¿Personas tóxicas?

En el fondo son las relaciones con las personas lo que da sentido a la vida.
Karl Wilhelm Von Humboldt.

 

No existen las personas tóxicas. No es un diagnóstico, ni nada parecido a un concepto derivado de la evidencia científica. Es solamente una forma más -y cruel-, de etiquetar a personas que nos resultan molestas, sea por la razón que sea, en la que queremos encontrar una justificación para evitar lidiar con ellas.

Pero esto no es psicología, ni como ya he comentado responde a una clasificación de trastornos psicológicos o psiquiátricos. A pesar de esto, nos hemos encontrado como el concepto se ha popularizado entre nosotros y, en cierta forma, se ha asentado como una justificación para dejar una relación, apartar a una persona u olvidarnos de invitar a alguien a una cena de amigos.

Las personas tenemos en ocasiones etapas más o menos prolongadas en nuestra vida, en las que puede resultar muy complicado estar a nuestro lado. Podríamos llamarlo entonces, “etapas tóxicas”. Son esos momentos en los que nos invade la negatividad, la tristeza o el enfado. Circunstancias en las que resulta muy complicado estar a nuestro lado. Para algunas personas estas conductas se han convertido en la forma de relacionarse con el mundo.
Aunque obviamente, convivir a diario o en ocasiones, con una persona que se comporta de esta forma, puede resultar una empresa muy frustrante. Nos puede llevar a situaciones emocionales difíciles y no deseadas.

Pero la solución no está en ignorarlas o apartarlas. Al menos desde la psicología, este no puede ser el mensaje. Nosotros tratamos estas conductas, que se pueden considerar como la expresión de algo que necesita ser abordado, para cambiarlo. Y si, es posible que en algunos momentos aconsejemos a personas cercanas sobre un cierto distanciamiento, pero nunca recomendaremos un abandono o aislamiento de una persona que queremos o apreciamos, por su incapacidad para relacionarse de forma positiva.

He querido dejar constancia hoy sobre esta moda de las personas tóxicas porque creo, que si bien pueden existir situaciones -de dependencia emocional, falta de respeto, maltrato …-, que aconsejen que nos apartemos de alguien, nunca se deberá a que sea “tóxica”. Como he dicho al principio, no existen las personas tóxicas. No para un psicólogo.

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El vestido

Los celos son siempre el instrumento certero que destruye la libertad interior y elimina en la compañía toda la felicidad posible.
Gregorio Marañon

¿Por qué te has puesto ese vestido?, comenta él.
Es muy cómodo ¿no te gusta?, responde ella.
Pues no, la verdad. Lo encuentro muy corto y digamos … despejado por arriba ¿no llevas sujetador?, vuelve a señalar él.
¿Perdona? ¡Javi, no estarás hablando en serio! Este vestido es el que tenía cuando nos conocimos. De hecho, ¡me dijiste que estaba radiante con él!, se queja amargamente Rosi. ¡No entiendo nada!

Desde aquí, ella puede tomar dos caminos. Volver sobre sus pasos a cambiarse de vestimenta, o pasar de sus comentarios y seguir con los planes. Las dos tienen consecuencias. Distintas es verdad, pero ambas pueden resultar igual de perjudiciales.

La primera -ceder ante las exigencias de su pareja-, es el comienzo de un complicado recorrido, que puede llevar a la dependencia emocional y, más adelante, al maltrato. La segunda -continuar con el vestido-, puede provocar el despliegue del mal humor de su pareja y convertir la cita en un rato muy desagradable.

En realidad, Rosi tiene una tercera opción. Suspender la cita con Javi, y plantearse seriamente su relación. Es decir, interpretar las señales que recibe de su pareja. Y que están apuntando a un peligroso camino de manipulación.

El enamoramiento es un proceso por el que, paradójicamente, nos atrae algo de otra persona, que luego queremos que acabe. Así, a Javi, le pudo resultar muy atractiva Rosi cuando la conoció, con su bonito vestido. Luego esto cambia. Pero ¿por qué ocurre?
Celos. Esa es la respuesta. Simple y preocupante. Una vez aparecen, su erradicación resulta muy complicada. Son como una plaga. En ningún caso son buenos y, especialmente en las relaciones de pareja, pueden llegar a ser letales.

