Lo que practicamos se fortaleca

En esta charla TED, Shauna Shapiro nos muestra como el mindfulness, puede cambiarnos, puede cambiar nuestro cerebro, nuestra forma de procesar. La practica refuerza nuestro cambio.

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¿Qué hay detrás de una sonrisa?

¿Cómo funciona el cerebro empático?

Un video muy interesante de la Universidad de Navarra

 

El cerebro adicto

Un vídeo divulgativo de la Universidad de Navarra sobre lo que ocurre en el cerebro cuando aprendemos a ser adictos.

1. La adicción es un aprendizaje con recompensa que se hace patológico y acaba arruinando el proyecto de vida de la persona afectada y de quienes le rodean.

2. En este proceso juegan un papel fundamental tanto la liberación de dopamina como nuestra memoria

3. Quienes sufren la adicción no deciden, sino que se encuentran obligados a consumir.

4. La mayoría de las conductas adictivas comienzan en la adolescencia, cuando los sistemas de recompensa y memoria emocional no están ajustados.

5. El convencimiento de tener el destino de uno mismo en las propias manos, superar una crisis, y no estar solo, suponen una buena prevención para no caer en la destructiva red de las dependencias y adicciones

¿Cómo romper un mal habito?

¿Podemos romper los malos hábitos si nos interesamos más por ellos? El psiquiatra Judson Brewer estudia la relación entre la atención y la adicción, desde fumar a comer en exceso a todo lo que hacemos a pesar de que sabemos que es malo para nosotros. Aprende más sobre el mecanismo de desarrollo de hábitos y descubre una táctica simple pero profunda que podría ayudarte a vencer tu próximo deseo de fumar, de comer compulsivamente o de ver un mensaje de texto mientras conduces.

La esperanza del Alzheimer

La enfermedad de Alzheimer no es envejecimiento normal y podemos curarla

Más de 40 millones de personas en el mundo sufren de la enfermedad de Alzheimer, y se espera que ese número aumente drásticamente en los próximos años. No obstante, no se ha hecho ningún verdadero progreso en la lucha contra la enfermedad desde su clasificación hace más de 100 años. El científico Samuel Cohen comparte un nuevo avance en la investigación del Alzheimer de su laboratorio, así como un mensaje de esperanza. “El Alzheimer es una enfermedad”, dice Cohen, “y podemos curarla”.

El descubrimiento abre el camino a que millones de personas puedan acceder en un futuro no muy lejano a un tratamiento que prevenga la demencia.

Investigadores de la Universidad de Cambridge han encontrado una molécula de origen natural que puede ralentizar la formación de placas en el cerebro. Las placas amiloides están estrechamente asociadas con la disminución de la memoria y otros síntomas de Alzheimer.

El descubrimiento plantea la posibilidad de un tratamiento que podría tomarse de forma rutinaria al alcanzar la mediana edad para detener la demencia.

El autor principal, el Dr. Samuel Cohen dijo que “este es el punto de partida para encontrar un medicamento que detenga la enfermedad de Alzheimer. Podría usarse cuando aparecen los primeros síntomas. Sin embargo, otro posible enfoque es que la gente lo tomara como un medicamento preventivo.

La investigación, publicada en la revista Nature Structural and Molecular Biology, es el primero en revelar cómo la molécula específica puede retardar la formación de placas en el cerebro.

Las placas amiloideas se crean cuando las fibrillas (pequeños hilos tóxicos de proteína) se envuelven alrededor de las células nerviosas en el cerebro y forman grumos que los científicos creen que interfieren con las funciones del cerebro.

Los investigadores de Cambridge, que trabajaron con colaboradores de Suecia y Estonia, encontraron que las moléculas de Brichos -(parte de una familia de proteínas que ocurren naturalmente en los pulmones humanos) pueden retrasar el proceso.

Como mantener en forma nuestro cerebro

Los cambios fisiológicos asociados a la edad, a los malos hábitos y a los estilos de vida inadecuados, provocan un deterioro físico, pero también cognitivo a nivel del Sistema Nervioso Central. A medida que vamos envejeciendo, la memoria, concentración, la capacidad racional, comienzan a disminuir.

Cada vez vivimos más, pero nuestro cerebro no tenía previsto una vida tan larga. Hoy aún desconocemos cómo evitar la demencia. Pero sabemos algo crucial: es posible retrasar el deterioro y los síntomas de la enfermedad; pero hay que trabajar en ello incluso cuando aún faltan décadas para que el deterioro nos condicione la vida. Tal vez le interese cómo hacerlo. A continuación, exponemos algunas de las recomendaciones más avaladas por la investigación.

