¡Qué se aburran!

Para llevar una vida feliz es esencial una cierta capacidad de tolerancia al aburrimiento. La vida de los grandes hombres sólo ha sido emocionante durante unos pocos minutos trascendentales. Una generación que no soporta el aburrimiento será una generación de hombres de escasa valía.

Bertrand Russell

Cualquier padre o madre odia oír la letanía, “me aburro”, de nuestros hijos. Se nos dispara un resorte que nos impulsa a buscarles algo que hacer, a llenar su agenda, a que están ocupados. Pero haciendo eso, podemos estar equivocándonos. De hecho, aburrirse tiene un montón de beneficios para los más pequeños. También para los mayores.

En nuestra sociedad occidental de valora la excitación y la ocupación, pero las emociones de baja intensidad que proporcionan la inactividad y observación, son esenciales para la educación de todos nosotros. ¿O no es paradójico que busquemos “momentos de paz” practicando actividades como la meditación o el mindfulness?

Pasear sin objetivo claro, sentarnos a observar el mar u observar la luna por la noche, son algunas de las tareas que podemos hacer -o que hagan-, nuestros niños. Este tipo de actividades que no requieren explicaciones adicionales, –no todo la tiene que tener-, fomentan la creatividad, la imaginación y las ensoñaciones.

Son los momentos en los que pueden viajar a mundos internos fascinantes, inventarse un amigo imaginario o, simplemente hablar consigo mismos. Espacios maravillosos que no necesitan ser “rellenados” y que contribuyen, además al cultivo de la autonomía y el autoconocimiento.

Se que puede resultar difícil entrenarnos para volver a aburrirnos y permitirles a nuestros hijos que lo hagan. Pero gestionando nuestra tendencia ansiosa y, en cierto modo, culpabilidad, lo podremos conseguir.

Parece un buen plan para este verano ¿verdad?

¿Cómo te ha ido hoy en el cole?

Tus hij@s vuelven al cole y nos gustaría saber como les va !todos los días!, pero, invariablemente cuando les preguntamos la respuesta es monosilábica y parecida.

¿Como te ha ido hoy en el cole? Bien, es la respuesta más común

Pero como padres y madres nos gustaría saber mucho más. O, al menos, que nos respondan con una frase entera. L Bloguera de Simple Simon and Company nos propone una lista para tener preparada y así obtener un poco más de No son perfectas, nos comenta, pero por lo menos conseguiremos que contesten con oraciones completas, y algunas pueden dar lugar a conversaciones interesantes, respuestas cómicas o visiones más profundas de lo que nuestros hij@s piensan y sienten acerca de la escuela.

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*Nota: no se trata de hacerlas todas. Elijamos una o dos para preguntar cuando queramos. 

 

1. ¿Qué es lo mejor que te ha pasado hoy en el colegio? ¿Qué es lo peor que te ha pasado hoy en el colegio?.

2. Cuéntame algo que te haya hecho reír hoy.

3. Si pudieras elegir, ¿con quién te gustaría sentarte en clase? (¿Con quién NO te gustaría sentarte y por qué?).

4. ¿Cuál es el mejor lugar de la escuela?

5. Dime una palabra rara que hayas oído hoy (o algo raro que alguien haya dicho).

6. Si llamara hoy a tu maestra, ¿qué me diría de ti?

7. ¿Has ayudado a alguien hoy? ¿Cómo?

8. ¿Alguien te ha ayudado a ti? ¿Cómo?

9. Dime algo que hayas aprendido hoy.

10. ¿Qué es lo que te ha hecho más feliz hoy?

11. ¿Qué es lo que te ha parecido aburrido?

12. Si una nave de alienígenas llegara a tu clase y se llevara a alguien, ¿a quién querrías que fuera?

13. ¿Hay alguien con quien te gustaría jugar en el recreo y con el que nunca hayas jugado?

14. Cuéntame algo bueno que te haya ocurrido hoy.

15. ¿Cuál es la palabra que más ha repetido el maestro hoy?

16. ¿Qué crees que deberíais hacer más o aprender más en la escuela?

17. ¿Qué crees que deberíais hacer menos o aprender menos en la escuela?

