¿Un azote a tiempo?

La violencia es el último recurso del incompetente.
Isaac Asimov

Pues parece ser todo lo contrario. Lejos de tener la -cuestionable-, utilidad inmediata, la utilización de los castigos físicos, con nuestros hijos e hijas, de forma minimante habitual puede llevarles a convertirse en personas abusadoras, tanto hacia sus hijos como a su pareja, más adelante en la vida

El ala médica de la Universidad de Texas, investigó a más de 800 adultos para entender como ser golpeado siendo un niño, podría conducir a formas más agresivas más adelante en la vida.

El estudio descubrió como la mayoría de los adultos que se comportaban violentamente en sus relaciones, habían sido golpeados por sus padres o madres cuando pequeños.

Aunque las azotainas no parece ser lo único que influyen en esta conducta agresiva en la edad adulta, arroja bastante luz sobre ello. Es indudable que si un niño o niña aprende que la única forma de solucionar un conflicto es con el uso de la violencia física, es mucho más probable que la utilicen más adelante en su vida con sus hijos o parejas.

Utilizar el castigo físico parece ser un buen predictor de un comportamiento abusivo. Encontramos que, muchas personas que ejercen bullying, mobbing o violencia machista, fueron castigadas de forma habitual por sus padres o madres.

La confusión que puede provocar en la mente de un niño o niña, que recibe maltrato como una forma de relación, quedará marcado por ello durante toda su vida. Esto nos exige una especial vigilancia hacia estas personas con el fin de proporcionarles la ayuda psicológica que puedan necesitar.

Además de desterrar, definitivamente, del imaginario popular la absurda idea de que el castigo físico pueda formar parte, de ninguna manera, de la educación de los niños o niñas. Les hace daño. Para toda la vida.

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Maltrato infantil

El maltrato infantil es más común de lo que podríamos pensar.

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¿Qué le puede pasar por la cabeza?

He sido capaz de aprovechar todas las cosas negativas que pueden suceder a lo largo de mi vida por mí mismo para adormecer el dolor por así decirlo, y ese tipo de poder, para dar rienda suelta a través de mi música.
Chester Bennington

Desesperación. Eso es lo que lleva a alguien a tomar la decisión de acabar con su propia vida. Un sentimiento de profunda pena, que caracteriza a la depresión o de intenso estrés que sufres cuando vives con una ansiedad permanente, con miedo o indefensión.

No se ven alternativas. No parece haberlas. Estás sufriendo un trastorno mental que no te permite ver salidas. Y, lo que puede ser todavía más duro, es encontrarte con la incomprensión de quienes te rodean, te quieren o te conocen.

Porque es algo evidente que la inestabilidad y los trastornos mentales siguen siendo percibidos por muchas personas como una elección. Quizás incluso fomentada por esta corriente de pensamiento mágico positivo, que nos hace creer que todo lo podemos solucionar nosotros, sin ayuda profesional. O con la ayuda de los gurús de turno.

Es quizás el momento de recordar que el sufrimiento psicológico existe. Y que muchas veces no se percibe a simple vista. Puede que incluso que quien lo padece no quiera que lo veamos. Puede que le de vergüenza o se sienta débil, por sentirse como lo está.

Este es el peligro. Si no normalizamos la atención psicológica profesional, y somos capaces de transmitir a quienes sufren que hay salidas a su dolor, no podremos prevenir el suicidio. Este se alimenta de la soledad, de la que se siente en el interior, aunque estés rodeado de mucha gente que te quiere o admira. Cuando llega a ti, no ves otra salida.

Hablar de ello es necesario. Para que quien lo pueda estar considerando como una opción no se sienta aislado. Y, por encima de todo, para que sepa que puede pedir ayuda para salir de ese pozo que parece no tener ninguna luz.

¿Qué es el acoso laboral?

El acoso laboral es, tal como lo define el psicólogo sueco Heinz Leymann, “una situación en la que uno o varios individuos ejercen sobre otra persona una violencia psicológica extrema, de forma sistemática, y durante un período de tiempo prolongado, con la finalidad de destruir sus redes de comunicación, reputación, perturbar el ejercicio de sus labores y lograr que finalmente abandone el lugar de trabajo”.

snap-2013-03-26-at-20-16-21Cuando se produce una situación de acoso laboral, las víctimas son injustamente criticadas y ridiculizadas por su entorno, viendo su trabajo menospreciado. Lo que se persigue es la desestabilización psicológica de la víctima.

En muchas ocasiones el acosado es una persona brillante, con talento y dedicación a su tarea. El acosador es frecuentemente un trabajador mediocre que se siente amenazado o inseguro y lo paga acosando a la víctima. Es también muy frecuente que el acosador sea el jefe directo.

Es difícil dar una cifra de prevalencia de este problema aunque se calcula que entre un 10 y un 15% de los trabajadores españoles lo sufren.

Es presumible que con la crisis hayan disminuido las denuncias debido al miedo a perder el trabajo. Ten en cuenta que en el código penal español está tipificado como delito

Uno de los principales problemas es que es muy habitual que la víctima no detecte que está sufriendo un acoso hasta que este no está muy avanzado. Suele ser un comportamiento que empieza con una o dos conductas de menor impacto y se va extendiendo a más conductas y más graves con el tiempo.

El aumento paulatino puede hacer que a la víctima le pase más inadvertido. Además, se suele empezar por actitudes “disimuladas” que van minando la autoestima de la víctima, de modo que cuando llegan las conductas más evidentes la persona ya no tiene claro si está sufriendo un acoso o es culpable de lo que le sucede.

Las situaciones clave que te han de hacer sospechar que estás sufriendo un acoso laboral son las siguientes:

– Te asignan trabajo sin valor

– Te asignan trabajos por debajo de tu nivel o categoría profesional

– La evaluación de tu trabajo es sesgada o inequitativa

– Sientes mucha presión a la hora de hacer tus tareas

– Te asignan cargas de trabajo y/o plazos irracionales

– Te ignoran, te excluyen, te hacen el vacío. Puede también haber gritos y malos modos.

– Infravaloran tu esfuerzo profesional

– Te asignan tareas absurdas

– Te bloquean el acceso a la formación o la promoción profesional

– Muestran actitudes que pretenden desmoralizarte

  Exhiben actitudes que buscan desestabilizarte emocionalmente

– Te menosprecian personal o profesionalmente. Puede llegar a la ridiculización.

– Te impiden la toma de decisiones o iniciativas

– Invaden tu privacidad (revisar correos, llamadas, etc..)

– Atacan tus convicciones personales

– Fomentan que otros compañeros tengan algunas de las actitudes aquí nombradas.

Fuente: CSI-F