Incertidumbre

La idea de lo sagrado es simplemente una de las ideas más conservadoras en cualquier cultura, ya que busca convertir las otras ideas – la incertidumbre, el progreso, el cambio – en crímenes.

Salman Rushdie

Es algo que gestionamos muy mal. No nos gusta. A pesar de que nos repitamos, una y otra vez, que estamos abiertos al cambio, a ver otras posibilidades en nuestra vida, generalmente nos engañamos. Queremos seguridad. Y esto es una de nuestras mayores debilidades. Donde somos especialmente vulnerables.

Esto ocurre porque nos vamos construyendo, con la inestimable ayuda de quienes están interesados en ello, una fantasía de estabilidad que nos atrapa. Aunque esté sostenida en falacias, inexactitudes e, incluso, deshonestidad. Es un fenómeno de acostumbramiento. Como quien se habitúa a que no le consideren o que le maltraten. Pensamos que podría ser peor o que no todo está tan mal. Este sometimiento puede llegar a grados extremos cuando se convierte en resignación y conformismos con las más evidentes circunstancias injustas.

Es, en cierto modo, dependencia emocional, un fenómeno que sostiene las más atroces relaciones de maltrato físico y psicológico. La persona -o la sociedad-, se ve anestesiada en su capacidad de reacción, al recibir tantas desventuras, que termina validando el conocido dicho de más vale malo conocido, que bueno por conocer.

Así, a quien maltrata, se le permite de todo. Se le justifica cualquier cosa. Llegamos a pensar que lo está haciendo por nuestro bien. Que nos quiere. Y esto se convierte en un potente condicionamiento que nos atrapa y no nos permite ver más allá de lo que nos propone el propio causante de nuestras desdichas.

Este fenómeno que se da, principalmente, en las relaciones de pareja, ocurre también con los grupos, e incluso, países. Es el pilar principal en el que se apoyan todas las sectas destructivas. Y regímenes totalitarios. Te hacen creer que solo hay una decisión, la que hay entre la estabilidad -que te proporcionan-, o la incertidumbre. Lo que no explican es que solo la incertidumbre, administrada adecuadamente, es capaz de generar cambios.

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Amor del bueno

A quien amas dale alas para volar, raíces para volver y motivos para quedarse
Dalai Lama

El buen amor no duele. Quien ama de verdad, desea que la persona amada sea feliz, sea libre …que decida estar con nosotros porque quiere. Lo hace todos los días. Es un compromiso diario. No tiene que ver con contratos de por vida. No es posible.

Y de ahí vienen muchos males. De la dificultad humana con el cambio. De pensar que la emociones se pueden garantizar eternamente. O siquiera por un período de tiempo determinado. La soberbia de las personas es así de infinita.

Esta confusión lleva a muchos de los problemas que terminan experimentando algunas relaciones amorosas. Los celos, la dependencia emocional, el maltrato y otras aberraciones que se asocian a las mismas, pueden conseguir que nuestro amor se convierta en un auténtico calvario del cual no sabemos cómo salir.

Los celos, un trastorno que no sólo se asocia con la relación amorosa, es visto con cierta benevolencia por la sociedad. Se aceptan como algo que, incluso, demuestra que somos queridos. Que quien los manifiesta, lo hace porque nos quiere.

Nada más lejos de la realidad. Este trastorno psicológico se deriva, entre otras muchas cosas, de lo comentado anteriormente. Vivimos la relación amorosa como una posesión. Algo que implica que la persona que amamos renuncia, para siempre, a ciertas áreas de su libertad.
Los celos, que no sólo se viven en el amor de pareja, son una patología. Por mucho que las canciones, el cine o la literatura nos lo hagan vivir como algo relacionado con la pasión romántica.

Este trastorno provoca infelicidad a ambas partes. Quien lo siente, no es consciente de lo que ocurre y lo vive como algo casi obligatorio en la relación. Quien lo padece, termina viendo como su mundo social se estrecha cada vez más.

Ser conscientes de esta realidad, es algo que puede resultar muy útil, si queremos tener una relación sana y que se base en la confianza mutua y renovable. Los celos pueden parecer una demostración de amor, pero no lo son. Nunca. En ningún caso. De hecho, son todo lo contrario. Manifiestan la desconfianza en la persona que amamos. Además de nuestra baja autoestima.

Por esto, cuando nuestra pareja nos intente poner entre la espada y la pared, bien sea con amigos o amigas que “no le gustan”, familiares o situaciones, pidiéndonos que dejemos de verles, hablarles o participar en ellas, quizás ha llegado el momento de replantearnos nuestra relación. Puede ser una magnífica ocasión para trabajar en lo que pueda estar ocurriéndonos, antes de meternos en un peligroso juego de dependencia-dominancia, que puede terminar muy mal.

