Arrogancia

Somos la memoria que tenemos y la responsabilidad que asumimos, sin memoria no existimos y sin responsabilidad quizá no merezcamos existir
José Saramago

La arrogancia es una de las manifestaciones más comunes del ego. Especialmente habitual en quienes ostentan una responsabilidad pública y, cuando deben asumir la misma, buscan todos los argumentos posibles para evadirse de ella.

En España y en muchos otros países, los ejemplos de esta expresión máxima del egoísmo, los experimentamos casi a diario. Vemos como quienes gestionan las más diversas áreas de lo público, no solo parecen incapaces de hacerlo, sino que además buscan todas las argucias posibles para escurrir el bulto, en ocasiones con actitudes o razonamientos difícilmente asumibles, por quienes sufren las consecuencias de su incompetencia.

Este fenómeno tiene un efecto directo en los ciudadanos -o al menos debería ser así-, que supone una pérdida de confianza, o lo que puede ser peor, una sensación de indefensión.

En situaciones en las que esperaríamos que quienes deben hacerlo, asumiesen su trabajo y su responsabilidad, nos encontramos con que parecen más interesados en quitarse de encima lo uno y lo otro.

Se busca que la culpa recaiga en la víctima, sean personas que pierden su casa, sus ahorros o se ven sorprendidos por las inclemencias del tiempo, viendo en riesgo su vida.

Todo sea por no admitir errores, mala planificación o incapacidad. Se hace muy complicado confiar, cuando esto ocurre, en quienes actúan de esta forma.

Es una de la características más detestables del poder. La que consigue que quien lo detenta, se distancie de su propia humanidad. Y, sin el menor rubor, intente justificar lo injustificable. Y su máxima expresión es, precisamente, la arrogancia.

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Depresión oculta

Sufrir de depresión es algo que nos puede pasar a cualquiera de nosotros, no tenemos que tener cierta edad o ciertas situaciones pasándonos en la vida para poder caer en este sentimiento tan confuso. Desgraciadamente, muchas veces callamos lo que sentimos por diversas razones pero sobre todo por vergüenza a ser humillados y juzgados. Doug Leddin hizo un vídeo contándonos su historia y pidiendo a otros que no tengan miedo de contarlo.

Gracias a upsocl.com por traducirlo ¡no dejes de visitar su página!

¿Quien tiene la culpa?

El mayor día de tu vida y la mía es cuando tomamos responsabilidad de nuestras actitudes. Ese es el día en que realmente crecemos
John C. Maxwell

La forma en que afrontemos una situación difícil, de la naturaleza que sea, nos define. Podemos estar toda nuestra vida hablando sobre actitudes y, de repente, encontrarnos con la verdad cara a cara.

En ese momento es donde descubrimos que de mucho que de lo que ocurre a nuestro alrededor podemos ser, en parte, responsables. Y si no lo somos, podemos serlo. Es lo que realmente puede marcar la diferencia.

Lo más sencillo es decir que no podemos hacer nada y apartarnos a un lado. Culpar a otros, al nivel que sea, de todo lo que va mal y quedarnos tan tranquilos. Es una actitud que practican muchos y que, suele ser fuente de la mayoría de nuestras frustraciones.

Porque cuando bajamos los brazos o apartamos la mirada estamos poniendo nuestra independencia y criterio en manos de otros, los que creemos que tienen la culpa de todo. Y esto les confirma lo que creen saber. Que eres manipulable y que van a poder hacer lo que quieran. Sin que tu digas nada.

Se llama indefensión y es un proceso que nos lleva a una vida de dependencia emocional en la que, nada de lo que hagamos, podrá cambiarlo.

¿Nada? ¡Qué va! Estoy cayendo en lo mismo que les comento. Siempre se puede cambiar la forma en que afrontamos nuestra vida. Cambiar nuestra actitud y pasar a tomar nuestras propias decisiones y manifestar aquello que pensamos que es justo o no.

Creanme, es genial. Puede que al principio nos cueste, no nos educan para ello. Puede que salir de esa “zona de confort” acolchada sea difícil en sus primeros pasos pero se puede conseguir.
Es ese el momento en que dejas de culpar y empiezas a actuar. Asumiendo la responsabilidad de lo que puedes y comprometiéndote con lo que crees que vale la pena.

Y tu ¿vas a seguir culpando a los demás?

¿QUÉ VA A PASAR?

La búsqueda de la certeza bloquea la exploración del significado. La incertidumbre es lo que nos empuja a desvelar nuestros poderes.

Erich Fromm

La vida tiene estas cosas. Durante muchos períodos, te levantas sabiendo lo que vas a hacer en el día. Tienes tu rutina y todo va bien. El futuro es cierto.

De pronto esto no es así. Todo cambia y antes de que te des cuenta las cosas ya no son como antes. No sabes como va a acabar esto. Pierdes tus certezas y debes vivir durante un tiempo sin conocer lo que el futuro cercano te va a deparar.

¿A qué les resulta familiar?

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Pasamos de tener todo “bajo control” a que sean las circunstancias las que parecen estar gobernando nuestra vida. Nos hacemos preguntas del tipo ¿Qué va a pasar? ¿Qué va a ser de mi? Son preguntas importantes y, al menos durante un tiempo, somos incapaces de contestarlas. Debemos aprender a vivir con incertidumbre.

Y ¿como podemos hacerlo?

Escucha tu ansiedad. Lo peor que puedes hacer es ignorar como te sientes. Si estás triste o preocupado, mejor ponlo en primer plano. Es la única forma de abordarlo. Es traer a la realidad algo que, si dejas en tu interior, te entristecerá. Hablarlo con tu pareja, con un buen amig@ o buscar ayuda profesional son buenas opciones en esos momentos.

Expresarlo ayuda a que entiendas tu ansiedad. Y cuando conoces y racionalizas tus pensamientos y miedos, podrás ponerlos en la perspectiva adecuada.

Imagina lo peor. Puede parecer contraproducente, desde luego. Pero, en ocasiones llevar nuestros miedos hasta el extremo, nos puede ayudar a entender lo que tememos. Nos obligamos a ir paso a paso hasta que llegamos al punto que más tememos. De esta forma estamos consiguiendo imaginar todas las posibilidades e, inconscientemente, volvemos a controlar la situación.

A medida que vas trabajando en estos campos de incertidumbre, irás encontrando que consigues abordar situaciones que no pensabas poder afrontar. Estarás encontrando que eres más fuerte de lo que pensabas. A fuerza de caminar por un sendero desconocido, lo haces tuyo, familiar. Aprenderás a encontrar aquello que puedes manejar. Y en ocasiones, descubrirás que una situación que, en principio, te parecía totalmente inabordable, ya no lo es.

Es en ese momento cuando entenderás aquello que habrás leído en muchas ocasiones. Has convertido tus debilidades en retos, y eso te hace fuerte. Los obstáculos no tienen porque pararte. Puede que te estén guiando hacia algo mejor de lo que tenías.