Enseñando bondad

En un mundo en el que la violencia y la crueldad parecen ser algo común y casi aceptable, muchos padres y madres, se preguntan qué pueden hacer para ayudar a sus hijos e hijas a ser más amables, y a desarrollar un sentido humanitario y compasivo por las demás personas. Educar en la bondad no es una solución a la violencia en sí. Pero es razonable preocuparse pues al estar expuestos a tanta violencia (ya sea en la televisión, en las calles o la escuela) podría causarles insensibilidad e indiferencia.

Por supuesto que no podemos controlar totalmente todas las cosas que afectan las vidas de nuestros hijos e hijas. Después de todo, pasan mucho tiempo en el “mundo real”, que a menudo puede ser hostil, indiferente o sencillamente triste. Además, tienen sus propias responsabilidades y características, que  no podemos cambiar ni controlar. No obstante, hay algunas cosas que podemos hacer para motivarles a ser bondadosos, justos y responsables.

A veces pensamos que los más jóvenes no ven el mundo exterior “o a otras personas” en la forma en que lo hacemos nosotros, que sólo ven el mundo con sus propios ojos y a su manera. ¿Qué hay de cierto en esto?

La investigación solía creer que la sensación de preocupación real por los demás solo surgía a medida que las personas se hacían adultas. Sin embargo, en la actualidad los estudios indican que los niños y niñas, pueden mostrar signos de empatía y preocupación desde la más tierna infancia. Reaccionan con preocupación cuando ven infelicidad, y desean ayudar o solucionar el problema. Un estudio detectó que los adolescentes que participaban ayudando a otros se sentían muy optimistas con respecto a sus vidas y tenían mayores esperanzas para su propio futuro.

Es comprensible nos preocupemos porque el esfuerzo que hacemos en casa se ve debilitado por las influencias externas, la violencia diaria en sus propios vecindarios, los programas de televisión y las películas o una cultura que exalta a héroes que son egoístas.

Lo que más inspira a un niño a crecer preocupándose por los demás es lo que ve y oye en su casa. Es en esencia un modelo perfecto a seguir para los niños. Cuando nuestros hijos e hijas sienten que tienen una base segura en el hogar, es más probable que se aventuren y presten atención a los demás. Cuando se sienten privados de amor y atención tienden a concentrarse demasiado en sí mismos y en sus propias necesidades.

Adaptado de APA

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