¡ESCÚCHATE!

Somos nuestro peor oyente. No tenemos tiempo para pararnos y atendernos adecuadamente. Luego vienen las quejas, los problemas, las desilusiones …. Si dedicásemos sólo unos instantes al día a escuchar nuestro interior, igual descubriríamos muchas respuestas que buscamos por fuera. Es un cambio de enfoque ¿Probamos?