Maltrato infantil

El maltrato infantil es más común de lo que podríamos pensar.

8ccef1f82c7ff39038c43ca294756800.jpg

Anuncios

Solo respira

A veces perdemos el control. No somos capaces de controlar nuestras emociones y todo se dispara. En este maravilloso video unos profesores muy especiales te explican que ocurre en tu cerebro y como afrontarlo.

¡Mi niñ@ se enfada!

A raíz de un artículo anterior, me preguntan como podemos hacer para ayudar a nuestros hijos e hijas a manejar la ira o los enfados.

Dejando claro que nuestro estilo educativo y nuestro papel como modelo, son dos aspectos clave que determinan como responde nuestro hijo o hija emocionalmente, no debemos asustarnos si observamos conductas poco habituales de enfado o mal humor en los más pequeños.

Es muy importante que entendamos que su crecimiento emocional es tan importante, aunque mucho menos evidente, que el físico. Y que este conlleva “saltos” de humor que nos pueden sorprender o preocupar.

Podemos estimular la adquisición de habilidades eficaces para manejar el enfado de nuestros hijos de las distinta formas. Les propongo algunas que pueden ser muy útiles como entrenamiento.

Ayudándolos a desarrollar la empatía. Por ejemplo, le puedes preguntar: “¿Cómo piensas que se puede sentir María cuando le gritas o le quitas su juguete?” o “¿Cómo te sentirías tú si Pablo te hiciera lo mismo?”.

Enseñándoles que puede admitirse cualquier sentimiento pero no cualquier comportamiento . Es decir, uno puede sentirse frustrado, pero no por ello puede golpear, patear o pegar a otra persona, para expresar lo que siente. Cada situación que lleva a tu hijo o hija a afrontar sentimientos de enfado es una oportunidad de aprendizaje. Cuando notes que mantiene la calma ante una situación irritante, remárcalo y felicítale. En cambio, si notas que no controla bien el enfado, acércate para ayudarle a resolver el problema. Pregúntale, por ejemplo, qué podría hacer la próxima vez que le suceda algo que suscite su enfado.

Ayúdale a encontrar opciones como “avisar a un adulto” o “dar la espalda”, y luego aliéntalo a que la próxima vez reaccione eligiendo una de estas formas socialmente aceptadas.

Ayudándolos a desarrollar hábitos de control efectivo del estrés para evitar la ira. Pídeles que piensen y participen regularmente en actividades positivas, como hacer ejercicio, leer, escuchar música, etc., que los mantengan alejados de aquello que los irrita.

Aconsejándoles a hacer inspiraciones profundas antes de reaccionar agresivamente cuando están enfadados. Meditar juntos, empezando como un juego, es una gran opción.

Sistematizarlo es clave. Pero todavía es más importante la aceptación de sus emociones y sentimientos. Nos agobia que nuestros hijos e hijas no sean felices y nos cargamos su mochila a la espalda, en todos los sentido. En ocasiones ni les permitimos gestionar sus propias emociones, por miedo a que sufran.

Así creamos un bucle en el cuál, y dependiendo de la edad, nos manipulan con ello, nos lo ocultan o se sienten muy culpables.  Al final lo único que funciona es escuchar, sin juzgar, y todas sus variantes posibles. Nuestra mejor forma de ayudar nos la proporcionan ellos mismos.

¿Mejor dos madres?

Tener hijos no lo convierte a uno en padre,

del mismo modo en que tener un piano no lo vuelve pianista.

Michael Levine

Los niños y niñas criados por padres o madres del mismo sexo, muestran el mismo desarrollo social, educativo y emocional que aquellos criados por una pareja heterosexual. Esto es lo que confirma una revisión científica llevada a cabo en Australia.

En este país el 11% de las parejas gays y el 33% de las parejas lesbianas, tienen hijos o hijas. Un número que aumentará a medida que se reduzcan las barreras para ello. Esta revisión de las investigaciones, recientemente publicada, fue dirigida por D. Dempsey para el Instituto Australiano de Estudios de la Familia. La investigación no apoya en absoluto la idea que los hijos de padres o madres del mismo sexo, sufran ningún tipo de perjuicio.

Getty CreativeDos madres

Más bien todo lo contrario, los niños criados por una pareja de mujeres pueden beneficiarse de tener dos madres, resultando en mejores relaciones con sus hijos o hijas y mostrando un mayor nivel de implicación.

La razón para esto, según la autora de este estudio, puede ser…

“… debido a la “doble dosis” maternal. Así como las madres heterosexuales tienen habitualmente más responsabilidades de cuidado y muestran una mayor habilidad que los padres para educar a sus hijos e hijas, las madres lesbianas parecen llevar esta tendencia de género a su capacidad maternal”.

A pesar de que la revisión era muy positiva, los autores expresaron algunas preocupaciones, especialmente relacionadas con el acoso que sufren los hijos de padres del mismo sexo en la escuela o cualquier otro abuso relacionado con la sexualidad de sus padres.

Este informe presentado en Australia corrobora los resultados que ya avanzaba la Academia Americana de Pediatría el pasado año.

Durante la pasada década, 11 países han reconocido la igualdad en el matrimonio, permitiendo la unión entre dos personas del mismo género: Argentina, Bélgica, Canadá, Dinamarca, Islandia, Holanda, Noruega, Portugal, España, Sudáfrica y Suecia. No hay evidencia de que los niños y niñas de estos países hayan experimentado ningún tipo de dificultades como resultado de estos cambios sociales”.

Estos datos, científicos, corroboran lo que parece que dicta el sentido común. Lo que realmente importa es el amor y la responsabilidad a la hora de cuidar de nuestros pequeños.