18. ¿Con quién crees que podrías ser más simpático en clase?

19. ¿Dónde juegas más en el recreo?

20. ¿Quién es la persona más divertida de la clase? ¿Por qué es tan divertida?

21. ¿Cuál ha sido tu parte favorita de la comida?

22. Si mañana fueras tú el maestro, ¿qué harías?

23. ¿Hay alguien en tu clase que necesite tiempo muerto?

24. Si pudieras cambiarle el sitio a alguien de tu clase, ¿con quién lo harías? ¿Por qué?

25. Dime tres momentos diferentes en los que hayas utilizado el lápiz hoy.

Liz comenta:

Hasta ahora, mis respuestas favoritas proceden de las preguntas 12, 15 y 21. Las preguntas como la de los extraterrestres dan a los niños la oportunidad de decir sin problema a quién no les gustaría tener en clase, y abren la puerta a la discusión, a la posibilidad de descubrir razones y problemas ocultos de los que antes no tenías ni idea.

Las respuestas que obtenemos a veces son realmente sorprendentes. Cuando les hice la pregunta 3, descubrí que uno de mis hijos ya no quería sentarse al lado de su mejor amigo en clase, no por un deseo de crueldad o discriminación, sino por la esperanza de poder trabajar con otros niños.

Mis hijos se hacen mayores y sé que voy a tener que trabajar con más intensidad para comprometerme con ellos, pero sé que el trabajo merecerá la pena.

Este post apareció originalmente en Simple Simon and Company.

Traducción de Marina Velasco Serrano para Huffington Post

Sra. Doubtfire

Ha sido un mazazo. Que se fuera Robin Williams, con lo que le quedaba por ofrecernos, lo ha sido de verdad. Mi propuesta de película de los viernes lo ha tenido ya, en varias ocasiones, como protagonista. Pero hoy quizás les propongo la que es más personal para mí.
Sra. Doubtfire es simplemente deliciosa, de principio a fin. Una película para verla en familia, y con la que aprender muchas cosas.

¿CUÁNTO VALE TU TIEMPO?

HIJO: “Papá, ¿puedo hacerte una pregunta?”
PAPA: “Sí, claro, ¿qué es?”
HIJO: “Papá, ¿cuánto dinero ganas en una hora?”
PAPA: “. Eso no es asunto tuyo ¿Por qué me preguntas tal cosa”
HIJO: “. Sólo quiero saber Por favor dime, ¿cuánto ganas por una hora?”
PAPA: “Si quieres saberlo, gano €50 por hora.”
HIJO: “Oh (El niño con tristeza agacha la cabeza hacia abajo)!.
HIJO: “Papá, ¿puedo pedir prestado €25?”
El padre se puso furioso.
PAPA:. “Si la única razón por la que quieres saber lo que gano es para pedir prestado dinero para comprar un juguete tonto o alguna otra tontería, entonces quiero que te marches directamente a tu habitación, quédate en tu recama y piensa por qué estás siendo tan egoísta. Yo trabajo duro todos los días como para lidiar con tu comportamiento tan infantil “.

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El niño en silencio se fue a su habitación y cerró la puerta.
El hombre se sentó y comenzó incluso a ponerse más enojado acerca de las pregunta del pequeño. ¿Cómo se atreve a hacer tales preguntas sólo para obtener algo de dinero?
Después de una hora o algo así, el hombre se calmó y comenzó a pensar:
Tal vez había algo que realmente necesitaba comprar con esos  50 y realmente el niño no pedía dinero muy a menudo. El hombre se acercó a la puerta de la habitación del niño y abrió la puerta.

PAPA: “¿Estás dormido, hijo?”

HIJO: “No papá, estoy despierto”.
PAPA: “He estado pensando, tal vez yo fui demasiado duro contigo. Ha sido un día largo y saqué mi frustración en ti. He aquí los €25 que me pediste…”

El niño se irguió, sonriendo.
HIJO: “Oh, gracias papá!”
Entonces, se levanta y agarra debajo de la almohada, unos billetes arrugados. El hombre vio que el muchacho ya tenía dinero, empezó a enfadarse de nuevo. El niño contó despacio su dinero, y luego miró a su padre.

