¿Por qué no pedimos ayuda?

Nuestra salud mental es tan importante como la física. Entonces porque no cuidamos nuestro cerebro como lo hacemos con nuestro cuerpo. ¿Por qué no pedimos ayuda profesional cuando la necesitamos?

Hay muchos motivos por los cuales no buscamos ayuda para resolver sus problemas de salud mental. El temor, la pena y la vergüenza impiden con frecuencia que las personas y sus familias hagan algo.

A veces ser capaces de buscar la ayuda, el apoyo o el tratamiento profesional que necesitamos, es una cuestión de cambio de enfoque. Cambiar la opinión acerca de la salud mental y cambiar el modo en que reaccionamos ante estos problemas.

Te presentamos algunos puntos importantes para recordar:

  • La salud mental es igual de importante que la salud física. De hecho, las dos están estrechamente relacionadas.
  • Los problemas de salud mental son reales y merecen ser tratados.
  • No es culpa de la persona si tiene problemas de salud mental. No se debe culpar a nadie.
  • Los problemas de salud mental no son signos de debilidad. No son algo de lo que usted pueda salir solo incluso si lo intenta.
  • No importa si es hombre o mujer, está bien pedir ayuda y obtenerla.
  • Hay esperanza. Las personas mejoran y se recuperan con ayuda del tratamiento y son capaces de disfrutar de vidas más felices y más sanas.

Hay muchas situaciones como, por ejemplo, un divorcio en la familia o relaciones tensas con amigos, que pueden provocar estrés emocional. Las situaciones difíciles, pueden hacer que te sientas triste o desanimado durante un tiempo. Eso es diferente a tener problemas de salud mental como la depresión. Por ejemplo, las personas jóvenes que tienen depresión suelen experimentar una sensación abrumadora de impotencia y desesperanza durante períodos prolongados. Esta depresión puede conducir a sentimientos de suicidio.

Determinadas experiencias, pensamientos y sentimientos indican la presencia de una diversidad de problemas de salud mental o la necesidad de recibir ayuda. Es importante reconocer las siguientes señales:

  • Encontrar poco o ningún placer en la vida.
  • Sentirse inútil o sumamente culpable.
  • Llorar mucho sin ningún motivo en particular.
  • Aislarse de otras personas.
  • Experimentar ansiedad grave, pánico o miedo.
  • Tener grandes cambios en el estado de ánimo.
  • Experimentar un cambio en los patrones de alimentación o sueño.
  • Tener muy poca energía.
  • Perder el interés en los pasatiempos y las actividades placenteras.
  • Tener demasiada energía, tener problemas para concentrarse o continuar con planes trazados.
  • Irritarse o enojarse con facilidad.
  • Experimentar un ritmo acelerado de pensamientos o agitación.
  • Escuchar voces o ver imágenes que otras personas no experimentan.
  • Creer que los demás se confabulan contra usted.
  • Querer hacerse daño o querer hacérselo a otra persona.

No es necesariamente fácil detectar estas señales o darse cuenta de lo qué significan. Los profesionales de la salud mental cualificados están capacitados para hacer un diagnóstico preciso.

Como regla general: cuanto más tiempo duran las señales, más graves son; y cuanto más interfieren con la vida diaria, mayor es la posibilidad de que sea necesario un tratamiento profesional.

Fuente: Asociación Americana de Psicología.

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