Trastorno límite de la personalidad

Los trastornos psicológicos son tan reales como los físicos. Pero quienes los padecen encuentran, frecuentemente, solo la incomprensión como respuesta

Dentro de los más incomprendidos, encontramos el Trastorno Límite de la Personalidad (TLP) que, por sus características, nos puede hacer entender que quien lo sufre, puede elegir no hacerlo. No es así.

Una persona con TLP presenta una elevada sensibilidad ante la estimulación  emocional, y una tendencia a experimentar las emociones de manera muy intensa. En muchas ocasiones, éstas resultan tan fuertes e insoportables que se refugian en conductas que  parecen aliviar momentáneamente ese malestar: promiscuidad, juego, compras inútiles, alcohol, drogas e incluso autolesiones.

Otra característica de este trastorno es la dificultad para identificar y expresar sus emociones, a pesar de ser muy intensas. Esto, en muchos casos, desencadena reacciones intensas de ira ante estímulos aparentemente insignificantes.

Las características principales que definen el trastorno límite son la inestabilidad e impulsividad. Es importante destacar que quien debe determinar si una persona la padece debe ser un profesional de la psicología o de la salud mental. Algunas de ellas son:

Relaciones inestables. Tan pronto admiran a una persona como la consideran poco interesante. Todo con mucha rapidez y sin razón aparente.

Impulisividad determinada con actuaciones casi sin pensar. Hábitos como comer en exceso, beber mucho, ser adicto a drogas es habitual.

Ideación o actuación suicida. Piensan que sus problemas se pueden solucionar de esta forma.

Dificultad para controlar la ira, cuando alguien provoca su enfado

En esta página puedes encontrar más información sobre este trastorno

Voy a Terapia ¿Y qué?

La palabra “terapia” puede estar cargada de implicaciones.

Como consecuencia del desconocimiento sobre la salud mental y su tratamiento (que ayuda a millones de personas), las palabras “terapia” o “psicología” se juzgan y estigmatizan, cosa que se interpone en el camino del tratamiento.

No hay ninguna diferencia entre acudir a terapia psicológica o ir a una consulta médica cuando se tiene cualquier otra enfermedad. De hecho, ir a consulta psicológica es una de las mejores maneras de tratar los trastornos relacionados con la salud mental, como lo demuestran diferentes investigaciones . Es una manera muy recomendable de pasar por los momentos difíciles o de presión que pueden estar causando estrés.

La terapia psicológica proporciona las herramientas necesarias para afrontar estas situaciones. Es perfectamente razonable ir a consulta por una enfermedad física. ¿No debería pasar exactamente lo mismo acudir por un problema de salud mental?

Lo importante, después de todo, es estar sano. Y estar sano incluye cuidar la mente. Con el objetivo de desmitificar el proceso de ir a la consulta psicológica, aquí tienes una lista con nueve cosas que todo el mundo debería saber sobre la terapia.

1. No hay que avergonzarse de ir a terapia

Todo el mundo experimenta episodios de estrés o de tristeza. Pero cuando esos sentimientos se convierten en algo demasiado abrumador los psicólogos pueden ser de gran ayuda para recuperar el control. No hay nada humillante en buscar ayuda.

2. El estigma sigue estando presente

Aparte de que a veces se tiene una percepción negativa de la terapia, el estereotipo hace que mucha gente ni siquiera la considere como opción. De hecho, muchas personas que sufren depresión no buscan tratamiento de manera activa.

Volvamos al primer punto: no hay nada malo en pedir ayuda.

3. Todos somos diferentes

No hay una solución universal que valga para tratar todos los problemas de salud mental. Hay muchos métodos, desde la terapia de grupo hasta la terapia cognitivo conductual. Que una cosa le funcione muy bien a una persona no significa que le vaya a venir igual de bien a otra.

4. No hay un tiempo estimado de duración de la terapia

La duración de la terapia depende de circunstancias como el nivel de estrés del paciente, las cosas que le sucedan o que se le diagnostique una enfermedad mental.

5. No, no hay que tumbarse en un diván

Mucha gente tiene la idea preconcebida de que la consulta de psicología es tal y como la pintan las películas  y hay quien cree que es ir a tumbarse en un diván y a que un hombre con gafas y el pelo gris anote tus secretos más inconfesables. Esta imagen dista mucho de la realidad.

