¿Como cambio?

Las masas humanas más peligrosas son aquellas en cuyas venas ha sido inyectado el veneno del miedo… del miedo al cambio”.
Octavio Paz

Es paradójico. Mientras estamos suspirando por cambios en nuestra vida, hacemos más bien poco por conseguirlos. Es más, podríamos decir que tenemos una inercia que nos lleva a mantenernos en lo conocido, por muy malo que sea, por miedo a lo que pueda venir. Esto nos hace vivir en una constante desazón. Debatiéndonos entre nuestros deseos y nuestros miedos, se nos va la vida.

Pero solo con unas pequeños pasos, conseguiremos cambiar, si queremos, aspectos de nuestra vida, y de aquellos que nos rodean. Porque, no nos equivoquemos, si nosotros lo hacemos, tendrá efectos en los que nos rodean. Y la mayoría de ellos positivos. Aunque, indudablemente, no todas las personas lo verán así.

Podríamos decir que la psicología es la ciencia del cambio humano. La mayoría de nuestro trabajo está orientado a facilitarlo. Quienes se acercan a un profesional demandan nuestra ayuda para salir de una situación que no les hace felices. Un tratamiento psicológico persigue la disminución del sufrimiento y, por ende, el incremento del bienestar, de quien acude a la consulta.

La psicología nos puede ayudar con algunas indicaciones para conseguir el cambio en nosotros mismos, mediante herramientas basadas en la investigación. Pero quien realmente decide si quiere salir de la zona de confort (por llamarla de alguna manera), y no moverse por miedo a caerse, somos nosotros mismos. Que no te engañen. Un cambio personal puede ser promovido, animado o sugerido, pero es un trabajo personal, que requiere de toda nuestra participación. Y esto ocurre tanto en el abordaje de la ansiedad o depresión, como en la promoción de la felicidad. Son lugares diferentes en la misma línea del cambio personal.

Aceptación

En primer lugar, para conseguir variar el rumbo, deberémos conocer el que tenemos. Por esto el cambio es aceptación, autoconocimiento, sin juzgarnos. Solo así conseguíremos ir hacia donde deseemos.

Una forma de empezar a saber quienes somos es saber lo que es importante para nosotros. La familia, el trabajo, el medio ambiente … Empezar con una lista para trabajar es una magnífica forma de entrar en ese territorio desconocido que somos nosotros mismos.

Será algo muy curioso ¡Cuanto más te conozcas, más cambiarás! Es como si estuviésemos haciendo un viaje hacia nuestro interior.

Confianza

Creer que es posible crecer y cambiar es un paso vital para conseguirlo. Por esto debemos salir de estas convenciones sociales que parecen conducirnos hacia la estabilidad como algo deseable a toda costa. Este tipo de pensamiento está asociado, además, a menor estrés, ansiedad, mayor satisfacción con nosotros mismos y mayor salud mental.

Las personas cambian, siempre. Lo único realmente constante es el cambio.

Personalidad

¿Puede cambiar la personalidad? Durante muchísimos años los psicólogos de la personalidad, han dado la misma respuesta que cualquier pesimista: no, la personalidad de la gente no cambia.

Sin embargo, este punto de vista se ha ido modificando en los últimos 15 años. Al parecer, en lugar de que nuestra personalidad se petrifique a los treinta años, son varios los estudios que confirman que la personalidad puede cambiar. Al menos tanto como el estado civil, el empleo y los ingresos. Parece lógico ¿verdad?.

Estamos viendo como los cambios, no deseados, que han sufrido muchas personas en estas condiciones, afectan a características que antes dábamos por inherentes a ellas. Lo mismo ocurre en el sentido contrario. Si nuestras condiciones de vida, nuestro bienestar mental y físico y, porque no decirlo, nuestra satisfacción con nosotros mismos mejora, es más que probable que esto se refleje en como somos.

Di ¡basta!

Es posible abandonar hábitos que llevan con nosotros toda la vida. Todo pasa por una decisión de hacerlo … y buscar ayuda si es necesario. ¿O no lo han hecho muchas personas atrapadas por la adicción?

Planteémoslo así. Si un adicto consigue salir de su dependencia, digamos, a una droga ¿por qué no vamos a poder nosotros olvidar un habito que creemos esculpido en bronce? Claro que se puede hacer. La psicología lo lleva demostrando hace años.

Como hemos repetido en infinidad de ocasiones, decidir cambiar, no es una tarea sencilla. De hecho, es más complicada de lo que muchos iluminados pretenden hacernos ver. Además de lo propuesto aquí, requerirá constancia, paciencia, apoyo, resiliencia … y muchas otras fortalezas que nuestra ciencia, la psicología, lleva estudiando hace años.

Y, por último, por muy atractivo que pueda ser los 21 días o tres meses que algunos autores proponen para cambiar un hábito, simplemente no es posible. Por dos sencillas razones que se obvian y que desmontan este “café para todos” del cambio personal. Una, sencilla, no todas la personas somos iguales. Dos, no todos los hábitos son iguales. Pretender poner un tiempo estandarizado a uno que, por ejemplo, nos acompaña desde nuestra adolescencia es, sencillamente, una estafa.

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