Su uso común, como una justificación de actitudes como la que presento al principio de este post, ha conseguido que no lo veamos como el indicador que es. Un indicio de manipulación, que irá a peor si no lo cortamos, y que puede conducir a situaciones de abuso y humillación, justificadas en un supuesto amor.

Aclaremos. Durante el proceso de enamoramiento se dicen -y hacen-, muchas tonterías. Es así. Es el momento más cercano a nuestro pasado irracional. Hemos montado toda una cultura alrededor de él. Sin ti no soy nadie, me muero por ti, la vida no tiene sentido sin ti a mi lado … son muchas de las expresiones absurdas que sostienen esta visión dependiente del amor. Si somos conscientes de ello, quizás lleguemos a entender cuál es la salida que debe tomar Rosi.

Los celos no son amor, son todo lo contrario. Es la señal de la que debemos estar pendientes, si queremos anticiparnos a una relación tóxica que puede ir a mucho peor.

¿Quién roba tu energía?

El Dalai Lama nos comparte fragmentos de sabiduría que son oro molido si los ponemos en práctica en nuestras vidas y seguramente se notará una diferencia.

  1. Deja ir a personas que sólo llegan para compartir quejas, problemas, historias desastrosas, miedo y juicio de los demás. Si alguien busca un cubo para echar su basura, procura que no sea en tu mente.
  2. Paga tus cuentas a tiempo. Al mismo tiempo cobra a quién te debe o elige dejarlo ir, si ya es imposible cobrarle.
  3. Cumple tus promesas. Si no has cumplido, pregúntate por qué tienes resistencia. Siempre tienes derecho a cambiar de opinión, a disculparte, a compensar, a renegociar y a ofrecer otra alternativa hacia una promesa no cumplida; aunque no como costumbre. La forma más fácil de evitar el no cumplir con algo que no quieres hacer, es decir NO desde el principio.
  4. Elimina en lo posible y delega aquellas tareas que no prefieres hacer y dedica tu tiempo a hacer las que sí disfrutas.
  5. Date permiso para descansar si estás en un momento que lo necesitas y date permiso para actuar si estás en un momento de oportunidad.
  6. Tira, recoge y organiza, nada te toma más energía que un espacio desordenado y lleno de cosas del pasado que ya no necesitas.
  7. Da prioridad a tu salud, sin la maquinaria de tu cuerpo trabajando al máximo, no puedes hacer mucho. Tómate algunos descansos.
  8. Enfrenta las situaciones tóxicas que estás tolerando, desde rescatar a un amigo o a un familiar, hasta tolerar acciones negativas de una pareja o un grupo; toma la acción necesaria.
  9. Acepta. No es resignación, pero nada te hace perder más energía que el resistir y pelear contra una situación que no puedes cambiar.
  10. Perdona, deja ir una situación que te esté causando dolor, siempre puedes elegir dejar el dolor del recuerdo.

Comportamientos tóxicos. Como evitarlos.

Quizás es uno de los temas más populares de los últimos tiempos. Todo el mundo quiere evitar a las personas tóxicas. Pero la realidad es que esto no existe y todos podemos desarrollar comportamientos que pueden calificarse de “tóxicos”. Aquí te dejo unas cuantas conductas que te pueden ayudar a saberlo (y a evitarlo).

1. Ser envidioso de todos los demás.
No hay nada atractivo ni admirable en un tipo de comportamiento así, por lo que debes dejar de comparar tu propio viaje con el de los demás. NO es una competición, tu viaje es solo tuyo. Estás compitiendo con una sola persona y con nadie más: contigo mismo. Y lo haces para ser la mejor versión de ti mismo que puedas llegar a ser. Si quieres medir tu progreso, compárate a ti mismo con la persona que eras en el pasado.

