Abre tus brazos al cambio, pero no dejes ir tus valores.
Dalai Lama

Los seres humanos mostramos una natural tendencia a agruparnos. Probablemente esto viene de una cuestión atávica, en la que era la forma de poder hacer frente a enemigos más grandes que nosotros. Como los bancos de peces que se asemejan a una entidad para ahuyentar a sus depredadores.

Pero, si algo nos ha ido convirtiendo en humanos, es la capacidad que hemos ido ganando con la evolución, de ser individuales. De tener la capacidad de pensar por nosotros mismos y de crear cosas maravillosas solos. Es algo que nos distingue ¿o no?

Pablo431

Porque resulta descorazonador ver como como, apretando una suerte de botón invisible que parecemos tener en nuestro interior, cualquiera con un poco de capacidad manipulativa, nos puede desposeer de nuestra individualidad y clasificarnos en grupos. Pueden ser naciones, religiones, colores de la piel, orientación sexual o equipos deportivos. La cuestión es que resulta muy sencillo dividirnos “por el bien común”. Pasamos entonces a olvidar nuestros principios individuales, que son los que hemos construido nosotros con esfuerzo y convencimiento, y nos adentramos en los de otros, que dicen que son “los nuestros”.

Y esto, que en muchas ocasiones, puede ser para bien –si nos unimos por una causa compasiva o para ayudar a unos amigos a levantar su casa-, puede derivar, y la historia nos lo muestra, en auténticos disparates en los que terminemos al lado de personas que no comparten, ni de lejos nuestros valores o principios. Una vez dejamos esto de lado, estamos totalmente perdidos. Somos manipulables casi para siempre.

Lo llaman ideología, y nos quieren hacer creer que debe ser inmutable, porque eso es ser coherente. Pero les recuerdo que lo único que nos hace evolucionar es precisamente lo contrario: nuestra capacidad de cambio.

Esta reflexión es individual, mía. No tiene que ver con nada de lo que ocurre y tiene que ver con todo a la vez. Porque lo más curioso del pensamiento individual es que siempre está sometido a retos, diariamente. Desde el momento que consigues no aborregarte dentro de un grupo determinado, corres el peligro de hacerlo en otro. Por comodidad, simplemente. Porque al alejarte de unos, siempre habrá otros que te acojan ¡Y ya te han cazado!

Es un trabajo casi instantáneo el de decidir ser tu mismo. Por eso es tan raro. Porque cansa a muchas personas que lo intentan. Pero vale la pena.

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