6. A veces se tarda un tiempo en encontrar al profesional adecuado

Que alguien haya pasado por las manos de muchos especialistas no significa nada. Ir a terapia no es como tener una cita, no pasa nada si no hay química la primera vez. Lo importante es que la persona consiga la ayuda que necesita.

7. Ir a terapia no implica tener un trastorno de salud mental

Ir al psicólogo puede servir de ayuda para todo el que esté pasando por una mala racha, por estrés laboral o presión académica o por problemas familiares o de pareja. No hay nada malo en buscar un poco de apoyo.

8. La información no es cotilleo

Por lo menos no de la manera que tú te imaginas. El objetivo de la terapia es alcanzar el desarrollo personal del paciente. Y eso puede implicar que sea necesario hablar de ciertas personas que han influido en su vida, pero de ningún modo se trata de una sesión de charla de café.

 

Adaptado de un artículo original de Huffington Post

 

¿Cómo se trata la depresión?

La depresión es uno de los trastornos más comunes en salud mental en la actualidad. Conviene que sepamos que es, y como puede ayudar la psicoterapia en su tratamiento.

¿Cómo difiere la depresión de la tristeza ocasional?

Todos nos sentimos tristes o desanimados alguna vez. La mayoría de las personas sufren las experiencias tristes de la vida como una enfermedad grave, la pérdida de un empleo, la muerte de un familiar o un divorcio. Estos sentimientos de dolor tienden a ser menos intensos con el paso del tiempo.

La depresión se produce cuando sentimientos de profunda tristeza o desesperación duran como mínimo dos semanas o más y cuando interfieren con las actividades de la vida cotidiana como trabajar o incluso comer y dormir. Las personas deprimidas tienden a sentirse indefensas y sin esperanzas y a culparse por tener estos sentimientos. Algunas pueden tener pensamientos de muerte o suicidio.

Las personas con depresión pueden sentirse abrumadas y agotadas y dejar de participar en ciertas actividades cotidianas, retrayendose de familiares y amigos.

¿Qué causa la depresión?

Los cambios en la química del cuerpo influyen en el estado de ánimo. Los procesos de pensamiento y los factores biológicos contribuyen en algunos casos de depresión. Además, las enfermedades crónicas graves, como la enfermedad cardíaca o el cáncer, pueden estar acompañados de depresión. Para muchas personas, sin embargo, la depresión indica primero, y principalmente, la falta de equilibrio en determinados aspectos mentales y emocionales de la vida.

Las transiciones importantes y los principales factores de estrés en la vida, como la muerte de un ser querido o la pérdida de un empleo, pueden contribuir a provocar la depresión. Otros factores más sutiles que conducen a la pérdida de identidad o autoestima también pueden  contribuir. Las causas de la depresión no siempre son evidentes de inmediato por lo que el trastorno requiere la evaluación cuidadosa y el diagnóstico de un profesional de la salud mental.

A veces la persona tiene poco o ningún control sobre las circunstancias implicadas en la depresión. Otras veces, sin embargo, la depresión se produce cuando las personas no pueden ver que realmente tienen opciones y pueden hacer cambios en sus vidas.

¿Puede tratarse la depresión con éxito?

Por supuesto. La depresión es muy tratable cuando una persona recibe atención competente. Los psicólogos están entre los profesionales de la salud mental con autorización para ejercer y muy capacitados, con años de experiencia en el estudio de la depresión y ayuda a los pacientes a recuperarse de ella.

Existe todavía determinado estigma asociado con buscar ayuda para los problemas emocionales y mentales, incluyendo la depresión. Lamentablemente, los sentimientos de depresión suelen considerarse como un signo de debilidad antes que una señal de algo que no está equilibrado. El hecho es que las personas con depresión no pueden simplemente reaccionar y sentirse mejor espontáneamente.

Las personas con depresión que no buscan ayuda sufren innecesariamente. Los sentimientos y preocupaciones no expresados, acompañados por una sensación de aislamiento, pueden empeorar la depresión. No está de más insistir en la importancia de obtener atención profesional de calidad.

