Bloqueo

No olvidemos que las pequeñas emociones son los grandes capitanes de nuestras vidas y las obedecemos sin darnos cuenta.
Vincent Van Gogh.

¿Quién no se ha sentido bloqueado en alguna ocasión? Puede ser que nos ocurra durante un rato o se prolongue más allá de los deseable. En algunos momentos es, precisamente, lo que necesitamos para encontrarnos. Nos perdemos y, de repente, nos encontramos haciendo algo totalmente diferente ¡y maravilloso! A veces, ese bloqueo es precisamente lo que necesitábamos para avanzar. El cambio es algo necesario, pero en pocas ocasiones es sencillo.

Por esto es importante que, cuando nos sintamos así, o cuando empecemos a tener la sensación de que estamos perdiendo el control -o la ilusión del mismo-, es conveniente recordar que:

La vida es un viaje, no un destino.
No hay meta final y no hay un punto que marque que hemos llegado a ningún sitio. Como plantea Alan Watts, “no bailamos para llegar a ningún sitio, el asunto de bailar es precisamente, bailar“.

Todos los días aprendemos algo. Y aprender es una de las actividades más satisfactorias en las que nos podemos implicar ¡y no tiene fin! Crecemos con la experiencia, con el conocimiento. Si no, no valdría la pena estar aquí. Tómatelo con calma. Estás en el sitio que debes estar en el momento en el que estás.

Confía en ti.
Eres la única persona que sabes lo que estás buscando. Aunque a veces resulte complicado, dedícate tiempo y paciencia y encuentra aquello que te hace vibrar. Cuando llega el cambio es porque es necesario.

Puede parecer una catástrofe. Algo que no deseas que ocurriese. Pero con tiempo y perspectiva serás consciente de que tenía que ocurrir. Y porque.

Se vulnerable
La vulnerabilidad es el primer paso del coraje. Y el fundamento de la auto-confianza. Pero ¿quien quiere verse en una posición en la que siente no tener el control de nada? Seguro que nadie

Aprender a dejar ir se convierte en una batalla entre nosotros y nuestro ego. Éste último lucha por permanecer en control, mientras que vamos siendo conscientes que ha llegado el momento de evolucionar y cambiar. Una elaborada estructura que nos conduce a buscar la rutina por conocida, nos previene de conseguirlo.

Aceptar que necesitamos cambiar, respetándonos pero siendo firmes en nuestro deseo, es el primer paso para conseguirlo. Un camino siempre se construye a partir de un primer paso.

Arriésgate.
Nunca lo sabrás si no lo intentas. La mayor parte del cambio sucede cuando se cierra una puerta para que otras se pueda abrir. La vida no te va a dejar sin opciones, pero te toca a ti elegir aquellas que te interesen e ir a por ellas.

Bloquéate.
En ocasiones, es la opción mejor. Si tras muchos esfuerzos intentando cambiar sin éxito, llega el tiempo de detenerte y observar. Quizás el movimiento no te ha dejado ver lo más evidente, lo que te rodea. Aquello que no parecía hecho para ti, pero que puede ser la mejor opción. No es extraño que, en nuestro intento de ver más allá del horizonte, no veamos el paisaje que tenemos ante nuestros ojos.

Finalmente, no olvides que el cambio es algo natural. Es lo que ocurre si nos dejamos conducir. Es nuestra decisión si queremos ser los protagonistas de él o no. En ambas situaciones, nuestro grado de satisfacción con nosotros mismos es totalmente diferente.

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