¡NO SON ADULTOS!

Leí está carta en internet. Me hizo saltar las lágrimas. Lo reconozco. No pierdan la oportunidad de revivir la niñez a través de sus hij@s.  Observen como lo hacen l@s abuel@s. Cuando sean conscientes ya habrán dejado de ser niñ@s.

Carta a mi HIJO

Era una mañana como cualquier otra.
Yo como siempre, me encontraba de mal humor.
Te regañe porque te estabas tardando demasiado en desayunar
Te grite porque no parabas de jugar con los cubiertos
Y te reprendí porque masticabas con la boca abierta.

Comenzaste a refunfuñar y entonces derramaste la leche sobre tu ropa.
Furioso te levante del cabello y te empuje violentamente para que fueras a cambiarte de inmediato.
Camino a la escuela no hablaste.
Sentado en el asiento llevabas la mirada perdida.
Te despediste de mi tímidamente y yo solo te advertí que no te portaras mal.

Por la tarde, cuando regrese a casa después de un día mucho trabajo, te encontré jugando en el jardín.
Llevabas puestos los pantalones nuevos y estabas sucio y mojado.
Frente a tus amiguitos te dije que debías cuidar la ropa, los zapatos, que parecía no interesarte mucho el sacrificio de tus padres para vestirte.
Te hice entrar a la casa para que te cambiaras la ropa y mientras caminabas delante de mi te indique que caminaras agachado.

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Al poco rato mi ira empezó a apagarse.
Me di cuenta que había exagerado mi postura y tuve el deseo de bajar para darte una caricia, pero no pude.
¿Como podría un padre, después de tal escena de indignación, mostrarse sumiso y arrepentido?

Luego escuche unos golpecitos en la puerta en la puerta.
Abriste muy despacio y te detuviste indeciso en el umbral de la habitación.
Te mire con seriedad y pregunté.., ¿te vas a dormir?, vienes a despedirte? No contestaste, caminaste lentamente con tus pequeños pasitos sin que me lo esperara, aceleraste tu andar para echarte en mis brazos cariñosamente.

Te abrace y con un nudo en la garganta percibí la ligereza de tu delgado cuerpecito.
Tus manitas rodearon fuertemente mi cuello y me diste un beso suavemente en la mejilla.
Sentí que mi alma se quebrantaba.
Hasta mañana papi me dijiste.
Que es lo que estaba haciendo?
Porque me desesperaba tan fácilmente?
Me había acostumbrado a tratarte como una persona adulta, a exigirte como si fueras igual a mi y ciertamente no eras igual.
Tu tenias unas cualidades de las que yo carecía: eras legitimo, puro, bueno y sobre todo, sabias demostrar amor.
¿Porque me costaba tanto trabajo?
¿Porque tenia el habito de estar siempre enfadado?
¿Que es lo que me estaba aburriendo?.
¿Yo también fui niño.
¿Cuando comencé a contaminarme?

Después de un rato entre a tu habitación y encendí una lámpara con cuidado mientras dormías profundamente.
Tu hermoso rostro estaba ruborizado, tu boca entre abierta, tu frente húmeda , tu aspecto indefenso como el de un bebe.
Me incline para rozar con mis labios tu mejilla, respire tu aroma limpio y dulce.
No pude contener el sollozo y cerré los ojos.

Una de mis lagrimas cayo en tu piel.
No te enfadaste, me puse de rodillas y te pedí perdón en silencio.
Te cubrí cuidadosamente con las sabanas y salí de la habitación.

Si eres hijo algún día sabrás que los padres no somos perfectos, pero sobre todo, ojala te des cuenta de que, pese a todos mis errores,

TE AMO MAS QUE A MI PROPIA VIDA!!!…

Padres y madres sean cuidadosos con sus hijos ámenlos, cuídenlos y respétenlos.

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