¿Cómo ayuda la psicoterapia a recuperarse de la depresión a las personas?

Hay varios enfoques en la psicoterapia, incluyendo la terapia cognitiva-conductual, la interpersonal, la psicodinámica y otras clases de terapia, que ayudan a las personas a recuperarse de la depresión. La psicoterapia ofrece la oportunidad de identificar los factores que contribuyen a su depresión y a afrontar eficazmente las causas psicológicas, conductuales, interpersonales y situacionales.

Terapeutas capacitados, como psicólogos autorizados para ejercer, pueden trabajar con personas deprimidas para:

  • Señalar los problemas de la vida que contribuyen a su depresión y ayudarlas a entender qué aspectos de estos problemas pueden ser capaces de resolver o mejorar. Un terapeuta capacitado puede ayudar a los pacientes deprimidos a identificar opciones para el futuro y a fijarse metas realistas que les permita mejorar su bienestar mental y emocional. Los terapeutas también ayudan a las personas a identificar cómo lidiar satisfactoriamente con sentimientos similares, si tuvieron depresión en el pasado.
  • Identificar patrones de pensamiento negativos o distorsionados que contribuyen a sentimientos de desesperanza e indefensión que acompañan a la depresión. Por ejemplo, las personas deprimidas pueden tender a generalizar en exceso, es decir, a pensar en las circunstancias en términos de siempre o nunca. También pueden tomar las cosas de forma personal. Un terapeuta capacitado y competente puede ayudarlas a nutrir una actitud más positiva frente a la vida.
  • Explorar otros pensamientos y conductas conocidos que generan problemas y contribuyen a la depresión. Por ejemplo, los terapeutas pueden ayudar a las personas deprimidas a entender y mejorar patrones de interacción con otras personas que contribuyen a su depresión.
  • Ayudar a las personas a recuperar el control y el placer de la vida. La psicoterapia ayuda a las personas a ver las opciones que tiene, así como a incorporar gradualmente actividades placenteras y satisfactorias nuevamente en sus vidas.

La ocurrencia de un episodio de depresión aumenta en gran medida el riesgo de tener otro. Existen pruebas de que la psicoterapia continua puede disminuir la posibilidad de futuros episodios o al menos reducir su intensidad. A través de la terapia, las personas pueden aprender tácticas para evitar el sufrimiento innecesario de episodios futuros de depresión.

¿En qué otras formas ayudan los terapeutas a las personas deprimidas y a sus seres queridos?

El apoyo y la participación de la familia y amigos puede desempeñar un papel crucial para ayudar a alguien con depresión. Las personas en el sistema de apoyo, pueden ayudar a alentar al ser querido deprimido a seguir el tratamiento y a poner en práctica las técnicas de afrontamiento y tácticas para la resolución de problemas que aprenda mediante la psicoterapia.

Vivir con una persona deprimida puede ser muy difícil y estresante para los familiares y amigos. El dolor de ver a un ser querido con depresión puede provocar sentimientos de indefensión y pérdida. La terapia familiar o de pareja puede resultar beneficiosa para reunir a todas las personas afectadas por la depresión y ayudarlas a aprender formas eficaces de sobrellevarla juntos. Este tipo de psicoterapia también puede brindar una buena oportunidad para que las personas que nunca han tenido depresión, aprendan más al respecto e identifiquen formas constructivas de apoyar a un ser querido que si la tiene.

La depresión puede afectar seriamente la capacidad de una persona para conducirse en situaciones cotidianas. Sin embargo, las perspectivas de una recuperación a largo plazo son muy buenas para quienes buscan ayuda profesional. El trabajar con terapeutas cualificados y experimentados, puede ayudar a las personas con depresión a recuperar el control de sus vidas.

¡Cuida tu salud mental!

Hay muchos motivos por los cuales las personas no buscan ayuda para resolver sos problemas de salud mental. El temor, la pena y la vergüenza impiden con frecuencia que las personas y sus familias hagan algo.

Pablo340A veces ser capaz de buscar ayuda, apoyo y tratamiento profesional que necesita, es una cuestión de cambiar su opinión acerca de la salud mental y de cambiar el modo en que reacciona ante los problemas de salud mental.