Trate de mantener el cerebro activo. La investigación lo ha dejado claro. Para evitar el deterioro cognitivo lo mejor que podemos hacer es no quedarnos sentados. Es conveniente tratar de salir y movernos; es fundamental enfrentarse a novedades y retos; intentar aprender cosas nuevas: idiomas, bricolaje… Está ampliamente demostrado que este tipo de actividades favorece la creación de nuevas conexiones neuronales y las mantiene activas.

Realizar ejercicios mentales para mantener al cerebro en estado de alerta óptimo. Los ejercicios incrementan la atención a corto plazo y aceleran los procesos para asimilar información.

Hacer ejercicio estimula es cuerpo y la mente. Estudios han demostrado que el procesamiento cerebral se vuelve más eficaz con la actividad física, pues incrementa la cantidad de sangre que riega el cerebro y estimula la generación de nuevos vasos sanguíneos y conexiones nerviosas.

La falta de líquidos, de sueño o el estrés excesivo influyen en el rendimiento intelectual. El sueño profundo y reparador  nos permite asimilar mejor lo aprendido.

En resumen. Tu cerebro puede deteriorarse con la edad o por la incidencia de alguna enfermedad, como el alzheimer o la demencia. Una buena prevención forma parte esencial de la prevención y mantenimiento de un cerebro activo. A todas las edades.

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Felicidad: Datos

Todos hablamos sobre ella, pero poco sabemos de sus antecedentes. En esta completa infografía podemos ver algunos de los datos que nos pueden ayudar a construir el edificio de la felicidad.

Infografía

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¿Conoces tu cerebro?

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¿Qué le gusta?

1. Objetivos concretos

En cuanto te propongas un objetivo concreto o una tarea exacta, empezarán los milagros. Encontrarás recursos económicos, oportunidades y tiempo para lograrlo. Si al formular tu tarea principal puedes fraccionarla en partes más pequeñas, y poco a poco empiezas a dar un paso adelante hacia tu objetivo, ningún problema podrá resistir ante ti.

2. Emociones positivas

Nos estimulan a la acción. Empieza por buscar sencillas alegrías de la vida, y tu cerebro se sentirá estimulado, empezará a liberar al organismo mayores dosis de endorfinas, es decir, hormonas de placer, por lo tanto, experimentaremos aún más emociones positivas que aumentarán tu productividad. Los seres humanos tendemos a buscar la alegría, así es como funciona nuestro instinto de conservación.

3. Movimiento y aire libre

Las actividades al aire libre saturan de oxígeno nuestra sangre y lo llevan más rápidamente a las células del cerebro, se mejora el proceso de oxidación y el metabolismo, y como resultado, se libera la energía que tanto necesitamos. Nuestro cerebro nos obliga a ser más activos para protegerse a sí mismo y a nosotros también.

4. Comida sencilla en cantidades moderadas

La comida sencilla es más fácil de obtener, cocinar y digerir. Especialmente son saludables los caldos. Tu cerebro te dice (si tan solo quisieras escucharlo): «Amigo, el 50% de toda la energía recibida se destina a la visión, el 40% a la digestión y la desinfección de las toxinas alimenticias, y solamente un 10% queda para el movimiento, funcionamiento del sistema nervioso y la lucha contra miles de millones de microbios. Si te la pasas comiendo todo el tiempo, ¿cuándo tendrás tiempo de pensar?».

5. Sueño y descanso

El cerebro, como todo el organismo del ser humano, necesita un buen descanso, sobre todo, un sueño de calidad. Antes de que te vayas a dormir, puedes darle un comando al cerebro: quiero y necesito tener un sueño agradable. Verás cómo todas las impresiones negativas del día simplemente se eliminarán con el sistema de autoprotección nocturna del cerebro.

6. Adaptación

Nuestro cerebro no puede adaptarse al instante a cualquier tipo de cambios bruscos, por lo tanto, empieza cualquier actividad poco a poco, tranquilamente, acostumbrándose a ella. Al hacer cada día lo más que puedas, alcanzarás lo imposible. Los hábitos de estudiar y trabajar no aparecen en un día de la nada, para ello, necesitas ser constante en tus esfuerzos. No existen resultados instantáneos. No por nada existe la expresión: «todo a su tiempo».

7. Libertad

A nuestro cerebro le gusta sentirse libre de miedos y estereotipos. Le encanta la libertad de no tener miedo a pensar a tu manera, a defender tu forma de ser, tu aspecto físico, a tus seres queridos. No culpar todo el mundo porque no entienden lo único e inolvidable que eres. Y aceptar que los demás no tengan las mismas convicciones, estilo de vida o pensamientos que tú.

8. Creatividad

Este es el pasatiempo favorito del cerebro. Un enfoque creativo en cualquier actividad científica permite salir con nuevas ideas ingeniosas y realizarlas a continuación. En el arte, la creatividad unifica a las personas: un escritor al compartir su vida, sus sentimientos y al describir a las demás personas muestra que no estamos solos en nuestras penas.