2. Tomar todo de manera demasiado personal
Las personas se vuelven un agente tóxico cuando creen que todo lo que les ocurre es un ataque directo a su persona o que de alguna manera están involucrados directamente en ello. La verdad es que lo que las personas digan de ti o te hagan, tiene más que ver con ellos que contigo mismo. La manera en que reaccionen contigo tiene que ver con sus propias perspectivas de vida, sus heridas y sus experiencias. Ya sea que piensen que eres increíble, o crean que eres lo peor, es una idea que tiene que ver con ellos mismos. No estoy sugiriendo que debiéramos ser narcisistas y debamos ignorar todo tipo de críticas que recibamos. Lo que digo es que el recibir dolor, decepción y tristeza en nuestras vidas tiene que ver con tomarnos las cosas de manera personal. En la mayoría de los casos, es más productivo y saludable dejar pasar las opiniones buenas y malas que las personas puedan tener de ti y, en vez de eso, dejar que tu guía sea tu propia intuición y sabiduría.

3. Actuar como si siempre fueras la víctima
Otro tipo de comportamiento tóxico es la queja constante. Creer que eres una víctima, que no tienes ningún poder que puedas ejercer con el que puedas manejar tu vida, es una postura tóxica que no te deja avanzar. Trabajar como psicólogo para personas que han sufrido traumas significativos en sus vidas, pero que lograron encontrar el coraje para dar vuelta la situación, me asegura que todos tenemos acceso a más poder, autoridad e influencia sobre nuestras vidas de lo que creemos. Cuando dejes de quejarte y de verte a ti mismo como una víctima sin causa, te darás cuenta que puedes ser mucho más poderoso de lo que crees.

4. Acumular dolor y sentido de pérdida
Una de las lecciones más difíciles de la vida es dejar ir, ya sea la culpa, la rabia, el amor o la perdida de algo o alguien. El cambio nunca es fácil. Luchas para aferrarte y luchas para despojarte. Pero generalmente, el dejar ir se vuelve el camino más saludable para seguir avanzando. Te limpia de los pensamientos tóxicos que acarrea el pasado. Te debes liberar emocionalmente de las cosas que alguna vez tuvieron mucho significado para ti, para que así puedas dejar atrás el pasado y todo el sufrimiento que trae consigo. Como te digo, el abandonar lo que te hace mal y el volver a enfocar tus ideas son trabajos difíciles pero el esfuerzo vale muchísimo la pena.

5. Tener un pensamiento negativo obsesivo
Es difícil estar cerca de personas que se rehusan a dejar atrás la negatividad. Cuando no dejan de hablar de las terribles cosas que podrían haber ocurrido y que han pasado, los desprecios que sufrieron, las injusticias de la vida, etc. Estas personas están empecinadas en negarse a ver el lado positivo de la vida y las lecciones positivas que pueden sacar. El pesimismo es una cosa, pero el quedarse perpetuamente atrapado en una mentalidad negativa es algo completamente diferente. Ver sólo lo malo y funcionar desde una perspectiva dónde todo es pesimista y está en contra tuyo, es una manera retorcida de pensar y de vivir.

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6. Falta de autocontrol emocional
La incapacidad para manejar tus emociones es algo tóxico para todos lo que estén alrededor tuyo. Todos conocemos gente así, que explota de rabia o se pone a llorar por el problema más pequeño. Le gritan al cajero por que hay una cola gigante para pagar o a algún empleado por algún pequeño error que tuvo, o se enfadan con su hija por haber derramado jugo en el piso. Si crees que eres excesivamente emocional, que pierdes la paciencia a cada momento, puede que necesites ayuda externa para poder controlar mejor tus emociones y entender la raíz de tu rabia interna. Hay más de lo que se ve en la superficie. Una perspectiva independiente y un nuevo tipo de ayuda, te pueden funcionar de maravilla.