Presentamos algunos puntos importantes para tener en cuenta:

  • La salud mental es igual de importante que la salud física. De hecho, las dos están estrechamente relacionadas.
  • Los problemas de salud mental son reales y merecen ser tratados.
  • No es culpa de la persona si tiene problemas de salud mental.
  • No se debe culpar a nadie. Los problemas de salud mental no son signos de debilidad.
  • No son algo de lo que usted pueda salir solo incluso si lo intenta.
  • No importa si es hombre o mujer, está bien pedir ayuda y obtenerla.
  • Hay esperanzas.
Las personas mejoran y se recuperan con ayuda del tratamiento y son capaces de disfrutar de vidas más felices y más sanas.

La Salud mental es la forma en que nuestros pensamientos, sentimientos y conductas afectan nuestra vida. La buena salud mental conduce a una imagen positiva de uno mismo y, a su vez, a relaciones satisfactorias con amigos y otras personas. Tener bienestar mental ayuda a tomar buenas decisiones y afrontar los desafíos de la vida en el hogar, el trabajo o la escuela.

No es extraño que los adolescentes desarrollen problemas de salud mental. Los problemas varían de leves a graves. Lamentablemente, la mayoría de los jóvenes con problemas de salud mental no reciben ningún tipo de tratamiento. Las investigaciones indican que hay tratamientos eficaces que pueden ayudarles.
Si nos rompemos una pierna o tenemos neumonía, no dejariamos de buscar tratamiento. Sin embargo, las personas jóvenes con frecuencia pasan por alto los problemas de salud mental pensando como reaccionarán o que es algo de lo que deben avergonzarse. Esa manera de pensar impide que las personas obtengan la ayuda que necesitan. A veces obtener ayuda es una cuestión de cambiar de opinión.

¿Cómo saber si necesito ayuda?

Los cambios en los sentimientos como, por ejemplo, temor o enfado son una parte normal de la vida. De hecho, aprender sobre los cambios del estado de ánimo, qué los desencadena y cuándo suceden, es importante para conocerse y aprender sobre nosotros mismos.

Hay muchas situaciones como, por ejemplo, un divorcio en la familia o relaciones tensas con amigos, que pueden provocar estrés emocional. Las situaciones difíciles pueden hacer que nos sintamos tristes o con desánimo durante un tiempo. Esto es diferente a tener problemas de salud mental como la depresión. Por ejemplo, las personas jóvenes que tienen depresión suelen experimentar una sensación abrumadora de impotencia y desesperanza durante períodos prolongados. Esta depresión puede conducir a sentimientos de suicidio.

Determinadas experiencias, pensamientos y sentimientos indican la presencia de una diversidad de problemas de salud mental o la necesidad de recibir ayuda. Es importante reconocer las siguientes señales:

  • Encontrar poco o ningún placer en la vida.
  • Sentirse inútil o sumamente culpable.
  • Llorar mucho sin ningún motivo en particular.
  • Aislarse de otras personas.
  • Experimentar ansiedad grave, pánico o miedo.
  • Tener grandes cambios en el estado de ánimo.
  • Experimentar un cambio en los patrones de alimentación o sueño.
  • Tener muy poca energía. Perder el interés en los pasatiempos y las actividades placenteras.
  • Tener demasiada energía, tener problemas para concentrarse o continuar con planes trazados.
  • Irritarse o enojarse con facilidad.
  • Experimentar un ritmo acelerado de pensamientos o agitación.
  • Escuchar voces o ver imágenes que otras personas no experimentan.
  • Creer que los demás se confabulan contra usted.
  • Querer hacerse daño o querer hacérselo a otra persona.

No es fácil detectar estas señales o darse cuenta de lo qué significan. Los profesionales de la salud mental calificados están capacitados para hacer un diagnóstico preciso.
Como regla general: cuanto más tiempo duran las señales, más graves son; y cuanto más interfieren con la vida diaria, mayor es la posibilidad de que sea necesario un tratamiento profesional.

¿Quien me puede ayudar?

