Silencio

Nuestro mundo es un continuo flujo de ruido. Teléfonos, televisiones, tráfico … estamos rodeados siempre por algún tipo de sonido. Es como una banda sonora desordenada que vivimos de forma totalmente inconsciente. Podemos decir que nos hemos acostumbrado a ella. Cuando no está, nos sorprende.

Vivimos en un entorno de sobre estimulación, y no solo sonora. Las pantallas que permanentemente nos rodean, también contribuyen a esta sensación. La cita que encabeza el artículo que proponemos hoy, parece estar avalada por diferentes estudios: el silencio es oro para nuestra salud mental. Estamos olvidando el impacto que tiene en nuestro bienestar y esto puede estar resultando muy pernicioso para nosotros.

Finlandia, un país de referencia en estas cuestiones, llevo a cabo una campaña publicitaria en la que invitaba a quienes visitaban su país a respetar el silencio. “Silencio, por favor” era la invitación que se hacía para escapar de un mundo ruidoso.

La ciencia respalda estas iniciativas. El silencio tiene múltiples beneficios para nuestr cerebro: desde la regeneración celular, el desarrollo de la habilidad de pensar profunda y conscientemente, el alivio del estrés y la ansiedad o el restablecimiento de nuestros recursos cognitivos.

Los estudios de la fisiología humana nos ayudan a entender como un fenómeno invisible puede tener un efecto físico tan pronunciado. Los ondas sonoras hacen vibrar los huesitos del oído, que transmite movimiento a la cóclea. Ésta convierte las vibraciones físicas en señales eléctricas que son recibidas por nuestro cerebro. El cuerpo humano reacciona inmediatamente a estas señales, incluso en la mitad de un sueño profundo. Los estudios neurofisiólogicos sugieren que estos impulsos activan la amigdala, localizada en los lóbulos temporales del cerebro, y que está asociada a la formación de nuestros recuerdos y a las emociones.

Esta activación provoca una liberación inmediata de hormonas del estrés, como el cortisol. Las personas que viven rodeadas por ruidos elevados, experimentan frecuentemente estrés y ansiedad.

El efecto del ruido es acumulativo. Podemos pensar que nos estamos acostumbrando a él, pero no es así. Pero al ruido de fondo en el que desarrolla nuestra vida cotidiana, se le añade el que sobresale a él. Y, en ocasiones, tenemos reacciones desmesuradas a un sonido aparentemente inofensivo, sin ser conscientes de que es provocado por una suma de ellos.

En el año 2011, la Organización Mundial de la Salud, llevo a cabo un estudio para tratar de cuantificar el impacto del ruido en los 340 millones de habitantes de la Europa Occidental.

La conclusión fue que el ruido que nos rodea está haciéndonos perder un millón de años de vida saludable. Incluso se llega a sugerir que 3000 muertes anuales por enfermedades del corazón eran, en sus orígenes, el resultado de un ruido excesivo.

El silencio es bueno por lo que no nos hace. No nos molesta, no nos despierta y no nos mata. Los profesionales de la salud mental cada vez somos más consciente de la importancia que tiene para el ser humano. No sería extraño que comenzásemos a recetar silencio como parte de los tratamientos psicológicos.

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