El origen de los celos en el amor suele venir determinado por la creencia que éste es una posesión. Que estamos adquiriendo a alguien. Que nos pertenece y que todo lo que sienta debe estar condicionado a nosotros. La falacia de la media naranja o, incluso de la costilla, ha hecho mucho daño en la literatura amorosa. Percibir que nuestra felicidad depende exclusivamente de otra persona, nos puede hacer, paradójicamente, tremendamente infelices.

Amarse es compartir nuestra felicidad. En igualdad de condiciones. Como dos naranjas completas, que es lo que somos.

Por esto el amor del bueno, como decíamos al principio, se basa en la libertad. En la aceptación de los cambios. En disfrutar como, cambiando ambos, elegimos seguir queriéndonos día a día.

¿Estamos perdiendo la memoria?

Somos nuestra memoria, somos ese quimérico museo de formas inconstantes, ese montón de espejos rotos
Jorge Luis Borges

Si nos preguntan cuál es la última película que hizo Paul Newman o cuántos libros escribió Jorge Luis Borges, ¿qué haremos? Pues es mucho más probable que pensemos en como buscarlo en internet en nuestro móvil, ordenador o tableta, que intentemos acordarnos de las películas que hizo uno o los libros que escribió el otro. Es decir, ¿para qué? ¡Tenemos Google!

¿Y nuestra memoria? ¿Ya no sirve? Pues bien, esto es lo que se preguntan un grupo de investigadores de diferentes universidades americanas en una interesante investigación llevada a cabo recientemente y que recoge United Academics.

Como estos “motores de búsqueda” han modificado la forma en que utilizamos nuestra memoria, su hipótesis trataba de comprobar si, una vez que accedíamos a la información, codificábamos en nuestro cerebro el lugar en donde la habíamos encontrado más que la información en sí.

Los resultados confirmaron que olvidamos la información cuando confiamos en que podemos encontrarla con facilidad en la red. De hecho, somos más hábiles a la hora de recordar donde encontrar la información que necesitamos que el resultado de la misma. B. Sparrow, una de las investigadoras, comenta que Internet se ha convertido en una especia de memoria primaria externa. La denominan memoria transactiva, búsquedas externas que no tenemos en nuestro cerebro pero que sabemos dónde y cuándo encontrarlas.

Los autores concluyen en su artículo que puede que esta dependencia que sentimos de nuestros dispositivos puede ser nada más que nostalgia. Somos dependientes de ellos, en cuanto a la información que nos proporcionan, en el mismo grado que el conocimiento que adquirimos de nuestros amigos o de nuestros maestros. Conocimiento que perderemos, en cierta forma, si perdemos el contacto con ello. Debemos estar conectados para saber lo que Google sabe.

Su reflexión final, sin embargo, no deja de ser inquietante.

Comentan que “perder nuestra conexión a internet se está pareciendo cada vez más a la experiencia de perder a un amigo o amiga”.

No sé a ustedes, pero a mí me da escalofríos.

VIVIR CON ESQUIZOFRENIA

No hay barrera, cerradura, ni cerrojo

que puedas imponer a la libertad de mi mente

Virginia Woolf

Mañana, día 10 de Octubre, se celebra el Día Mundial de la Salud Mental. Este año el lema del mismo es el título de este artículo de hoy. Nuestra propuesta de va en el sentido de apoyar tanto a los pacientes como a sus familiares a convivir con este trastorno mental. A comprenderlo desde la sociedad y a asumir las responsabilidades que corresponden desde la administración sanitaria.

Las personas con esquizofrenia necesitan un apoyo importante de su familia y de sus más allegados, para cursar sus estudios, encontrar trabajo, mantener sus relaciones y conseguir cualquier objetivo que se planteen en la vida. Aunque vivir una vida “normal” puede resultar complicado, el seguimiento de un estilo de vida saludable con hábitos bien establecidos, ayudan a las personas que sufren este trastorno a vivir con independencia y mejorar su calidad de vida.

schizophrenia_090515_mnEl seguimiento de las indicaciones médicas y una buena adherencia a su tratamiento están en primer lugar de este camino. No es sencillo. Una de las características de esta enfermedad es que quien la padece, le cuesta aceptarlo. Y es esencial que sea así. Son los cimientos para poder afrontarlo eficientemente. Es un trabajo diario en el cuál los cuidadores del paciente, son esenciales. Y el apoyo a estos, imprescindible.

El índice de desarrollo de un país se mide por su capacidad de apoyar a sus más débiles y quienes los apoyan a ellos, o por lo menos del país en el que yo quiero vivir. En este Día Mundial de la Salud Mental, se hace absolutamente necesario recordarlo. Yo estoy trabajando por ello, y espero de quienes también deben hacerlo, responsabilidad y eficiencia al hacerlo.

Porque, la sensación que tienen los pacientes y cuidadores de la salud mental, de estar siendo olvidados cada vez más, no va a contar con mi complicidad.

¡LUCHA!

Esperar a que los demás resuelvan tus problemas no es la vía.

Te hace dependiente, indefens@. Sólo tu sabes a donde quieres llegar, ¡no dejes que te digan como hacerlo!

Te deseo un martes luchador!!!

Luchar