A veces las personas no obtienen la ayuda que necesitan porque no sabemos a quién recurrir. Cuando uno no se siente bien, puede resultar difícil seguir los pasos necesarios para mejorar. Pero es importante saber que cuando se trata con problemas emocionales o de salud mental, no debemos hacerlo solo. El proceso de recuperación combina la autoayuda y la complacencia de permitir que los demás lo ayuden. Reconfortar y recibir apoyo, la información, los consejos y el tratamiento profesional son todas formas de ayuda.

Piensa en todas las personas a las que puede recurrir para obtener apoyo. Éstas son personas que se preocupan por usted y pueden ayudarle a sentirse cómodo, son personas que lo escucharán y alentarán, y que pueden coordinar un tratamiento para usted. En otras palabras, busque en su vida personas generosas que puedan ayudarlo.

Estas personas pueden ser:

  • Padres, madres u otros familiares
  • Amigos o amigas
  • Alguien que sea como un padre o una madre para nosotros.
  • Otros adultos cuyos consejos valora, tal vez un maestro o entrenador, o el padre de un buen amigo.

Las investigaciones indican que los hombres son mucho más reacios a buscar y recibir ayuda que las mujeres. Si bien algunas personas pueden tener dificultad recurriendo a personas en las que confían, dar este primer paso es muy importante para obtener ayuda.

Los profesionales de la salud que se especializan en ayudar a personas con problemas de salud mental y a sus familias son psicólogos y psiquiatras. En España, se accede a estos profesionales a través de nuestro médico de cabecera o pediatra en caso de ser menor de edad. La psicoterapiaes a menudo una parte importante del tratamiento de la salud mental a cargo de profesionales cualificados. En otros países existen otras fórmulas para llegar a estos profesionales que pueden ser a través de la escuela o del trabajo social o enfermería comunitaria.

¡Informáte!

Cuanto más conocimiento tiene, más fácil es salir adelante
Internet o las bibliotecas son una excelente fuente de información sobre la salud mental.
Hay muchos sitios web relacionados con la salud y la salud mental. Algunos son de mejor calidad que otros. Es importante saber si la información que aparece en un sitio proviene de fuentes fiables. Hay que ser cauteloso cada vez que se comparte o intercambia información en línea: existe la posibilidad de que no se mantenga en privado. Usa la información para saber, y luego actúa acudiendo a alguna de las personas que te comentamos más arriba.

Nada es peor que nada

Las consecuencias de no obtener ayuda para los problemas de salud mental pueden ser graves. Los trastornos no tratados suelen continuar y empeorar, y pueden generar nuevos problemas. Por ejemplo, una persona que tiene ataques de pánico puede comenzar a beber más alcohol de la cuenta, con la esperanza equivocada de que este la ayudará a aliviar su dolor emocional.

Una recomendación final: para ser un buen amigo o amiga, nunca mantengas en secreto una conversación sobre suicidio

Los amigos suelen confiar entre sí sus problemas. Sin embargo, si un amigo menciona el suicidio, tómelo en serio y busque de inmediato ayuda de un adulto en quien confíe o de un profesional de la salud. Nunca mantenga una conversación sobre suicidio en secreto, incluso si un amigo se lo pide. Es mejor correr el riesgo de perder una amistad que arriesgarse a perder a un amigo para siempre.

En resumen, la buena salud mental depende de nosotros. Si tenemos necesidad de ayuda, no lo dejemos pasar. Los problemas no desaparecen con el tiempo. Al contrario, su tendencia es a agravarse.

Adaptado de APA

Tips para la ansiedad

¿Tienes ansiedad? Te proponemos unos sencillos ejercicios que te pueden ayudar a controlarla. Recuerda, no dejes de pedir ayuda si no puedes con ella. ¡No te hagas el fuerte!

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Tip #1
Escribe todos los pensamientos negativos y repetitivos que te surjan continuamente
Sl reconoces tus pensamientos negativos, podrás manejarlos y tus emociones cambiarán.

Tip #4
Fortalece tu autoestima
Haz una lista de tus cualidades. Usa frases positivas para ti mismo.
Ej : soy valioso, sólo estoy pasando un momento difícil.
Otra frase positiva : hago lo mejor que puedo en todo momento.

Tip #2
Escribe afirmaciones que resten valor a cada uno de tus pensamientos negativos
Hacia donde enfoques tu mente, así serán tus resultados. Cuando los pensamientos negativos que te generen ansiedad aparezcan, respóndeles con afirmaciones positivas.

