Pertenencia

El secreto de una vida feliz es el respeto. Respeto por ti mismo y respeto hacia otros.
Ayad Akhtar

Cuando nos sentimos como “fuera del grupo”, o en un ambiente en el que nos percibimos como extraños, utilizamos nuestra energía para buscar amenazas, y dejamos pocos recursos para procesos cognitivos más complejos. Si no nos encontramos como parte de un grupo o una comunidad, nos sentimos desprotegidos, indefensos.

No estamos preparados para estar solos. Los seres humanos hemos salido adelante, entre otras razones, por la capacidad de afrontar nuevos retos, en grupo, con la ayuda mutua de los demás.

Tener un sentimiento de pertenencia es algo común. Pertenecer significa aceptarnos como un miembro o parte de algo mayor. El sentimiento de pertenencia es una necesidad humana. Tanto como comer o refugiarnos. Ser conscientes de que pertenecemos tiene mucho que ver el sentido de nuestra vida y con la capacidad de afrontar emociones dolorosas. Algunas personas encuentran pertenencia en la religión, o en su lugar de nacimiento, en su profesión o en proyectos comunes. Otras pueden sentir y creer en una conexión con la humanidad, con el mundo que nos rodea. Otras personas luchan para encontrar una ubicación emocional y su soledad puede llegar a ser dolorosa.

Hay quien busca pertenencia excluyendo a otros. Esto refleja la idea que debe haber quien no pertenezca para que exista quien si. Pero no sirve. Ser parte de algo se construye en positivo, es creativo e incluyente. No se fundamenta en el odio, la envidia o la incomprensión. Esto separa. Rompe la pertenencia, al incluir el miedo al rechazo, incluso en nosotros mismos. Si excluimos a otras personas ¿quién nos dice que no seremos los próximos en ser apartados?

El sentimiento de pertenencia a una comunidad mejora nuestra motivación, salud y felicidad. Cuando experimentamos la conexión con los demás, vemos como cada uno de nosotros está viviendo sus dificultades y luchando para superarlas. No nos sentimos aislados. Es un sentimiento que reconforta.

Construir un sentimiento de pertenencia implica esfuerzo, práctica y compromiso. Una de las formas de comenzar es buscar las semejanzas antes que las diferencias. Igual tenemos diferentes edades, pero hemos compartido la historia de donde vivimos en momentos distintos. Escuchar constructivamente como era nuestro barrio y compartir los nuevos proyectos, es una forma magnifica de empezar esta tarea de construcción. Podemos ser, incluso de diferentes lugares, digamos, de Canarias y aún así, cuando nos encontramos fuera de las islas nos sentimos parte de algo. común que nos identifica.

Este sentimiento se cimenta en la capacidad de apartar nuestro ego y nuestros juicios de valor y escuchar, con actitud abierta, para aprender. Porque pertenecer significa construir, nunca destruir. Está íntimamente relacionado con el cambio natural y respetuoso que se produce a diario. El cambio que reconoce el valor de la historia, de los orígenes y se abre a las novedades, a la innovación.

Por esto, la pertenencia también es respeto. Mucho más allá de la tolerancia. Es la aceptación de lo diferente dentro de lo común. Es comprender que formamos parte de algo más grande, que lo que podamos ser individualmente. Y, al mismo tiempo, somos valiosos como individuos, como personas.

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