¿QUÉ ANSIEDAD TIENES?

Cuando cambias el modo en que ves las cosas, las cosas que ves cambian también.

Wayne Dyer

La ansiedad puede ser una emoción muy poco agradable, pero existe por algo. Nos dice cuando estamos en peligro y debemos actuar. Para nuestros antepasados era la aliada perfecta para estar alerta a las posibles amenazas. Pero de esto, ya hemos hablado antes.

Hoy quiero mostrarles algunos efectos curiosos que tiene esta emoción en nosotros y que ha recogido Psyblog recientemente. Ocurren cuando estamos en un estado de ansiedad y, en muchas ocasiones, contribuyen a que este se incremente, o disminuya.

1.      La ansiedad hace, literalmente, que todo apeste.

A medida que estamos más ansiosos, los olores que en una situación normal nos parecían normales, nos desagradan. Y esto ocurre porque en una situación normal solo se activa nuestro sistema olfativo. Cuando estamos experimentando un estado de ansiedad, nuestro sistema emocional se une a la fiesta. Y además somos más capaces de distinguir olores, especialmente los desagradables.

2.      El ejercicio reduce la ansiedad

Este sí lo sabíamos. Cuando hacemos un poco de ejercicio, nuestro malestar disminuye. Solamente 20 minutos pueden conseguir, inmediatamente, que nos calmemos. Y sus beneficios se extienden más allá del momento, al resto de nuestro día o de nuestra vida.

Aunque el descanso también atenúa la ansiedad, no nos protege.  El ejercicio parece tener un efecto duradero, más allá del momento en el que lo hacemos. De hecho, muchos pensamos que la prescripción de ejercicio debería ser la primera opción en depresión y ansiedad, en lugar de medicamentos.

3.      El efecto parental

Como otras muchas cosas, la ansiedad (o más bien la propensión a sufrirla), puede venir, en parte, determinada genéticamente. Pero lo que sí parece cierto es que seremos más ansiosos dependiendo del estilo educativo de nuestros padres. Si nos critican abiertamente, dudan de nosotros o son emocionalmente fríos con nosotros, la probabilidad de que suframos ansiedad es mucho mayor.

Fotografía de Adri González Brito @agbfotografo

4.      Piensa diferente

Parece obvio. Pero una de las formas más efectivas de reducir la ansiedad es ver las situaciones desde otro punto de vista. Podemos pensar que no es un examen, sino un atractivo reto, o que no tenemos que hacer una presentación en nuestra oficina sino explicarles a nuestros colegas lo interesante de lo que proponemos. Estas y otras estrategias pueden ser muy útiles para cambiar la emoción que nos atenaza en un momento determinado.

Lo cierto es que la mayoría de las situaciones pueden reconsiderarse de esta forma. Los estudios muestran que quienes hacen esto de forma natural, reducen considerablemente la ansiedad.

5.      La ansiedad nos lleva a conclusiones precipitadas.

Esto ocurre especialmente en lo que se refiere a las expresiones faciales. Un estudio reciente muestra como las personas ansiosas pueden experimentar serios problemas en sus relaciones personales debido a la tendencia a evaluar irreflexivamente determinadas expresiones faciales. El autor del estudio recoge una curiosa paradoja.

“Las personas ansiosas, que no están en un momento agudo, tienen una mayor sensibilidad perceptiva a la hora de juzgar las emociones, pero esta capacidad se desactiva si se encuentran en un estado de ansiedad” Esto ocurre al confiar en que las habilidades permanecen inalterables, independientemente de nuestro estado de ánimo.

6.      La ansiedad afecta nuestro balance.

Aquellas personas que sufren niveles altos de ansiedad tienen frecuentemente problemas con su balance emocional. A veces, se encuentran mal sin razón aparente y experimentan cambios de humor que no parecen asociados a nada que esté ocurriendo. Esta sensación puede provocar una intensa sensación de indefensión y debe ser abordada por un profesional de la psicología que ayude a identificar su origen y neutralizarla.

7.      La meditación reduce la ansiedad

Como uno de los mejores ejercicios para conseguir pensar diferente se encuentra la meditación. Un estudio reciente propone 20 minutos de meditación al día para conseguir una reducción de la ansiedad de cerca de un 40% en las personas que la sufren.

8.      La ansiedad amplia el espacio personal

Es uno de los efectos más curiosos de este estado emocional. Ese espacio que todos tenemos a nuestro alrededor y que nos hace sentir cómodos cuando hablamos con alguien, se reduce cuando estamos ansiosos. Habitualmente, en occidente el espacio personal cara a cara está entre 20 y 40 cm. En estas situaciones, este espacio se puede aumentar hasta el doble.

Si revisamos todos estos efectos podremos entender como la ansiedad, una respuesta natural a la amenaza, se extiende en muchas ocasiones irracionalmente. Es decir, conservamos efectos colaterales como este ultimo, útil para evitar que un enemigo esté muy cerca, a pesar de que la situación no lo requiera.

La mayoría de nosotros, cuando estamos “nerviosos”, podemos ser personas completamente diferentes.

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