¡HAY CONSECUENCIAS!

Las personas grandes nunca comprenden nada por sí solas y es muy aburrido para los niños tener que darles una y otra vez explicaciones.

Antoine De Saint Exupery

 Un reciente estudio sugiere que la pobreza y el estrés en la infancia puede alterar sustancialmente el manejo de las emociones en la edad adulta.

Consecuencias
Fotografía de Adri González Brito @agbfotografo

Un equipo de investigadores de diversas universidades americanas han descubierto que niños con bajos ingresos familiares a la edad de nueve años, presentan un importante aumento de actividad en las áreas cerebrales asociadas al miedo y a otras emociones negativas en la madurez.

 “Nuestros hallazgos sugieren que el estrés causado por crecer en un ambiente de pobreza puede ser un mecanismo subyacente, que explica la relación existente entre las dificultades económicas y cómo funciona tu cerebro como adulto”, resume el investigador jefe de este estudio, K. Luan Phan.

Phan señala que es bien conocido que la pobreza provoca una cascada de factores de riesgo en la infancia para desarrollar problemas físicos y psíquicos en los años adultos. Pero lo que no se conocía hasta ahora era el impacto que podría producir esta deprivación en el funcionamiento cerebral, particularmente en la regulación emocional.

Esta capacidad de regular nuestras emociones proporciona protección contra los efectos psicofísicos del estrés.

Por si a alguien le quedaba alguna duda de las nefastas consecuencias que puede provocar la situación que vivimos en la salud mental, este estudio nos corrobora lo que muchos venimos defendiendo hace tiempo. Invertir en bienestar mental va mucho más allá de costosas campañas publicitarias o de mensajes de recuperación económica. La influencia que el entorno empobrecido al que se están viendo abocadas muchas familias tiene serias secuelas. Y van más allá de las puramente coyunturales. Son efectos en el futuro. Que afectan directamente a la salud mental de los adultos que han vivido la crisis actual de niños.

Van a tener menos mecanismos para afrontar situaciones estresantes, implicarse en innovación o riesgo para mejorar, o simplemente manejar las situaciones cotidianas que pueden requerir una respuesta emocional compleja.

No es tan sencillo. La responsabilidad está en nosotros. Ya que parece que quien la tiene asignada no se da por enterado.

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Comentarios

4 respuestas

  1. Estoy totalmente de acuerdo. El mundo familiar ya de por si a veces complejo y ahora más aún. Niños sanos adultos probablemente sanos. Y sí, menos gastos innecesarios y más interés y puesta en práctica en la salud mental.

    Muchas gracias por el articulo.

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