¿CUÁLES SON TUS VALORES?

La felicidad es aquel estado de conciencia que procede del cumplimiento de los valores propios

Ayn Rand

¿Con qué valores creciste?¿De acuerdo a que valores vives ahora?¿Son similares?¿Han cambiado?¿Te hacen feliz?

Estas y otras preguntas son esenciales para encontrar el significado a nuestra forma de afrontar nuestra vida, y su significado. Encontrar las respuestas nos puede llevar tiempo. No importa, vale la pena. Es un reto que puede implicar cambios que nos lleven a vivir de una forma más consciente, más plenamente.

Hacerlo no es sencillo y exige que nos enfrasquemos en un análisis propio para encontrar nuestros valores esenciales. Aquellos que mueven nuestra vida y por lo que vale la pena luchar.

Seguramente deberemos empezar con un viaje a nuestro pasado. Conocer los valores que nos inculcaron de pequeños, tanto para saber si nos hemos desviado de ellos, y los añoramos o, si los hemos cambiado conscientemente y estamos satisfechos con ello. Son preguntas sencillas, pero hay que ponerse a ello. ¿Fuimos educados en independencia?¿en tolerancia?¿en agradecimiento?¿En respeto? Éstas y muchas otras preguntas nos pueden ayudar a recordar nuestra infancia y como ha influido en nuestro sistema de valores actual.

stones-values

El siguiente paso en este proceso de “deconstrucción” personal implica observar nuestros valores actuales y como se reflejan en lo que hacemos diariamente. Es un proceso de observación minucioso. Descubriremos, si lo hacemos pausadamente, como algunas de los conflictos que nos atribulan pueden venir precisamente de la separación existente entre nuestros valores y lo que hacemos día a día.

Finalmente,  quizás la pregunta que más refleja nuestros valores, es aquello a lo que dedicas esfuerzo y dinero. Es una pregunta personal, íntima. Tu esfuerzo, tu tiempo es algo que tiene especial valor y reflejará lo que es importante para ti. Donde inviertes tu dinero, que te ha costado ganar, es otro de los indicadores fiables de tus valores actuales.

La experiencia me dice que las personas que no están satisfechas con su vida no se han parado a examinar estas cuestiones. En muchos casos porque viven una vida de inercia, asumiendo que lo que le enseñaron en casa estaba bien y además no se podía cambiar. O, en otros casos, por no tener unos buenos recuerdos de su infancia, se han empeñado en vivir en contra de ellos.

Las dos realidades vienen de la misma raíz y hacen que no sientan su vida como suya. Esto es muy insatisfactorio y frustrante.

En contraste, quienes viven una vida plena, vienen de un entorno familiar rico en valores positivos o bien han experimentado un proceso sincero de exploración propia que les ha llevado a vivir de acuerdo a sus valores.

Todo está en nuestra mano ¿Nos ponemos a ello?

Compártelo

Comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *