Sobran las palabras

Uno de los procesos más terribles por el que podemos pasar es la pérdida de un ser querido. Algo para lo que nadie nos puede preparar. Y quienes estamos al lado de quien la sufre creemos que debemos hacer todos nuestros esfuerzos para hacer que estos momentos sean más llevaderos.

Esto nos puede llevar a cometer errores. A “meter la pata”, en unas circunstancias en que nosotros creemos que debemos actuar y hacer todo lo posible por aliviar el dolor. Nos ponemos nerviosos, hablamos más de la cuenta … y decimos cosas que no ayudan para nada.

Estos ejemplos les darán una idea de a lo que nos referimos.

Si es el caso de un fallecimiento por accidente, comentarios del tipo “murió haciendo lo que le gustaba”, “vaya mala suerte”, “podría haberle pasado a cualquiera” o “mejor antes que se pusiese peor”, son profundamente insensibles. Parece que buscamos una justificación o una responsabilidad para la pérdida. No ayudan. Son comentarios que solo pueden salir de quien directamente está sufriéndola.

“Al menos ya no está sufriendo. Ya descansa en paz”. Estas palabras pueden hacer entender que la persona que sufre la pérdida debe estar contenta o agradecida por que ocurriese antes que las circunstancias se pusiesen peor.

“Entiendo perfectamente como te sientes porque …” No es así. Tu no puedes entender como se siente otra persona, incluso aunque sufrieses una pérdida similar. La relación entre personas es única. No se pueden comparar con las nuestras. Además, esto no va de nuestra experiencia con las pérdidas. Es el duelo de otra persona. Sólo necesita que estemos allí.

Está con Dios”o “ahora está con los ángeles” o cualquier otro consuelo religioso que se te pueda ocurrir, tampoco es muy buena idea. Incluso si piensas que la persona tiene tus mismas creencias, esto no significa que comparta tu forma de abordarlas. El momento puede no ser el adecuado para comprobarlo.

“Si puedo hacer algo, sólo llámame”. ¿Realmente pensamos que lo harán? Nunca. Si es alguien excepcionalmente cercano, puedes organizarte para ayudar con los detalles que sean necesarios, administrativos o familiares. Llevarte a los niños al cine con los tuyos, puede ser una de las opciones, entre otras. Se trata de hacer cosas específicas que faciliten estos momentos difíciles. No un vago “alguna cosa”. Puede quedar bien, pero no tiene ningún significado. Y siempre de acuerdo con la persona.

Los momentos de duelo son íntimos. Es un tiempo de escuchar. De estar al lado de quien lo está pasando mal. Compañía. De eso se trata.

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