A veces, no soy feliz

El nieto, 20 años, acompañaba a su abuelo al médico.

Caminaban despacio. No había prisa. Llegaban a tiempo. Y el abuelo no podía ir más rápido.

El nieto iba mirando a la pantalla de su teléfono portátil. Tecleaba incesantemente en ella.

El abuelo lo miraba de reojo. Sin hablar.

Pasado un rato, le preguntó ¿Qué estás haciendo?

El nieto le contestó “Hablo con mis amigos, abu”

“Ahhh” respondió el abuelo y prosiguió su lento caminar.

Llegaron al Centro Médico y el nieto se dispuso a ayudarle a subir las escaleras.
El abuelo le cogió del brazo para subir los pocos peldaños hasta la consulta.
Una vez allí, se sentó a esperar, mientras seguía observando a su nieto mirando a la pequeña pantalla del dispositivo.

De repente, el nieto miró al abuelo y le preguntó.

¿Te aburres?¿Quieres que te busque algo para leer?

“No”, contestó su abuelo, “no hace falta, estoy entretenido”
El nieto lo miró extrañado y miró a todos lados, buscando la fuente de entretenimiento de su abu.

“Abuelo, ¿con que te entretienes?”, le volvió a preguntar. “Contigo”, contestó su abuelo.
El nieto volvió a mirarle extrañado ¿Conmigo?¿Cómo es eso?
“Me gusta mirarte como cambias los gestos de tu cara mientras miras la pantallita esa” dijo, señalando al móvil.

¿De verdad?¿Qué caras tengo?, volvió a preguntar el nieto.
“Todas”, dijo su abuelo. “Es como ver una película a cámara rápida, se te ve muy feliz”

En ese momento el nieto cambió su semblante. Frunció el ceño y miró, con cierta condescendencia a su abuelo.
“A veces abuelo, solo a veces”, contestó a su abuelo.

Éste le miro, preocupado. ¿Cómo, mi niño?, le volvió a preguntar.
“Pues eso abu, que a veces pienso en cosas, y me pongo triste, no siempre estoy feliz”

El abuelo lo miró y soltó una sonora carcajada ¡Qué mayor estás nene!
Ahora sí, el nieto no entendía nada. Miró a su abuelo y le preguntó.

“No entiendo abu ¿qué tiene que ver lo que te he dicho con mi edad?

“Mucho”, contestó su abuelo,

“Cuando te empiezas a dar cuenta que la vida tiene sus momentos felices y sus momentos tristes, es que estás entendiendo de que va todo”

La cara del nieto era una pura expresión de asombro, mirando a su abuelo.
“Ahora si que estoy totalmente perdido, abu”, le dijo ¿la vida no se trata de ser feliz?

¡Qué va!, respondió su abuelo, riendo de nuevo.

“La vida, hijo mío, se trata de saber cuando uno es feliz” sentenció, “Una vez lo sabes, aprendes a disfrutarlo”

El nieto, mirándole, dejó escapar un par de lágrimas, mientras sentía estar viviendo uno de esos momentos de los que hablaba abu.

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