El voto es el instrumento más poderoso jamás concebido por el hombre para derribar la injusticia y destruir las terribles paredes que encarcelan a hombres por ser diferentes de otros hombres.

Lyndon B. Johnson

Se produce un fenómeno curioso respecto al voto. Y me refiero, especialmente, a cómo lo decidimos. Sí exceptuamos a quienes son seguidores de un determinado partido y “siempre han votado lo mismo”, nos encontramos con distintos grupos de personas que deciden su voto  en cada convocatoria. Y sus razones bien poco tienen que ver con programa o ideologías.

Están los que lo hacen por afinidad con las personas que se presentan. En este caso el voto puede estar condicionado por la procedencia, etnia, religión, género, edad, apariencia o cualquier otra característica personal o grupal, aparentemente con poca relación con las propuestas o la ideología. Aquí podemos incluir un subgrupo que se identifica con la forma de actuar o de hablar de los candidatos o candidatas. Su vehemencia, calma o vocabulario, pueden determinar sus decisiones.

En otro lado, nos encontramos con las personas que votan “en contra”. Generalmente son quienes se han sentido ofendidos con algunas propuestas o actuaciones de determinados partidos. Este grupo es fácilmente influenciable por eslóganes o ideas maximalistas del partido  al que deciden dar su voto. Aquí también encontramos a quienes votan por miedo, generalmente infundado, y explotado convenientemente por las maquinarias propagandísticas de las formaciones políticas.

Un último grupo sería el compuesto por quienes no votan. Sus motivos son diversos y van desde el hartazgo o desilusión con cualquier propuesta política, hasta la incomodidad que supone desplazarse hasta el colegio electoral para depositar las papeletas en las correspondientes urnas.

Seguro que podríamos hilar más fino cuando hablamos de los votos emocionales. O de las emociones que guían nuestras decisiones los días de elecciones. Pero hoy sólo queríamos destacar algunos aspectos que, generalmente no consideran los analistas políticos, cuando intentan explicarnos qué es lo que puede estar tras las decisiones individuales que materializamos en los días de comicios.

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