9. División, comunicación y abrazos

La vida es una constante división de las células y un interminable intercambio de información. Si estudias bien cómo se comportan las neuronas, verás que siempre «se abrazan» al tocarse con dendritas una a la otra, intercambian la energía (los impulsos nerviosos) y la información sobre todo (mediante los compuestos bioquímicos). Por lo tanto, compartir emociones, experiencias, conocimiento y sentimientos, no es malo. Al contrario, hay que procurar buscar más comunicación con el mundo exterior y hacer nuevos amigos.. A nuestro cerebro le encanta eso.

¿Qué no le gusta?

1. Miedo

Cuando sentimos miedo, el instinto de autoprotección nos gana, y aquellas áreas de nuestro cerebro que responden por la creatividad se deshabilitan. De hecho, nos quedamos «paralizados» y sin poder pensar claramente.

2. Fuertes emociones de cualquier tipo

Las emociones fuertes frenan drásticamente la habilidad reflexiva de nuestro cerebro. Tanto una gran alegría como una gran pena pueden privarnos por un tiempo de la habilidad de pensar.

3. Oscuridad y soledad

A nuestro cerebro ambas le caen mal porque ponen en marcha el instinto de conservación. Las emociones negativas se sienten aún más libres cuando nuestro cerebro está indefenso: la oscuridad puede ocultar a un enemigo; y como seres sociables de naturaleza, sentimos miedo y peligro al quedarnos solos. Sin embargo, la soledad nos afectará de manera positiva si tan solo la vemos como un aislamiento voluntario. No olvides que tal vez solo seas una persona en este mundo, pero para alguien tú eres todo el mundo.

4. Estereotipos

El cerebro crea estereotipos pero también lucha contra ellos porque quiere ser único. Los estereotipos y clichés arruinan nuestras relaciones con las personas cuando aquellas se comportan en contra de nuestros estereotipos. No temas renunciar a tus viejas percepciones de ciertas personas. Crea nuevos estereotipos tomando en cuenta nuevos datos. Permite a la gente cambiar y ser diferente.

Fuente: megamozg
Adaptación de un texto de Genial.guru

El tamaño … ¡del cerebro!

Las mentes brillantes manejan ideas; las mentes corrientes hablan de actualidades; las mentes mediocres hablan de los demás
Anónimo

Imagina que medimos el cuerpo y el cerebro de todos los primates de la tierra. Gorilas, chimpancés o lémures serían algunos de nuestros primos que estarían en la lista. La segunda parte de nuestro experimento consistiría en compararlo con la media del cerebro humano. Si fuera una cuestión de peso, los gorilas deberían tener un cerebro bastante más grande que el nuestro. Pero no es así.

Por supuesto, deducimos que nuestro cerebro es mucho más complejo, por eso tenemos el lenguaje, las emociones, la organización social o la creatividad. ¡Nuestro cerebro es más grande!

Pero este argumento se desmorona si tratásemos de hablar, por ejemplo, con un elefante. Su cerebro es tres veces mayor que el nuestro. ¡Ah! Pero no es un primate, podríamos argumentar. Este cálculo solo es válido si lo hacemos dentro de una misma especie.

De acuerdo, pero, ¿y si rizamos todavía más el rizo? El cerebro de los hombres es, de media, 100 gramos mayor que el de la mujer y el de los asiáticos es más grande que el de los occidentales. Uf, ahora nos estamos metiendo en arenas movedizas, como comenta J. Dean, ¡somos unos racistas y unos sexistas!

Afortunadamente, la ciencia viene en nuestra ayuda.

El neurocientífico David P. Carey, que llevó a cabo una extensa revisión de la investigación relacionada con este tema en particular, no encontró prácticamente ninguna evidencia que sustentase la idea de una mayor capacidad cognitiva asociada a un mayor tamaño del cerebro. Carey va más allá, manifestando que la posibilidad de inferir la capacidad de razonamiento de un cerebro observando su tamaño, forma, o cualquier otro dato que nos pueda aportar el escáner cerebral más sofisticado que podamos imaginar, está muy lejos de ser posible.

Esta aseveración sobre las medidas de la capacidad de razonamiento que tiene nuestro cerebro me trae a la mente la conocida respuesta de la famosa pregunta: ¿Qué es la inteligencia?

Aquello que miden los tests de inteligencia. Respuesta que saca de sus casillas a los psicometristas, pero pone en duda la relatividad de las medidas, incluso las pruebas de inteligencia, como un indicador universal de la capacidad mental de una persona.

Lo sé, podemos estar tirando piedras a nuestro tejado, pero lo cierto es que a fecha de hoy, lo único que podemos afirmar es que el volumen del cerebro no predice la inteligencia humana y que los tests de inteligencia miden aquello para lo que se les diseña.

En conclusión, nos podemos quedar con la sabiduría popular:

“No es el tamaño, es lo que sabes hacer con lo que tienes”