Adictos a la generosidad

Es bueno dar algo cuando ha sido pedido,

pero es mejor dar sin demanda, comprendiendo.

Khalil Gibran

En cualquier lista sobre la felicidad, lo encontramos en los primeros lugares. Podemos decir, sin temor a equivocarnos, que es uno de los hits de la felicidad. Nos hace inmensamente dichosos poder proporcionar a alguien, alegría.

Sin peros de ninguna clase, hacerlo nos hace sentir bien. Y ocurre simplemente porque la generosidad nos conecta. Nos permite llegar a las demás personas y compartir. Es una de las mejores y más genuinas formas de relación que tenemos.

La psicología lleva tiempo escudriñando el papel de este acto de empatía, y uno de los principales motivos que sugieren para ello tiene que ver con la identidad. Quienes somos y como nos vemos a nosotros mismos. Tiene que ver con el sentido y el propósito. Nada más y nada menos. Es una forma de trascender, más allá de nuestra propia existencia, y saber que algo que estamos haciendo, dando, va a hacer felices a otras personas.

La felicidad que experimentamos es individual, la sentimos como algo propio pero, si además la compartimos con otras personas, que también lo hacen, se multiplica. Es la esencia de la misma. Somos felices porque compartimos, y ese es un sentimiento íntimo. Y compartirlo lo convierte en algo todavía mejor.

La mayoría de nosotros tenemos un profundo deseo de contribuir a “sanar el mundo”. Es simple. Y es humano. Es lo que nos ha hecho convertirnos en lo que somos, en la parte que vale la pena, al menos. Este deseo se materializa en la generosidad, sea material, de tiempo o de actuaciones ¡Y tiene hasta un nombre! Alan Luks lo bautizó como el “subidón de la generosidad” (The helper’s high).

Y ¿que quieren que les diga? Como todos los subidones, uno se hace adicto a ello. Y así empezaría mi historia:

– Hola, soy Leocadio Martín, y soy adicto a la generosidad … –

y ¡no tengo intención de dejarlo!

 

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2 pensamientos en “Adictos a la generosidad

  1. Hola soy nornma saldana y quirro cmpartir esteb mensaje y pensamiento. Me siennto muy aggradable de ser tumamiga..y cm sy generosa r naturaleza e inacta..te envio un abrazo grande ese que te cobija de gracia,bendiciones, respeto y cari^no.genuino Abrazos una amiga, norma

  2. Pingback: E se cultivássemos a generosidade? • Psico.Online Blog

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