Tip #5
Haz práctica regular de relajación Entre 15 o 20 minutos.
Haz ejercicio. Puede disminuir la ansiedad hasta por 4 horas.
Recuerda que no eres el director del universo y que muchas cosas externas no dependen de ti.

Tip #3
Mantén tu mente en el presente
Presta atención a tu respiración. En lugar de decirte que estarías bien dentro de unos minutos (futuro), comprende que puedes respirar y relajarte ahora (presente).

Tip #6
Contempla tus preocupaciones de forma objetiva
La mayoría de las cosas terribles que imaginamos nunca suceden.

PSICOLOGÍA DE LA BUENA

Es imposible la salud psicológica, a no ser que lo esencial de la persona sea fundamentalmente aceptado, amado y  respetado por otros y por ella misma.

Abraham Maslow

O quizás debería empezar diciendo ¿qué debe ser? o ¿qué tengo derecho a esperar?, de la terapia psicológica. Para ello les propongo un adaptación de una serie de criterios que recoge Susan Krauss en Psychology Today.. Son doce características o habilidades que del psicólogo Bruce Wampold, que debe poseer el profesional de la psicología para poder asegurar una terapia con garantías a sus pacientes.

  1. Poseer habilidades interpersonales. Debe ser capaz de expresarse bien, ser receptivo y saber escuchar activamente, mostrando calidez y aceptación en terapia. La palabra que resume este punto es empatía.
  2. Inspirar confianza. El buen terapeuta debe inspirar confianza en el paciente. Wampold establece que esto se suele determinar en los primeros segundos de la relación terapéutica.
  3. Abierto a establecer alianzas. Uno de los mejores predictores de un buen resultado en terapia es la capacidad que tenga el profesional de hacer sentir que este es un trabajo en equipo, sin jerarquías.
  4. Saber explicarse. Cuando alguien viene a terapia quiere saber lo que le ocurre y porque. Un terapeuta efectivo debe ser capaz de explicárselo, sea cuál sea el paciente
  5. Compromiso. El terapeuta debe proponer un plan de tratamiento consistente y aceptable. Esto no quiere decir rígido. Es un plan de trabajo que podrá ir modificándose, si lo estiman adecuado, las dos partes.
  6. Seguridad. Es el siguiente paso a la confianza. El buen psicólogo debe hacer sentir al paciente que sabe lo que hace. Y la mejor forma de conseguirlo es haciendo que el paciente sepa por donde va su terapia en cada momento.
  7. Interés. Puede parecer obvio, pero esto es un camino de ida y vuelta. Y el terapeuta debe, en todo momento, ser consciente de cómo se está sintiendo su paciente con el tratamiento.
  8. Flexibilidad. Debe ser capaz de adaptar la terapia al paciente y no mostrar un esquema rígido que obligue al mismo a “encajar” en un determinado modelo o paquete de tratamiento.
  9. Optimismo. Ir a un psicólogo o psicóloga que no sea capaz de inspirar cierto grado de esperanza y optimismo sobre el tratamiento y posibilidades de mejora, no parece tener mucho sentido. No se trata de algo fuera de la realidad. Se trata de expresar el convencimiento de la capacidad de avance que tiene la persona a la que estamos ayudando.
  10. Sensibilidad con nuestros valores y creencias. El profesional no debe poner en cuestión nuestros valores culturales o religiosos. Si estos se entrelazan con el objeto de la terapia, hay que hacerlo saber, amablemente, al paciente. Siempre será el que deba tomar la decisión de examinarlos.
  11. El buen terapeuta separa sus problemas de los de sus clientes. Esto no quiere decir que no le afecten, quiere decir que los observa y es consciente de su reacción empática hacia ellos. Pero no se identifica con ellos. Esto deshabilitaría el necesario distanciamiento que exige un tratamiento psicológico.
  12. Actualización. El profesional de la psicología debe estar al tanto de los avances en técnicas y propuestas de tratamiento de su área de especialización. Es algo que se incluye en el necesario compromiso con la profesión e implica el reciclaje y formación en nuestra materia.