PAPA: “¿Por qué quieres más dinero si ya tiene bastante?”

Hijo: “Porque yo no tenía suficiente, pero ahora sí.

“Papá, tengo €25 ahora. ¿Puedo comprar una hora de tu tiempo? Por favor, ven a casa temprano mañana. Me gustaría cenar contigo.”
El padre se sintió aplastado. Puso sus brazos alrededor de su pequeño hijo, y le suplicó por su perdón.

*Es sólo un pequeño recordatorio a todos ustedes que trabajan tan duro en la vida. No debemos dejar pasar el tiempo entre los dedos sin haber pasado algún tiempo con aquellos que realmente importan en nuestras vidas, las personas cercanas a nuestros corazones. Recuerden que para compartir un valor de €100 de tu tiempo con alguien que amas. Piensa, si muero mañana, la compañía en la que estas trabajando fácilmente podría reemplazarte en cuestión de días. Pero la familia y los amigos que dejaremos de sentir la pérdida por el resto de nuestras vidas. Y ahora que lo piensas así, nos dediques todo tu tiempo en el trabajo acuérdate que ahí una familia que espera ansiosamente por tu llegada.

Algunas cosas son más importantes.

Visto en fb.com/anaortizpsicologa a través de fb.com/women.mujer.lady.free

¿CÓMO MEJORAR? (como padre o madre)

Conseguir mejorar como madres o padres es algo que no resulta muy sencillo. ¿En cuantas ocasiones hemos pensado que los bebes deberían venir con un libro de instrucciones? ¡O mejor una aplicación de móvil que se actualizara a medida que cumplen años!

Lo cierto es que la mayoría de nosotros afrontamos una de las tareas más importantes de nuestra vida con una alta dosis de improvisación. Más allá de los consejos bienintencionados de nuestros padres o amigos, es una tarea a la cual llegamos como verdaderos amateurs.

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¿Y si pudiésemos conseguirlo solo con unos pequeños cambios? Si, de verdad, no hablo de consejos, sino de estrategias de cambio de nuestra forma de abordar este “trabajo”.

Lo se, no resulta fácil. Es una faena demasiado imprevisible para aplicarle ninguna táctica. En cierta forma esto es indudable, pero también tiene que ver con la percepción que tenemos de la misma. Como comenta Erika Krull en PsychCentral,  sentimos que cambiar como padres es una montaña realmente difícil de subir. No nos sentimos capaces. No vamos a poder. Pero esto puede cambiar si conseguimos ajustar que es lo que realmente necesitamos modificar. Podemos tener opciones de conseguirlo si logramos identificar las dificultades y enfrentarnos a ellas.

Krull nos propone unos sencillos pasos

  1. Escribe tres o cuatro situaciones o conductas que te estresen como padre o madre. Intenta ser lo más específico posible. Ahí nos centraremos.
  2. Elige una. ¿Qué papel juegas en ella?¿cómo te sientes?¿ocurre siempre de la misma forma?¿hay alguien más implicado?¿con que frecuencia ocurre?
  3. Identifica el momento en que empieza. Es muy importante que lo hagamos porque ahí es donde empezaremos a cambiar. Aunque no seamos quien la inicia, elegir una forma diferente de reaccionar, puede producir un enorme impacto.
  4. Considera tus opciones. Si es necesario, sal de la habitación con cualquier excusa, durante un par de minutos. Coge aire y vuelve a la carga. Dile algo positivo a tu hijo o a tu hija (o a ti). Piensa que puedes hacer para cambiar la dinámica de la situación.

Este proceso lo repetiremos para las otras situaciones que recogíamos en el primer punto. Es muy posible que podamos utilizar formas de actuar o pensar similares a las del punto 4 para distintos escenarios. De hecho, descubriremos que el origen de muchas de estas circunstancias es muy parecido. Cuando identificamos los patrones, cambiar nuestros automatismos nos resultará mucho más sencillo o natural.

Puede que al principio nos resulte lioso, pero a medida que lo convirtamos en un hábito, comenzaremos a ver pequeños cambios que llevaran a conseguir ser mejores en esta tarea, por otro lado fascinante.

