Este último post del año suele estar dedicado a los propósitos. A aquellos que queremos conseguir el próximo año, a cómo hacerlo, y a como no hacerlo. Lo hemos visto en años anteriores y creo que todos hemos aprendido algo sobre ello.

Pero este fin de año es diferente. Nos han cambiado las reglas y muchos de nuestros propósitos son, probablemente, deseos de recuperación, de normalidad, de contacto, de economía … Porque, no nos engañemos, nos han dado la vuelta a nuestro mundo -el individual y el general-, y pocos nos atrevemos a pronosticar como podrán ser los meses venideros, aunque los afrontemos con la esperanza de la vacunación.

Por esto, hoy me gustaría plantearles una serie de propuestas dirigidas a nuestro autocuidado. A aquellas actividades y prácticas que elegimos practicar con regularidad y que mejoran su salud mental y bienestar:

Conecta

Qué duda cabe que uno de los efectos directos de las medidas para prevenir la extensión del virus, es el aislamiento social. Burbujas, distancia, convivientes … son todo lo contrario a la necesaria interacción social que los seres humanos necesitamos para sentirnos bien. La soledad es debilitante. Es muy importante que desarrollemos el hábito de tener conversaciones con amigos y seres queridos a diario, aunque sea por teléfono o por videollamada. También es importante que exploremos los espacios virtuales de encuentro que nos permitan compartir con otras personas. La clave es socializar, aunque sea con muchos condicionantes.

Actívate 

No importa lo que hagas, simplemente muévete. Estar activo es excelente para la salud física y es esencial para mantenerse en forma pero, además, es esencial para nuestra salud mental, ya que mejora nuestra autoestima, motivándonos a establecer metas y actuar para lograrlas. 

Aprende

Adquirir conocimientos y habilidades reactivando nuestra curiosidad es un elemento fundamental del autocuidado emocional. Nos ayuda a aumentar nuestra confianza en nosotros mismos. El aprendizaje también puede proporcionar un sentido de propósito y nos permite conectar con otras personas con intereses similares a los nuestros.  

A menudo pensamos que se nos ha pasado el momento de aprender cosas nuevas, cuando no es cierto. Podemos haber perdido la costumbre o el hábito pero, una vez nos pongamos a ello ¡nadie nos detendrá!

Descansa 

Es muy importante que respetes tus tiempos y lugares de descanso. Haz de tu dormitorio un lugar donde relajarte. Usa un reloj despertador para que no depender de tu teléfono para despertarte. Elimina todos los dispositivos electrónicos de tu espacio de sueño para evitar la tentación de leer tus whatsapp, tu correo electrónico o navegar por la red en lugar de descansar.

Sé consciente

Incorpora minutos de atención cada día para conectarte al momento presente. Una forma de hacerlo es concentrándote en tus sentidos, que pueden incluir el gusto, el oído, la vista, el olfato y el tacto. Puedes concentrarte en el olor de tu café o té mañanero, antes de tomártelo. Sentir la sensación del agua en tu piel y el olor del jabón, mientras te duchas. Estira y aprieta tus dedos de los pies desnudos en la alfombra. 

El objetivo es ser consciente de ti mismo, desde el principio de tu día, evitando iniciarlo de forma automática. 

Trabaja bien

Controla tu carga de trabajo. Ten en cuenta que tu mejor activo es tu tiempo. No se puede salvar ni recuperar una vez perdido. Adminístralo con sabiduría.  Cuanto mejor lo hagas, más energía tendrás para hacer las cosas que son importantes para ti. 

Comienza registrando a lo que dedicas tu tiempo. Ordénalo por lo que es importante, lo que es instrumental y lo que es innecesario. Tendrás así una idea de cómo reorganizarte para emplear sabiamente este bien inmaterial que a veces parece que se nos escapa de las manos.

Respira

Como una forma de hacer que nuestro bienestar mental mejore, incorporemos un ejercicio de respiración a nuestro día a día. Tómate unos minutos para respirar profundamente. Disfruta sintiendo como llena tus pulmones. Hazlo inhalando en cuatro segundos, manteniendo cuatro y exhalando otros cuatro segundos. Repite esta secuencia tres veces, en las ocasiones que lo necesites. ¡Es gratis!

Para terminar nuestra propuesta para el próximo año, tres importantes conductas a potenciar o incorporar a tu vida.

Elección

No puedes controlar el comportamiento, las opiniones o las emociones de otras personas, pero si puedes elegir cómo reaccionar a ellas. Haz una pausa y respira, antes de decidir si respondes, o cómo lo haces. No todo merece alterar tu calma. Si dejas espacio entre tu tendencia automática a reaccionar y tu capacidad de decidir si vale la pena hacerlo, estarás recorriendo un importante camino en el control de tus emociones. 

Gratitud

Ser consciente de aquello que merece tu gratitud y de las personas que tienes la fortuna de tener en tu vida es una magnífica forma de traer a nuestro presente, lo que es bueno en nuestra vida. Te ayudará a incorporar un balance vital realista, combatiendo el sesgo negativo que nos lleva solo a ver lo malo, reforzando una mentalidad positiva.

Generosidad

Compartir y ayudar es una de las mejores formas de conectar contigo y con los demás. Son muchas las investigaciones que han confirmado su influencia en nuestro bienestar mental.

Espero que el año que entra sea mucho mejor que este que cerramos. Está en nuestra mano aprender de lo que está ocurriendo y entender la importancia de la salud física y mental, como una prioridad pública.

Les deseo un próspero año 2021. ¡Hasta el año próximo!

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