7. Tener opiniones superficiales acerca de los otros
No siempre juzgues a un individuo por lo que te muestra. Recuerda: lo que ves es a veces sólo lo que esa persona ha decidido enseñarte, o lo que están forzados a mostrar dado su estrés interno y su dolor. Por lo tanto, cuando una persona intenta hacerte sufrir de alguna pequeña manera, es generalmente porque ellos mismos tienen un gran sufrimiento interno, están desbordándose simplemente. No necesitan ser castigados o ridiculizados. Necesitan ayuda. Si no los puedes ayudar, déjalos en paz.

8. La crueldad (o falta de empatía o compasión)
Uno de los tipos de comportamientos mas tóxicos (la crueldad) proviene de una falta total de empatía, preocupación o compasión por los otros. Lo vemos todos los días en internet y en los medios de comunicación: la gente es desagradable e hiriente con otras personas sólo porque lo pueden ser. Destruyen a la gente en la web de una manera cobarde, utilizando su anonimato como escudo. La crueldad, el hablar por la espalda y el dañar a los otros por cualquier razón, es algo tóxico que también te hiere a ti. Si te das cuenta que estás hablando mal de alguien o destruyendo a una persona, detente ahora mismo. Busca y encuentra la compasión en tu corazón y date cuenta que estamos todos en esto juntos.

9. Engañar a alguien y pasar por alto los límites morales simplemente porque lo puedes hacer
El engañar a alguien es una elección, no un error ni menos una excusa. Si decides engañar y logras hacerlo con éxito, no pienses que la persona a la que le mentiste es tonta. Debes darte cuenta que esa persona confió en ti mucho más de lo que te merecías. Intenta ser mejor que eso. No hagas cosas inmorales simplemente porque puedes. No engañes. Sé honesto contigo mismo y con todo el resto. Haz lo correcto. La integridad es la esencia de todo lo que se vuelve exitoso.

10. Esconder tu verdad
La gente no se puede conectar contigo si estás constantemente intentando esconderte de ti mismo. Y esto se puede volver una situación verdaderamente tóxica al segundo en el que se sientan atraídas a tu falso “tú”. Recuerda: no importa la edad o sexo que tengas, o de la raza que seas. Bajo todas esas decoraciones externas, se encuentra un ser humano genuino. Todos nosotros somos así. Celebra tu diferencia, sal de lo “normal” y experimenta con lo poco común. Encuentra maneras de probar cosas nuevas. Sé quien eres. No niegues de quién eres. Mejora.

11. Necesitar validación constante
Es agotador estar rodeado de personas que están constantemente buscando la validación del resto. Hombres y mujeres que quedan atrapados en la necesidad de probar constantemente su valor, y quieren ganarse a quienes les rodean, se vuelven tóxicos y desgastantes. Creer demasiado en cómo el resto ve las cosas, te puede terminar desgastando y probablemente traerás a todo el resto contigo hacia abajo. Hay cosas más importantes en tu vida, y no se trata de los logros que los otros ven que has alcanzado. Tiene que ver con el viaje, el proceso y el camino, es decir, con lo que estás aprendiendo, la manera en la que ayudas a los otros a aprender y el proceso de crecimiento en el que te permites participar.

12. Ser un perfeccionista testarudo
Como seres humanos que somos, generalmente buscamos estados de perfección hipotéticos y estáticos. Hacemos esto cuando estamos en búsqueda de la casa, el trabajo, el amigo o el amante perfecto. Por supuesto, el problema es que la perfección no existe en un estado estático porque la vida es un viaje continuo, que se encuentra constantemente evolucionando y cambiando. Lo que está aquí-ahora, no estará aquí mañana. Esa casa, trabajo, amigo o amante perfecto eventualmente se volverá algo imperfecto. Pero con una pizca de paciencia y una mente abierta, con el tiempo esa casa imperfecta evolucionará hasta volverse una casa cómoda. Ese trabajo imperfecto se volverá una carrera gratificante. Aquel amigo imperfecto se convertirá en un hombro en el cual llorar. Y el amante imperfecto evolucionará hasta convertirse en un compañero confiable para toda la vida. Simplemente tiene que ver con despojarse del perfeccionismo.

Fuente: Acción Preferente vía LifeBuzz