Ahora que lo pienso ¿no sirven estas estrategias para muchas otras situaciones?

¿LE MIENTES A TUS HIJ@S?

Le decimos a nuestros hijos que está mal mentir, a pesar de que la mayoría de nosotros lo hacemos a diario. De hecho, lo mayoría de las mentiras se las dedicamos a ellos. Christian Jarrett, de Research Digest, nos presenta un interesante estudio llevado a cabo con participantes en China y EEUU, que investiga las mentiras paternales, encontrando que la mayoría de nosotros las utilizamos como una forma de controlar su conducta.

Le decimos a nuestros hijos que está mal mentir, a pesar de que la mayoría de nosotros lo hacemos a diario. De hecho, lo mayoría de las mentiras se las dedicamos a ellos. Christian Jarrett, de Research Digest, nos presenta un interesante estudio llevado a cabo con participantes en China y EEUU, que investiga las mentiras paternales, encontrando que la mayoría de nosotros las utilizamos como una forma de controlar su conducta.

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Los autores del estudio presentaron a 114 padres en Estados Unidos y 85 en China 16 “mentiras instrumentales”, clasificadas en cuatro categorías:

  1. Relacionadas con la comida. Si no te comes todo lo que hay en el plato, no crecerás.
  2. Relacionadas con el movimiento. Si no vienes conmigo, te dejaré aquí sola
  3. Relacionadas con el comportamiento. Si no te portas bien, llamo a la policía
  4. Relacionadas con el dinero y las compras. No he traído dinero, volveremos otro día y te lo compro.

El 88 por ciento de los padres americanos y el 98 por ciento de los padres chinos, admitieron que utilizaban al menos una de las mentiras (de un total de 16 posibilidades, cuatro por categoría, que se les presentó en el estudio). La excepción la constituyó la categoría de la conducta, en la cual “solo” la mitad de los padres americanos admitió utilizarlas para que sus hijos se portasen mejor por el ochenta por ciento de los chinos que lo hacía.

La mentira más utilizada por una gran cantidad de los padres era amenazar a sus hijos con abandonarlos si no los acompañaban a donde ellos decían. La tasa de mentiras por parte de los progenitores era bastante mayor en China que en los Estados Unidos cuando se trataba de mala conducta y de comida. En general, los padres asiáticos eran más auto condescendientes respecto al uso de la mentira que los padres americanos. Sin embargo los padres y madres chinos desaprobaban la conducta de mentir por parte de sus hijos bastante más que lo hacían los estadounidenses. Los investigadores asocian esta diferencia con una mayor preocupación por la cohesión social y énfasis en el respeto y la obediencia en el país asiático.

Cuando se les preguntaba a los padres porque utilizaban la mentira instrumental con sus hijos, la respuesta era, independientemente de la geografía, que era una cuestión de costo-beneficio, motivada por la necesidad de que los niños cumplieran aquello que se les decía. En otros casos, se explicaba que intentar hacer entender a los niños las complicaciones presupuestarias familiares resultaba algo bastante menos apropiado que simplemente mentirles “piadosamente”.

El estudio puede presentar muchas limitaciones debido a las culturas diferentes y el nivel educativo además del hecho de descansar en auto informes de los padres. Pero al menos parece dejar evidencia de la paradoja de estar enseñando a nuestros hijos, por un lado, a no mentir y, por otro, como nosotros utilizamos la mentira como una herramienta educativa para conseguir determinados objetivos con los mismos.

De cualquier forma, parece que el impacto que tiene este tipo de mentiras en nuestros hijos es relativo, como recoge el psicólogo infantil L. Kutner. Según Kutner, los niños interpretan que las razones por las que les mienten, o bien eran por su bien o estaban propiciadas por un intento de que sus vidas fueran más divertidas.

La mayoría de los hijos comprendían las razones y estaban convencidos de que harían lo mismo cuando les tocase ser padres o madres. Señala el psicólogo en un artículo publicado en el New York Times.

¿Qué es lo que piensas de las mentiras “piadosas” a los niños?¿Les mientes a los tuyos?¿Te acuerdas de las mentiras que te decían tus padres cuando pequeño?