Inocente

El humor es la manifestación más elevada de los mecanismos de adaptación del individuo.
Sigmund Freud

 

En España, hoy se celebra el Día de los Inocentes. A un nivel práctico, es un día en el que podemos esperar bromas de todo tipo. Suele ser habitual que los periódicos utilicen este día para lanzar una noticia -más o menos creíble-, que siembre la duda de quien lee.

Este día forma parte ineludible de las costumbres navideñas pero, seamos sinceros, lleva muchos años siendo superado claramente por la realidad del día a día. Las “fake news”, la posverdad o la infinidad de “ocurrencias” que podemos leer en el día a día, hacen muy complicado que el impacto de las bromas del día de hoy sea el de antaño.

Pero ¿por qué nos gustan tanto las bromas? En general podemos decir que el sentido del humor es un claro liberador de tensión. Un claro ejemplo son las bromas sobre la muerte en torno a las cuales existe un imaginario inmenso. Esta liberación de la tensión tiene además un beneficio evidente, ya que nos permite abordar una situación complicada habiéndola, en cierta forma, descargado de su carga emocional negativa. Es como vemos una estrategia de afrontamiento cuasi natural que el ser humano utiliza con frecuencia.

El anterior ejemplo “benigno”, sobre nuestra afición a la chanza, también tiene su parte negativa o incómoda. Es la utilización de la broma como un mecanismo de burla hacia quienes consideramos merecedores de ella. Lo que no deja de ser una enorme manifestación del ego, además de una falta de respeto. Este tipo de bromas tienen por objeto ridiculizar u ofender. Y al hacerlas en el día de hoy, en cierta forma, creemos estar legitimados para ello.

El sentido del humor es algo deseable y, desde un punto de vista terapéutico, absolutamente recomendable. Esto es valido especialmente cuando se refiere a nosotros mismos, a la capacidad de reírnos de nuestra sombra, de bromear con nuestros errores, fallos, manías … Cuando además somos capaces de hacer partícipes a los demás de nuestro sentido del humor, desde el respeto, es todo un arte. Y no está al alcance de cualquiera.

Bromear con alguien no es reírse de él. Es hacerlo con él. Ésto segundo es humor, lo primero es una enorme falta de respeto.

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Un pensamiento en “Inocente

  1. !! Que bendicion la mia, que creci con un papa que siempre estaba bromeando,y siempre la broma era sana,,nunca se burlaba de las personas,,no era sarcastico,,ni humor negro, mucho menos doble sentido,,,nosotros sus hijos ya le fuimos agregando un poco de todo eso,,, yo creia que asi eran todas las familias,,,,la primera vez que conoci a un papa que los hijos le tenian miedo/respeto,,,creo que casi hasta me deprimi,, mi papa siempre estuvo al alcanze de sus hijos, me gusta mucho que mis genes paternos hayan predominado en mi personalidad, aun cuando intento no ser tan bromista, tomando en cuenta que no a todas las personas les gustan las bromas,,,me traiciona el super yo,,y se me salen solas, 🙂 no puedo evitarlo 🙂 ,Gracias por este articulo que me trajo a la memoria a mi padre,,que ya no lo puedo abrazar, pero lo veo en el espejo a travez de mi ❤ que tengas un marvilloso dia ❤

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