¿Y mañana Navidad?

Honraré la Navidad en mi corazón y trataré de mantenerlo todo el año
Charles Dickens

Una de los pensamientos más recurrentes en estas fechas es precisamente este ¿Por qué no actuamos el resto del año, como lo hacemos en Navidad? Sería lo deseable ¿verdad?

Tiene lógica preguntárselo. Ya que si sabemos como hacerlo, lo deseable sería que lo hiciésemos siempre. Pero ¿qué es lo que diferencia nuestra forma de actuar en Navidad, que resulta envidiable para el resto del año? Entre otras muchas cosas parece ser que:

Somos más empáticos. Es la época del año en la que hacemos un mayor esfuerzo por ponernos en lugar de los demás. Sea por los regalos que tenemos que decidir o por las decisiones respecto a la comida que le gusta a uno o a otro, estas fechas nos obligan a hacerlo. Quizás este esfuerzo que hacemos en estas fechas y, que confesémoslo, nos hace sentir muy bien, lo deberíamos extender al resto del año.

Somos más familiares. En estas fechas estamos mucho más con nuestros hijos. Les dedicamos mucho más tiempo a ellos. Queremos hacerles más felices. A veces de una forma sobrecompensada, con una avalancha de regalos que no siempre son deseados. Habría que pensar en dividir estas atenciones entre todo el año. No podemos solucionar la falta de atención del resto del año, en solo unos días de fiesta y de regalos, a veces exacerbados.

Somos más solidarios. Es quizás lo más evidente para todos. Nos acordamos de las personas que lo están pasando mal, especialmente en estas fechas. Esta mentalidad que se evidencia en Navidad, sería deseable que se mantuviese todo el año.

Somos más conscientes. Sea porque dedicamos más tiempo a pensar en los demás, o porque es el momento de echar de menos a quien no está. O de pensara que quien está, puede no estarlo el año próximo. Las navidades nos hacen apreciar a quienes tenemos a nuestro lado y agradecer que lo estén.

En suma, parece que en Navidad salimos de nuestra burbuja de aislamiento emocional y nos abrimos un poco a sentimientos que no reconocemos el resto del año. Por esto quizás es por lo que a muchas personas les incomoda tanto estas fiestas. Habría que plantearse si esto es lo que deberíamos hacer el resto del año.

Y esta es mi propuesta para ustedes en el día de hoy (uno antes de la nochebuena). ¡Olviden los propósitos para el año nuevo! Pregúntense por que les gusta la navidad (si es que les gusta, claro). Y si es así. Si son de las personas que estas fechas ven disparada su solidaridad, empatía, cercanía familiar, consciencia, además de la tolerancia, respeto, alegría, generosidad … ya tienen su lista. Les aseguro que les hará mucho más felices que cualquier otro objetivo material que se puedan proponer.

Buscar los cambios a partir de una fecha determinada cuando éstas parecen ser un magnífico estudio piloto de lo que podemos hacer y, además, nos hace sentir bien, es un poco absurdo ¿no creen?

Feliz Navidad y muchas gracias por estar al otro lado, leyendo lo que les propongo desde este espacio de reflexión con tintes psicológicos.

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