Si no estamos pensando, trabajando, por mucho que nos esforcemos, no surgirán.

Ahora sabemos que para crear nuevas ideas necesitamos cambiar nuestros patrones de pensamiento y al mismo tiempo generar más ideas. Y esto lo podemos hacer de una vez. Debemos cambiar lo que entra en nuestro cerebro, si no lo hacemos estaremos bloqueados. Cuando lo hagamos, las nuevas ideas aparecerán a borbotones. Y les cuento un secreto, ¡no es complicado!

Les propongo cinco formas de hacerlo.

  1. Cambia la ruta hacia tu trabajo. Lo sé, lo han oido un montón de veces, pero, ¿lo han hecho? Puede parecer algo insignificante, pero buscar nuevas rutas provocará cambios, nos hará reactivar nuestra conducta de exploración, nos presentará nuevos retos.
  2. Pregúntale a un niño como lo haría. Los niños no están tan condicionados como nosotros. De hecho, para ellos, todo es posible. Nos ofrecerán ideas impensables para nosotros, muchas de ellas producto de la fantasía. Nos protegeremos diciendo que “no tienen todos los datos”. Pero, ¿ y si lo que ocurre es que nosotros tenemos más de los que necesitamos? Prueben. Funciona.
  3. Coge otra revista. Los informáticos compran revistas de informática, los psicólogos de psicología, los arquitectos de arquitectura… y así interminablemente. De esta forma, todos estamos sujetos al mismo flujo de ideas. Ir a un quiosco y coger una revista al azar, de costura o de viajes, es probable que consiga que abramos nuestra mente y veamos como un problema similar al que tenemos nosotros se soluciona en otro ámbito.
  4. Oblígate a hacer conexiones. Este es un pequeño juego que podemos practicar: Elije cosas aleatorias en tu casa o en un bolso y fuérzate a conectarlas con el problema que quieres solucionar. Prueba durante 10 o 15 minutos y, ¡a ver qué pasa!
  5. Ponte límites. Haciéndolo tu cerebro se verá obligado a trabajar más y a ser imaginativo, a salir de sus patrones. No utilizar la agenda del Smartphone e intentar recordar los teléfonos que usas todos los días puede ser un buen comienzo.

¿Y luego?

Las propuestas que te hemos presentado pueden ser mejoradas, cambiadas o refinadas. Siempre que lo que hagas te obligue a innovar, te beneficiarás de ello. Recuerda también que eres tú quien decide que ideas eliges. De esta forma tendrás un montón de ellas que además vendrán de un montón de fuentes diferentes. Y esa es la clave.