¿Siempre lo mismo?

Si buscas resultados distintos no hagas siempre lo mismo.
Albert Einstein

A todos nos gusta tener buenas ideas. Y cuantas más mejor. Escuchamos infinidad de propuestas analogías acerca de como producirlas. “Piensa fuera de la caja” o “sal de tu zona de confort” son dos de las opciones que nos dan para “ver las cosas desde otro punto de vista”. Todas tienen validez, pero en la mayoría de las ocasiones se nos queda cara de tontos cuando nos lo dicen. Asentimos para no parecer raros y pensamos: ¿Y eso como se hará?, ¿qué caja será esa?, ¿a qué zona de confort se referirán?, ¿será que las ideas y la creatividad están sólo al alcance de unos pocos?. Es normal que se nos pase por la cabeza. Pero no es así. Sólo con unas pocas nuevas ideas podemos ser bastante más creativos de lo que jamás hemos sido. Y la buena noticia es que puede ser divertido.

El mayor problema viene de nosotros mismos. De nuestro cerebro. Es un vago. Y tratará de mantener los mismos patrones de pensamiento mientras sea posible y utilizando todos los trucos imaginables. De él vienen los “déjalo para mañana” o “total, si así lo he hecho siempre, para que cambiar ahora” o “no tengo tiempo de imaginar cosas nuevas”.

Y, por supuesto, pensar de la misma forma producirá siempre el mismo tipo de ideas. Desengañémonos, las ideas revolucionarias no llegarán. Simplemente no es posible. Y la razón de que esto ocurra, de que siempre mantengamos los mismos patrones de pensamiento es simplemente que estamos procesando, una y otra vez, lo mismo. El alimento que le damos a nuestro cerebro no lo variamos.

La segunda razón es todavía más sencilla. La cantidad de ideas que producimos. Cuantas más mejor, más probabilidades de que aparezca una genial, original. Este es otro mito que debemos derrumbar. No existen las ideas únicas que aparecen de la nada. Si no estamos pensando, trabajando, por mucho que nos esforcemos, no surgirán.

Ahora sabemos que para crear nuevas ideas necesitamos cambiar nuestros patrones de pensamiento y al mismo tiempo generar más ideas. Y esto lo podemos hacer de una vez. Debemos cambiar lo que entra en nuestro cerebro, si no lo hacemos estaremos bloqueados. Cuando lo hagamos, las nuevas ideas aparecerán a borbotones. Y les cuento un secreto, ¡no es complicado!

Les propongo cinco formas de hacerlo.

  1. Cambia la ruta hacia tu trabajo. Lo sé, lo han oido un montón de veces, pero, ¿lo han hecho? Puede parecer algo insignificante, pero buscar nuevas rutas provocará cambios, nos hará reactivar nuestra conducta de exploración, nos presentará nuevos retos.
  2. Pregúntale a un niño como lo haría. Los niños no están tan condicionados como nosotros. De hecho, para ellos, todo es posible. Nos ofrecerán ideas impensables para nosotros, muchas de ellas producto de la fantasía. Nos protegeremos diciendo que “no tienen todos los datos”. Pero, ¿ y si lo que ocurre es que nosotros tenemos más de los que necesitamos? Prueben. Funciona.
  3. Coge otra revista. Los informáticos compran revistas de informática, los psicólogos de psicología, los arquitectos de arquitectura… y así interminablemente. De esta forma, todos estamos sujetos al mismo flujo de ideas. Ir a un quiosco y coger una revista al azar, de costura o de viajes, es probable que consiga que abramos nuestra mente y veamos como un problema similar al que tenemos nosotros se soluciona en otro ámbito.
  4. Oblígate a hacer conexiones. Este es un pequeño juego que podemos practicar: Elije cosas aleatorias en tu casa o en un bolso y fuérzate a conectarlas con el problema que quieres solucionar. Prueba durante 10 o 15 minutos y, ¡a ver qué pasa!
  5. Ponte límites. Haciéndolo tu cerebro se verá obligado a trabajar más y a ser imaginativo, a salir de sus patrones. No utilizar la agenda del Smartphone e intentar recordar los teléfonos que usas todos los días puede ser un buen comienzo.

¿Y luego?

Las propuestas que te hemos presentado pueden ser mejoradas, cambiadas o refinadas. Siempre que lo que hagas te obligue a innovar, te beneficiarás de ello. Recuerda también que eres tú quien decide que ideas eliges. De esta forma tendrás un montón de ellas que además vendrán de un montón de fuentes diferentes. Y esa es la clave.

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