Nosotros Mismos

A menudo las personas dicen que aún no se han encontrado a sí mismas. Pero el sí mismo no es algo que uno encuentra, sino algo que uno crea.

Thomas Szasz

Nos podemos pasar toda la vida buscándonos. Y aún así no encontrarnos. Lo cierto es que, más allá de este repetido concepto, que podemos encontrar en muchos manuales de filosofía, libros de autoayuda y superación personal, llegar a comprender que puede significar para cada uno de nosotros, no es algo sencillo.

Quizás esto ocurra porque, desde que nacemos, nos van clasificando según diversas etiquetas. Algunas pueden tener sentido e incluso ser necesarias. Otras, simplemente, pueden ser una losa para descubrir nuestra propia identidad. No podemos definir, en un principio, según una serie cánones establecidos, que hacen referencia a nuestro género, nuestra raza, procedencia … Pero, en la medida en que permitamos que éstas características circunstanciales condicionen nuestra existencia, nos estaremos alejando de nuestro propio yo.

Conocernos es el trabajo de toda una vida. Y no es algo fácil. Especialmente porque implica esfuerzo y compasión. Lo primero, necesario para no caer en la trampa de identificarnos por comodidad con aquello que viene preestablecido por la sociedad o por cualquier grupo o persona. Lo segundo, porque es una tarea solitaria y paciente en la que podemos encontrar algunas cosas que no nos gustan y que deberemos observar con ecuanimidad, para poder cambiarlas.

Cada persona es genuina. Y cuanto más nos acercamos al reconocimiento y aceptación de nosotros mismos, más felices seremos. Hacerlo consigue que no nos sintamos desubicados continuamente, insatisfechos por no estar cubriendo alguna expectativa que se nos supone. Nos permite discernir con claridad que es lo que nos define y, por encima de todo, reconocer nuestro propio camino.

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Mi Identidad

Importa mucho más lo que tú piensas
de ti mismo que lo que los otros piensen de ti.
Lucio Anneo Séneca

Emplear nuestro tiempo y esfuerzo, para negar lo que no somos, es una pérdida de tiempo. Pero, sin embargo, lo hacemos. Nuestra preocupación por las apariencias, nos atenaza y, lo que es peor, nos separa de nuestra propia identidad.

¿Y esto porque ocurre? Muy sencillo. Al estar pendientes de lo que dicen de nosotros otras personas, es como si tuviésemos que salir de nuestro propio camino pudiendo ser, que no volvamos a encontrarlo. Si empleamos esta energía que debería estar destinada a conocernos, a profundizar en nosotros, en todo lo contrario, nos distraemos.

maxresdefaultPero ¿Cómo podemos cambiar esta forma de actuar? No es sencillo. Vivimos en una sociedad en que nuestra reputación juega un importante papel. Y cualquier opinión que la pueda afectar, puede llegar a causarnos daño. Pero caer esclavos de este juego puede resultar aún peor. 
 Puestos a tomar una decisión creo que el punto en el cual empieces a cambiar tu vida y mejorarla, será aquél en que seas libre de lo qué digan o piensen los demás. Cuando estás por encima de eso empiezas a ser mucho más independiente y más feliz, empiezas a hacer lo que realmente siempre has deseado o te gusta. Y es, en ese momento, en que tu reputación depende de ti, y no lo de lo que digan los demás de tí, cuando empezarás a aceptarte y a vivir la vida que tu quieres.

Como ya hemos comentado en alguna otra ocasión, no es fácil hacerlo. Pero resulta imprescindible si queremos construir nuestra propia existencia. Un sencillo ejercicio para conseguirlo es simplemente, parar. Detenerte y pensar ¿quiero hacer esto? Si no es así, si no sientes que tenga nada que ver contigo, simplemente ignóralo. Dedica esas energías de negación a algo más productivo y que te haga sentir más feliz.

 

 

ESE NO SOY YO

Importa mucho más lo que tú piensas
de ti mismo que lo que los otros piensen de ti.
Lucio Anneo Séneca

Emplear nuestro tiempo y esfuerzo, para negar lo que no somos, es una pérdida de tiempo. Pero, sin embargo, lo hacemos. Nuestra preocupación por las apariencias, nos atenaza y, lo que es peor, nos separa de nuestra propia identidad.

¿Y esto porque ocurre? Muy sencillo. Al estar pendientes de lo que dicen de nosotros otras personas, es como si tuviésemos que salir de nuestro propio camino pudiendo ser, que no volvamos a encontrarlo. Si empleamos esta energía que debería estar destinada a conocernos, a profundizar en nosotros, en todo lo contrario, nos distraemos.

Screen Shot 2013-09-30 at 9.28.04 PMPero ¿Cómo podemos cambiar esta forma de actuar? No es sencillo. Vivimos en una sociedad en que nuestra reputación juega un importante papel. Y cualquier opinión que la pueda afectar, puede llegar a causarnos daño. Pero caer esclavos de este juego puede resultar aún peor. 
 Puestos a tomar una decisión creo que el punto en el cual empieces a cambiar tu vida y mejorarla, será aquél en que seas libre de lo qué digan o piensen los demás. Cuando estás por encima de eso empiezas a ser mucho más independiente y más feliz, empiezas a hacer lo que realmente siempre has deseado o te gusta. Y es, en ese momento, en que tu reputación depende de tí, y no lo de lo que digan los demás de tí, cuando empezarás a aceptarte y a vivir la vida que tu quieres.

Como ya hemos comentado en alguna otra ocasión, no es fácil hacerlo. Pero resulta imprescindible si queremos construir nuestra propia existencia. Un sencillo ejercicio para conseguirlo es simplemente, parar. Detenerte y pensar ¿quiero hacer esto? Si no es así, si no sientes que tenga nada que ver contigo, simplemente ignóralo. Dedica esas energías de negación a algo más productivo y que te haga sentir más feliz.