Entrenamiento … mental

No se confundan. No estamos hablando de la gimnasia cerebral o cualquier otro invento para activar nuestro cerebro sentados en un sillón. Algunos pueden funcionar, no lo dudo. Pero mi propuesta de hoy, va de otra historia

A estas alturas ya sabemos que hacer ejercicio no solo es bueno para nuestra salud física, lo es también para nuestro cerebro. Las investigaciones llevadas a cabo hace ya algunos años en la Universidad de Duke en Estados Unidos han demostrado que la actividad física, practicada regularmente, tiene un efecto antidepresivo. Otros estudios también han demostrado como puede incrementar el rendimiento mental de las personas mayores e, incluso, tener efectos protectores ante la demencia. ¿Cómo ocurre esto?

Una teoría bastante extendida acerca de estos beneficios incluye el hecho de que movernos, incrementa la producción de endorfinas. Estos opiáceos naturales son químicamente similares a la morfina. Pueden producirse como un aliviadores del dolor que el cuerpo recibe durante el ejercicio. Además, y esto parece indudable, los investigadores han constatado como esta liberación de endorfinas mejora el humor. Pero quedarnos solamente en la comprobación de este efecto causal en nuestro estado de ánimo, subestima el poder del ejercicio físico en nuestro cerebro.

Parece haber muchos otros mecanismos implicados en esta consecuencia positiva que el deporte tiene en nuestros procesos mentales. Son varios los estudios que han constatado como la actividad física dispara la actividad del lóbulo frontal y del hipocampo en nuestro cerebro, áreas ambas fuertemente asociadas al pensamiento complejo, a aquello que más nos distingue como seres humanos. Todavía no sabemos porque esto ocurre. Los estudios llevados a cabo en laboratorio han mostrado como el ejercicio aumenta los niveles de serotonina, dopamina y norepinefrina. Estos neurotransmisores están fuertemente asociados con el buen humor. La medicación antidepresiva también tiene ese efecto.

En estudios recientes también se ha comprobado el incremento que produce la actividad física regular en una sustancia directamente relacionada con el estado de ánimo, la BDNF. Esta sustancia puede jugar un papel esencial en los efectos beneficiosos que “no estarnos quietos”. Su papel principal es ayudar a las células a sobrevivir más tiempo, lo que puede explicar los beneficios que produce en los procesos de demencia.

La realidad, resumiendo, es que la mayoría de nosotros nos sentimos bien tras caminar, correr, ir al gimnasio o nadar un rato. Es algo que percibimos personalmente. Mejora nuestra calidad de vida, nuestra salud mental y es fantástico para nuestro cerebro.

La compleja cadena que provoca esto la entenderemos algún día. Pero, por el momento, ¿hacemos algo de deporte?

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s