El resultado de una terapia depende de muchos factores, pero los estudios realizados sobre la efectividad de la misma han mostrado la relevancia de estas doce cualidades en unos buenos resultados. La atención psicológica puede producirse en diferentes situaciones, desde terapia de parejas hasta evaluación de puestos de trabajo. En ocasiones, alguna de estas cualidades es difícil de conseguir, debido a la brevedad de la intervención o las circunstancias en las que se producen. Una entrevista de trabajo o una intervención en catástrofes pueden ser un ejemplo de esto, pero ser consciente de ellas puede guiarnos para saber si estamos recibiendo el mejor tratamiento.

¡MEJOR CON PSICOTERAPIA!

Si tu única herramienta es un martillo,

tiendes a tratar cada problema como si fuera un clavo

Abraham Maslow

En un mundo en el que las compañías farmacéuticas nos bombardean constantemente con propuestas de medicamentos para todo, desde la ansiedad hasta la falta de apetito, es muy sencillo hacer descansar toda la responsabilidad de nuestros males en pastillas.

Pero lo que parece evidente, y confirmado por estudios independientes, es que no son la panacea. Pueden ayudar en casos particulares, desde luego, pero su prescripción debe ser muy particular y específica para cada tipo de paciente y dolencia.

Cuando nos introducimos en el campo de la salud mental, el escenario se complica aún más. A la dificultad de diagnosticar muchos trastornos, sus orígenes, o su impacto, se une el cierto estigma social que todavía los acompaña. Aunque parece que podemos admitir abiertamente, hasta cierto punto, que tenemos un trastorno de ansiedad o una leve depresión, cuando los cuadros se complican, la persona que lo sufre puede llegar a sentirse verdaderamente sola.

Y este es un magnífico caldo de cultivo para caer en la utilización de medicación para enmascarar los problemas, incluso sin prescripción médica. En el caso particular de la depresión leve o moderada, como señala Susan Krauss en Psychology Today, su efectividad es prácticamente nula. Y lo que es peor, sus efectos colaterales e interacciones con otros fármacos pueden provocar que los síntomas psicológicos empeoren y lleguen a causar serios problemas de salud.

Y por si fuera poco, la mayoría de estos productos que se supone tratan trastornos psicológicos, son prescritos por profesionales de atención primaria, con una presión asistencial inasumible y con apenas cinco minutos para poder atender a un paciente. Pretender que haga además una somera evaluación del estado anímico del paciente, por mucha preparación o voluntad que pueda tener, es una verdadera temeridad. ¡Que lamentablemente ocurre a diario!

Lo más curioso es que, además, esta prescripción indiscriminada no es más barata que la psicoterapia. No en vano nos llevan bombardeando con el costo farmacéutico desde hace unos cuantos años. Y los datos de uso de antidepresivos no paran de aumentar.

Citas24d.002En España ya son millones, y cada vez más. El consumo en España ha aumentado más del doble en 10 años, según un informe publicado por la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE) y que recoge el Huffington Post.

España está por encima de la media en consumo de estos medicamentos y es el séptimo país de la Unión Europea que más consume y ocupa el décimo lugar entre los 23 analizados. Según los datos del informe Panorama de la salud, la dosis media diaria era en 2011 de 64 por cada 1.000 adultos, más del doble que en el año 2000 (cuando era del 28,2).

La terapia psicológica es mucho más barata y efectiva para la mayoría de los problemas que nos pueden llevar a buscar tratamiento. De hecho la estimación de efectividad de la misma, basada en cientos de estudios, la sitúan en torno al 75-80%. Son números impresionantes, especialmente si consideramos el impacto positivo que tendrá en nuestra capacidad para manejar nuestra propia salud mental.

En una próxima entrega recogeremos los criterios que debe recoger una terapia psicológica para que sea efectiva. Por hoy les dejo con la importancia de comprobar la acreditación del profesional al que acudan y, en el caso de España, su pertenencia al Colegio de Psicología correspondiente. La garantía de que este proceso se conduce de la mejor forma posible la debe proporcionar el psicólogo o psicóloga al que acuden.

La psicoterapia es, a medio y largo plazo, un sistema que empodera a la persona. La deja de considerar como “paciente”, a la espera pasiva de una solución, y lo hace partícipe y protagonista de su propio proceso de curación.