¿Por qué ayudamos?

 

Lo que hacemos por nosotros mismos muere con nosotros, lo que hacemos por los demás y por el mundo permanece y es inmortal.
Albert Pike

Es una de las mayores satisfacciones que podemos tener. Pero tiene sus condiciones. Hacerlo, sin esperar nada a cambio, es un verdadero arte. Porque, parece inevitable que cuando ayudamos, esperemos que nos lo agradezcan o nuestro gesto sea reconocido por quien lo recibe.

Lógico ¿verdad? Lo cierto es que no tanto. La psicología lleva investigando hace ya muchos años cuales son los mecanismos que subyacen a prestar ayuda a los demás de forma desinteresada. Específicamente que es lo que empuja a las personas a ser voluntarios.

Los psicólogos Snyder y Omoto han estado trabajando para dar respuesta a esta pregunta en los últimos años, empezando con sus estudios con voluntarios que ayudaban a pacientes con VIH/SIDA.

“Estas personas reflejaban todo lo que puede ser el voluntariado. Desarrollaban una relación intensa de ayuda con un completo extraño, con un importante coste emocional que suponía trabajar con alguien con una enfermedad muy seria y con alto prejuicio y discriminación en aquellos tiempos”. Snyder comenzó estos estudios en los años 80.

Los estudios llevados a cabo durante estos años, por estos investigadores identifican cinco motivaciones primarias para ser voluntario, para ayudar a los demás sin esperar nada a cambio.

Valores. Se hace por coherencia con valores personales o una genuina preocupación humanitaria. Este tipo de voluntariado puede tener un importante componente religioso, aunque el acceso a la información esta llevando a que cada vez sean más las personas que lo hacen por valores, digamos, propios

Preocupación comunitaria. Es aquel que se dirige a una comunidad específica a la que nos podemos sentir especialmente unidos, sea por cuestiones étnicas, culturales, de proximidad geográfica o de pensamiento.

Sentirnos mejor. Lo hacemos para encontrarnos mejor con nosotros mismos o para ser conscientes de nuestra propia realidad. Hacerlo nos ayuda a relativizar y a ponernos en el lugar de los demás.

Entender. Podríamos llamarlo voluntariado cultural. Queremos conocer otras culturas, gentes y lugares que nos ayuden a tener una mayor comprensión de las personas.

Desarrollo personal. Quien lo hace, busca retos, conocer gente y hacer nuevas amistades, y probablemente una salida profesional. Son quizás los más jóvenes como parte de su integración en el mundo y necesidad de comprenderlo.

Los diferentes tipos de voluntarios tienen diferentes niveles de esta motivaciones, según los autores. Pero sea cual sean los motivos, las personas que deciden ayudar siempre manifiestan recibir mucho más que lo que dan. Por muy incomprensible que pueda resultar a las mentes estrechas.

No olvidemos que lo nos fue convirtiendo en civilización fue nuestra capacidad de ayudar a nuestros semejantes más débiles. Aunque esto parece que lo estamos olvidando a pasos agigantados.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s