Empezar bien

Cada mañana nacemos de nuevo. Lo que hacemos hoy es lo que más importa.
Buddha

Todas las mañanas, me levanto con la el sonido de las noticias. La radio me despierta y me cuenta como está el mundo, a primera hora. Seguro que a muchos de nosotros les resulta familiar esta forma de empezar el día. O la de chequear los mensajes de WhatsApp, Facebook, Twitter o Instagram, que llegaron mientras dormíamos.

Es una versión actualizada de leer el periódico o ver la televisión mientras desayunamos. Simplemente nos hemos convencido que nos gusta “conectar” con el mundo desde primera hora de la mañana.

Este ritual se ha perpetuado durante décadas, tanto para nosotros como para nuestra sociedad. Es algo que aprendemos y que, -eso pensamos-, nos hace introducirnos en la normalidad tras una noche de descanso.

Pero ¿si les dijera que nos llevamos equivocando años?¿qué a santo de que tenemos que conectar con el mundo en lugar de hacerlo con nosotros? Este es un serio cambio en la forma de empezar nuestro día. Les propongo algunas rutinas, que pueden conseguir darle la vuelta a esta automatización que nos hemos auto impuesto.

Levantémonos. Tomemos un tiempo para respirar y hacernos con el amanecer. Si es posible, usemos un despertador clásico, no el móvil o la radio. Uno de los de toda la vida.

Tras ello, probablemente, se impone una primera visita al cuarto de baño.

Luego, y dependiendo de nuestros hábitos, quizás sea el momento de nutrir nuestro cuerpo. Empecemos con agua. Siempre viene bien. Tras ello, nuestro desayuno habitual, lo más sano posible.

Por ahora, hemos hecho este comienzo del día, sin sonidos. Escuchándonos.

A continuación -y esto puede ser un cambio importante para muchas personas-, meditemos. Introduzcamos un rato de reflexión, que nos permita sentirnos en el aquí y ahora.

Un siguiente escalón para esta mañana consciente, puede ser el ejercicio. Unos minutos dedicados a estirar, a correr, o a cualquier otra actividad que encaje a principio de nuestro día. Es nuestra forma de despertar nuestro cuerpo. De sentirnos.

Tras esta rutina, estamos preparados para ir a la ducha, e ir a por nuestra jornada. Hemos conectado con nosotros y ya podemos ver como esta el mundo -o los más pequeños de la casa-.

Este cambio en nuestro modo de iniciar la jornada, puede conllevar levantarnos un poco antes de lo que estamos acostumbrados. Pero les aseguro, que vale la pena.

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