¿Volvemos?

Nadie necesita más unas vacaciones que el que acaba de tenerlas
Elbert Hubbard

Hemos vuelto de vacaciones. Unos días de cambio, de dedicación a los tuyos y a lo que te gusta. En muchos casos reencuentro con viejos amigos o costumbres olvidadas o visitas a nuevos lugares especiales y excitantes. Para eso son estos tiempos, cada vez más difíciles de disfrutar por una u otra razón, pero siempre necesarios y mas que anhelados por todos.

Si todo ha ido bien, hemos reído, hecho más ejercicio, conocido gente nueva, visto nuevos lugares … y hemos desconectado.

Es necesario hacerlo, no nos llevemos a engaño. Pero la vuelta se hace dura, en ocasiones, muy dura. Antes de que tengamos tiempo para reaccionar, la rutina nos golpea en la cara como la arena en el peor día de playa. Con la diferencia que ahora no podemos meternos en el agua. La re-entrada puede resultar brutal. Nos podemos sentir agobiados, tristes, indefensos … Es natural. No debemos ignorarlo pero tampoco debemos dejar que nos controle, que nos lleve a donde no deseamos ir.

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¿Cómo podemos conseguir una vuelta que no comprometa nuestra salud mental?
Pues bien, les dejo algunas posibilidades. Pueden interpretarlas como pasos a seguir o adaptarlos a su propia realidad. Simplemente con seguir uno de ellos conseguirán ser conscientes del proceso y cambiar la sensación de indefensión que puede llegar a producir este brusco salto que nos autoimponemos.

Tiempo de descompresión. Siempre que sea posible, evita reincorporarte a trabajar inmediatamente tras un viaje de vacaciones. Es aconsejable que programes uno o dos días para hacerte con la casa, preparar la ropa, reponer despensa y nevera, para no tener la sensación de descontrol que nos invade cuando llegamos y nos incorporamos inmediatamente.

Recupera tu ritmo de sueño. Además del consabido jetlag que puede sufrir quien ha cambiado su zona horaria para las vacaciones, es muy normal que durante la temporada de descanso cambiemos, a veces radicalmente, nuestro ritmo de sueño. Nos acostamos mucho más tarde, nos levantamos mucho más tarde y esto es un serio trastorno cuando debemos volver a nuestra agenda de trabajo.
Es aconsejable que regulemos nuestro sueño un par de días antes de volver, como un entrenamiento para la normalidad. Facilita mucho el comienzo del nuevo año laboral, se los puedo asegurar.

No quieras hacer todo de golpe. Es uno de los errores más habituales. Intentamos lavar toda la ropa, limpiar toda la casa, el coche y queremos recoger las plantas que le dejamos al vecino, el mismo día que nos incorporamos.
Si podemos hacerlo, escalonemos nuestra reconstrucción doméstica en varios días. Si no, el agotamiento va a ser nuestro compañero durante un par de semanas.

La dieta y el gimnasio, poco a poco. Si, lo se, antes de vacaciones aguantabas perfectamente la clase de spinning, y además ibas a nadar tres días a la semana. En tu día a día no faltaba la fruta y las abundantes ensaladas. ¿Cómo puede ser que en tan poco tiempo haya perdido mi forma y esté añorando las calorías de unos calamares fritos con una cervecita?
Pues porque nos gusta la buena vida, es sencillo. Al igual que con el resto de nuestros hábitos, es mejor que hagamos una vuelta progresiva a estos sanos hábitos o corremos el peligro de añadir agotamiento y hambre a la ecuación de nuestra vuelta al cole.

Date una alegría. No todo puede ser la inmersión total en la rutina. Es bueno que te des alguna alegría en estos primeros días. Un buen masaje o un circuito termal puede ser una magnífica opción. Tampoco es mala idea ir a ver una buena película y salir con los amigos para quejarse de lo duro que está resultando la vuelta a la realidad.

Deja tus fotos. No estés reviviendo una y otra vez tus vacaciones. No es el momento. Ya tendrás tiempo de hacerlo dentro de unas semanas. Ahora es momento de intentar recuperar aquello que te gusta de tu vida diaria.

Planea tus próximas vacaciones. En lugar de mirar al pasado con nostalgia, comienza a pensar en las oportunidades que tienes frente a ti. Una buena idea es investigar que te gustaría hacer cuando tengas unos días libres. Tiene la ventaja, además, de que te ahorrarás dinero si reservas tus pasajes y estancia con tiempo de antelación.

En resumen, volver de las vacaciones puede provocarnos tristeza en la medida en que no seamos capaces de disfrutar nuestro día a día. Y ser conscientes de esto no es sencillo.

Publicado originalmente en Agosto de 2013

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